«Lo peor que te puede pasar es que no tengas un mañana»

Jesús María Eraña posa con su primera novela./MIKEL FRAILE
Jesús María Eraña posa con su primera novela. / MIKEL FRAILE

Jesús María Eraña presenta su novela 'Y sin embargo funciona', un thriller que reflexiona sobre los límites éticos de la medicina

Patricia Rodríguez
PATRICIA RODRÍGUEZ

«No hay nada más terrible que la sensación de vivir sin un mañana, sin una esperanza, sin un anhelo que lograr», anota Jesús María Eraña (Escoriatza, 1963) en el prólogo de su nueva novela, 'Y sin embargo funciona', que se presenta hoy a las 19.00 horas en la sociedad gastronómica del Tenis de San Sebastián.

El título hace un guiño a una escena clave de la película 'El resplandor' en la que Jack Torrance, el cada vez más lunático personaje principal interpretado Jack Nicholson, repite en un folio la misma frase una y otra vez. Sin querer desvelar más detalles de la trama, que discurre entre Donostia y Getxo, Eraña presenta a sus personajes, los oncólogos Pedro e Iker y la biofísica Irene, que protagonizan un thriller que se mueve entre el ámbito científico y sanitario. El autor pone sobre la mesa cuestiones como los límites de la investigación científica, la codicia, la ética profesional o los grandes intereses económicos de la industria farmacéutica, que tienen como punto de partida un controvertido descubrimiento médico que podría revelarse como la cura definitiva del cáncer. «A partir de ahí, los personajes tendrán que dirimir una lucha interna entre la ambición y el noble fin de la medicina. A Pedro, su éxito profesional como oncólogo le lleva a cambiar sus valores médicos, que quedan en un segundo plano, por otros que le van a permitir vivir mejor. A Iker, que tiene los pies más en el suelo, le pesa el juramento hipocrático. Y luego está Irene, una joven idealista e inquieta, que admira las capacidades de la ciencia moderna para comprender el mundo. Se les podría asemejar a los tres mosqueteros y todos ellos tienen un poco de mí», señala Eraña.

El hallazgo de un revolucionario bio-chip pone contra las cuerdas a estos reputados oncólogos, «que son como el yin y el yang» que se preguntan hasta dónde podrían llegar con el susodicho invento. Sueñan incluso con el Premio Nobel. Sin embargo, una serie de acontecimientos les hará plantearse quién decide cómo utilizar los avances médicos. «Existe un personaje que es egoísta, vanidoso... pero al final hay algo que le ayuda a pensar que puede mejorar -o empeorar- las cosas. Ese algo es ese mañana, esa esperanza o compromiso que perdura en el tiempo. Porque no vale todo en la investigación científica aunque sea para salvar vidas, el fin no justifica los medios, si no el mundo sería un caos, y es uno de los aspectos que está latente en la novela». No se habla de limitar la investigación, sino de reflexionar sobre las consecuencias de traspasar los límites, olvidar los derechos de los pacientes y las responsabilidades al tratar con seres humanos como sujetos de investigación.

Experiencias vitales

Aunque la novela se instala claramente en el campo de la ficción literaria, el autor se vale de experiencias vitales para dar forma a la narración. «Tuve dos vivencias muy cercanas al cáncer, una de ellas mientras escribía la novela. Una salió bien, la otra no. Recientemente también ha muerto la mujer de un amigo mío de cáncer», se sincera el autor.

Aunque no cree que estos acontecimientos le inspiraran para armar la historia, sí reconoce que le influenciaron mucho. «El libro me ha ayudado de alguna forma a expresar y exteriorizar sentimientos que tenía dentro», comenta Eraña, ingeniero de profesión que comenzó a escribir hace 20 años, siempre atraído por la tecnología, la innovación y la historia.

Éste es el primer libro que publica -lo hace con la editorial Naveus- aunque no es el primero que escribe. Actualmente tiene otras tres novelas presentadas a distintos concursos literarios y otra en mente, que según adelanta, «tratará de política».