El poder de la mujer en la tierra del faraón

Representación de 'Hatshepsut', la mujer que llegó a ser faraón./
Representación de 'Hatshepsut', la mujer que llegó a ser faraón.

La novela de María Antonia Quesada muestra el antiguo Egipto cuando la decadencia real alentó la traición

Amparo Estrada
AMPARO ESTRADAMadrid

«Hace 4.000 años, las egipcias podían emprender negocios, testar, realizar préstamos y desplazarse libremente sin tutela masculina. En su testamento, la egipcia Naunakthe proclama: 'Soy una mujer libre de la tierra del faraón'». Así lo explica María Antonia Quesada, autora de 'El poder de tu nombre' (Arzalia Ediciones), una sociedad en la que los derechos de la mujer son equiparables a los de periodos muy posteriores. En esta novela histórica ambientada en el Imperio Antiguo egipcio, la autora transmite, con un amplio conocimiento de la época, un momento histórico clave en la civilización egipcia que envuelve una historia de amor, corrupción y lucha personal. Donde la traición se aprovecha de la decadencia del poder real y Egipto sucumbió a un clima de agitación.

El relato muestra las creencias y costumbres de una sociedad que, hace miles de años, llegó a establecer la igualdad legal de las mujeres. Ahora, cuando por primera vez en la historia España tiene un Gobierno con más ministras que ministros, cuando el movimiento 'MeToo' se extiende por los países, resulta oportuno recordar que la mujer disfrutó en algunas civilizaciones de un poder y libertad del que luego fue expropiada.

«Tanto el Imperio Antiguo como en el Imperio Nuevo egipcio aportan un dato relevante, en el que no se había incidido hasta la irrupción de arqueólogas e historiadoras en el estudio de la materia. Por los testimonios de los monumentos y los papiros encontrados sabemos que las mujeres egipcias de esa época disfrutaban de los mismos derechos que los hombres, aunque es cierto que en ciertos asuntos prevalecía el varón sobre la mujer. Por ejemplo, al heredar el trono», explica Quesada. «Se trata, sin embargo, de una situación privilegiada en comparación con la de las mujeres de las civilizaciones de su entorno. Knumit, una de las protagonistas de mi novela es el prototipo de reina de Egipto, que juega un papel importante junto al faraón. En Grecia hubo democracia sólo para los hombres, ya que las mujeres no existían para la vida pública, y en Roma, la mujer es respetada en su papel de 'mater familias', pero no ejerce una profesión o regenta un negocio», precisa.

El interés de la autora por Egipto arranca en su adolescencia, cuando leyó 'Sinuhé, el egipcio' de Mika Waltari, una fascinación que nunca ha perdido. «La impronta de Egipto se mantiene en nuestra cultura y por ello, sigue excitando nuestra curiosidad. Estamos hablando de gentes que vivieron hace 4.000 años y ya disfrutaban de un pensamiento, una estructura social y unos conocimientos científicos y humanísticos muy avanzados, que causaron la admiración de griegos y romanos», destaca Quesada.

La trama de la novela utiliza como metáfora de la vida el recorrido del protagonista por el río Nilo y cómo los acontecimientos van afectando a su vida. Meroi, siervo del médico real, inicia una travesía por el Nilo, que lo conduce desde las canteras del sur del país, donde los esclavos extraen la piedra en durísimas condiciones, hasta Menfis, capital del Imperio Antiguo. Allí conoce la vida en la corte del faraón y las escuelas donde se forman las élites egipcias.

Periodista, Quesada publicó antes 'Inventario de Otoño', finalista del premio Café Gijón 2003, y 'El Tesoro de las Mariposas' y 'El Pescador de Globos' , destinadas a lectores infantiles y juveniles.

 

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