Zubizarreta: «Siempre intento plasmar la hospitalidad de los africanos»

Patxi Zubizarreta se declara deslumbrado por África./LUSA
Patxi Zubizarreta se declara deslumbrado por África. / LUSA

Ha ganado el premio Ala Delta de literatura infantil por la historia de un chaval etíope que hace miles de kilómetros en busca de su hermana

FELIX IBARGUTXISAN SEBASTIÁN.

Patxi Zubizarreta (Ordizia, 1964) ha recibido el premio Ala Delta de la editorial Edelvives por la novela breve '¡Corre, Kuru, corre!'.

- El protagonista, llamado Kuru y de doce años, atraviesa media África para juntarse con su hermana, que está en Londres.

- Siempre digo que me defino más como lector que como escritor. De hecho, estaba leyendo un libro llamado 'Jardinosofía', en el que encontré la historia de una jirafa africana y su periplo hasta París. Me impresionó.

- ¿Por qué?

- El animal recorrió todo el país, desde Marsella hasta París. Se produjo una especie de peregrinación, la gente la seguía. Iba con dieciséis vacas que la alimentaban, dos carneros africanos, como en peregrinación. Se trataba de un regalo de un pachá egipcio a los reyes de Francia.

- ¿Esa historia fue el detonante de la narración?

- No solo esa historia. También un chico que conocí no hace mucho en unos encuentros sobre emigración y justicia que se hicieron en Motril, en Granada. El chaval, que se llamaba Yoro, había llegado en patera y me hizo gracia: había corrido todos los años la Behobia-San Sebastián. Comparé los dos casos: una jirafa que había recibido todos los honores y había sido recibida por mandatarios, y sin embargo un animal humano, como Yoro, vivía a la deriva, u olvidado dentro del maremagnum de noticias. En el libro, el protagonista, Kuru, coincide en el hospital con una chica que va disfrazada de jirafa. No transmito ningún mensaje explícito. Mi labor es más sutil que otra cosa. Quería contar una historia bonita, que nos emocione, pero que también nos haga pensar.

- ¿Qué fue de aquella jirafa del siglo XIX que llegó hasta París?

- Se disecó, y su cuerpo está en La Rochelle, ciudad que, por cierto, no dista del paso de Calais, en el que tantos emigrantes se congregan porque quieren pasar a Inglaterra.

«La gente no sabe a cuántos premios me he presentado y he dejado de recibir»

- En muchas ocasiones ha escrito sobre temas que tienen que ver con África.

- Decía la escritora marroquí Fátima Mernissi que, para ella, aprender una lengua era abrir una ventana. Lo decía una persona que había vivido en un harén, con habitaciones sin ventanas. Nosotros aquí durante muchos años hemos vivido en un túnel, y para mí fue una gran sensación descubrir África, sus colores, sus lenguas. Desde que visité el continente por primera vez tengo esa ventana abierta. Hasta ahora nunca había recogido la historia de las pateras, si bien en 'De hiel y de miel' el protagonista era un chaval marroquí que escapa de ahí porque quiere llegar a París. En mis libros siempre intento plasmar la hospitalidad de los africanos, algo en lo que los europeos fallamos.

- Siempre le ha gustado trabajar con artistas de otras disciplinas.

- Me enriquece como creador. El pasado diciembre ofrecimos 'Beroki gorria', un texto sobre los 'niños de la guerra' de Ordizia, con el músico Pello Ramirez, dantzaris...

- Es usted de los pocos escritores vascos que viven solo de la escritura. Supongo que le interesará participar en los premios.

- Vienen bien, pero es complicado. La gente no sabe a cuantos premios me he presentado y he dejado de recibir. De hecho, el año pasado mis ilusiones salieron bastante defraudadas.

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