El número de libros editados en el País Vasco descendió un 18% el año pasado

Las editoriales reducen las tiradas de papel y ven cada vez con más reservas el libro digital, que supone el 3% de las ventas

Los soportes de papel y digital conviven sin que de momento el segundo haya desplazado el primero. /Lobo Altuna
Los soportes de papel y digital conviven sin que de momento el segundo haya desplazado el primero. / Lobo Altuna
Borja Olaizola
BORJA OLAIZOLA

El mundo editorial empieza a salir del pozo en el que se introdujo después de la crisis de hace una década aunque lo hace poco a poco y sin tener nada claro hacia dónde camina el sector. Si bien las cifras de edición y facturación apuntan a una paulatina recuperación, prevalecen las incógnitas en torno a variables fundamentales como la evolución de los hábitos de ocio, el comportamiento del libro digital y la piratería o la competencia con los gigantes del sector. Las editoriales vascas mantienen esa línea ascendente con altibajos puntuales como el descenso del número de títulos editados el año pasado, cifrado en un 18% por el Ministerio de Cultura.

La Panorámica de la Edición Española de Libros, una publicación anual del ministerio, confirma la recuperación de un sector muy tocado por el doble impacto de la crisis económica y la aparición de nuevas formas de ocio. «El total de la producción editorial aumentó un 4,6% con respecto al año anterior y pasó de 86.000 títulos en 2016 a 89.962», se lee en el informe. El análisis, no obstante, aprecia descensos en algunas comunidades. Es el caso de Euskadi y la Comunidad Valenciana, con caídas del 18% en 2017. Esas bajadas se ven compensadas por los crecimientos detectados en Andalucía, un 10%, y sobre todo en Cataluña, que lidera de forma destacada el sector editorial español con un alza del 26,7% y una producción de 30.787 títulos en 2017.

Plan de fomento de la lectura

El Gremio de Editores de Euskadi ha elaborado un Plan Vasco de Fomento del Libro y de la Lectura que recopila sus propuestas para relanzar el sector. El presidente de la asociación, José Manuel Díaz, lamenta el escaso eco que ha tenido la iniciativa en las instituciones vascas. «Sabemos que el Gobierno Vasco se plantea un plan de fomento de la lectura y queremos que se nos considere un interlocutor más a la hora de redactarlo», reclama.

En la Federación de Gremios de Editores de España achacan los descensos a razones «técnicas». Gerardo Miguel recuerda que la adaptación de los libros de texto a las directrices de la LOMCE ha producido un vaivén significativo en los cómputos de títulos. Además, añade, en 2016 hubo un cambio en el sistema de registro que provocó un baile de cifras poco ajustado a la realidad. En el Gremio de Editores de Euskadi prefieren esperar a los datos del informe que están elaborando sobre los números de 2017 del sector editorial vasco antes de pronunciarse. Joxemari Sors, de la editorial Elkar, constata por su parte que no se ha producido ningún movimiento de fondo que justifique el descenso detectado por el Ministerio de Cultura y recuerda que no todas las estadísticas se elaboran con los mismos parámetros.

El responsable de Elkar, la principal editorial vasca, concede que el sector experimenta una recuperación pero recuerda que las cifras que se alcanzaron antes del inicio de la crisis están aún muy lejos. «En los diez años que van de 2008 a 2018 el mundo editorial ha perdido 1.000 millones de euros en ventas y eso no se recupera de la noche a la mañana. Cuando bajas 30 puntos de golpe te va a costar mucho tiempo recuperar el nivel con subidas anuales de dos o tres puntos». Sors sostiene que el mundo editorial experimenta desde el inicio de la crisis «una reconversión silenciosa» que nadie sabe cuándo terminará. «Las editoriales -observa- tratamos de adaptarnos a los nuevos tiempos pero las cosas están cambiando muy rápido y el panorama está lleno de incertidumbres».

José Manuel Díaz, que es el presidente del Gremio de Editores de Euskadi, constata que el sector sufrió magulladuras tan profundas en la última crisis que la recuperación es muy lenta. «El mundo editorial acumula en los últimos años un descenso de facturación del 25,7%, es decir, que ha tenido una contracción de un cuarto con respecto a la envergadura que tenía en 2008 y no va a ser fácil volver a las cifras de antes en un entorno en el que todo va muy de prisa y no hay ninguna certeza».

«El libro digital no es el enemigo, el adversario es el teléfono móvil»

«El libro digital no es el enemigo, el adversario es el teléfono móvil» José Agustín Iturri | Editorial Erein

«La banalización de los contenidos hace difícil convencer a alguien de que se esfuerce en la lectura»

«La banalización de los contenidos hace difícil convencer a alguien de que se esfuerce en la lectura» José Agustín Iturri | Editorial Erein

Un ejemplo del clima de perplejidad que rodea a los editores es lo que ocurre con el libro digital, cuya llegada fue saludada como la gran esperanza del sector. «Todos los gurús -indica Joxemari Sors- pronosticaron que en unos pocos años se iba a comer al libro de papel pero cada vez está más claro que eso no va a suceder. Es más, en Estados Unidos, que es el país que marca la pauta de los hábitos culturales, creció hasta el 30% pero de un tiempo a esta parte ha bajado hasta el 20. Se está produciendo un fenómeno de saturación digital en los consumidores que no sabemos a dónde nos va a conducir». El libro digital, continúa el responsable de Elkar, no termina de cuajar en España pese a que el Ministerio de Cultura le adjudica en sus estadísticas una décima parte del mercado. «En las tablas ponen que supone un 10% de las ventas, pero eso no coincide con la realidad porque el año pasado bajó y apenas representa el 3%», asegura.

Soportes incompatibles

José Agustín Iturri, de la editorial Erein, corrobora que la digitalización del mundo editorial no avanza a los ritmos vaticinados por los expertos. «Nos dijeron que el libro digital iba a acabar con el de papel pero parece que no han acertado», sonríe. Una de las razones que explican el fracaso de esas profecías, añade Iturri, está en los soportes de lectura. «Al no haber un aparato homogéneo cada grupo tiene el suyo propio y a veces las descargas no son compatibles. De todas formas, el lector digital no es el enemigo del libro, el verdadero adversario del libro es el teléfono digital».

«Me preocupa que no se le pregunte a un futbolista la novela que está leyendo»

«Me preocupa que no se le pregunte a un futbolista la novela que está leyendo» Pello Elzaburu | Editorial Pamiela

«No editamos en digital porque no hay forma de garantizar un retorno digno a nuestros autores»

«No editamos en digital porque no hay forma de garantizar un retorno digno a nuestros autores» Pello Elzaburu | Editorial Pamiela

Pello Elzaburu, de Pamiela, ironiza también con los pronósticos de los gurús en torno a la digitalización, al tiempo que indica que su editorial ha renunciado a lanzar libros electrónicos porque con los márgenes que se manejan «no podíamos garantizar unos retornos dignos a nuestros autores». Los editores, en cualquier caso, coinciden en que el problema no es el libro digital. «La clave es el cambio del paradigma cultural, la aparición de nuevas formas de ocio que evolucionan de una forma tan vertiginosa que es muy difícil anticiparse y planificar», resume Joxemari Sors.

Los teléfonos digitales, en efecto, lo han cambiado todo. «Ya no se ve a nadie en el metro, en el autobús o en la consulta del ambulatorio con un libro en la mano, todo el mundo está mirando la pantalla del móvil», reflexiona José Agustín Iturri. El consumo masivo de los contenidos que procuran los teléfonos digitales está condicionando también la lectura. «Se mira el móvil para estar entretenido, para pasar el rato; los contenidos son livianos porque a nadie le interesa complicarse la vida. La verdad -añade el editor- es que en un entorno así es muy difícil convencer a alguien de que haga un esfuerzo para leer».

Esa banalización de los contenidos, reflexiona Pello Elzaburu, está generando una devaluación del concepto del libro e incluso de la misma cultura. «Me preocupa que los políticos no incorporen citas literarias a sus intervenciones, algo que solía ser muy normal no hace muchos años. Me preocupa también que a ningún futbolista de la Real Sociedad o del Athletic se le pregunte por la novela que está leyendo o por la que le gustaría leer. Son pequeños detalles que indican que se ha producido una crisis cultural de gran alcance. El problema -añade el responsable de Erein- ya no es el libro digital o el teléfono móvil, el problema es si la sociedad aprecia la lectura o no la aprecia y la respuesta a esa pregunta creo que no resulta muy esperanzadora».

Pese a las dificultades, el libro de papel sigue siendo el salvavidas al que se aferran los editores para intentar que sus cuentas cuadren. Puede que la crisis haya reducido las ventas, pero lo que no ha hecho es recortar la avalancha de novedades. Los editores han tomado buena nota y se han adaptado a los nuevos tiempos haciendo tiradas más modestas. «Hace unos diez años una tirada media estaba entre los 1.000 y los 1.500 ejemplares mientras que ahora anda entre los 400 y los 800 ejemplares», explica Pello Elzaburu, que recuerda que eso ha sido posible gracias a la impresión digital. «Cuando la edición se hacía por ófset era imposible rentabilizar tiradas tan pequeñas, pero ahora que han irrumpido las impresoras digitales te ajustas mejor a las demandas del mercado».

«Asistimos a una reconversión silenciosa que no se sabe cuándo acabará»

«Asistimos a una reconversión silenciosa que no se sabe cuándo acabará» Joxemari Sors | Editorial Elkar

«Cada vez tenemos más tiempo libre pero vivimos con la sensación de que no llegamos a todo»

«Cada vez tenemos más tiempo libre pero vivimos con la sensación de que no llegamos a todo» Joxemari Sors | Editorial Elkar

La cohabitación con gigantes de internet como Amazon o Alibaba es otra de las variables para ajustar la ecuación del mundo editorial. Joxemari Sors cree que no hay más remedio que aprender a convivir con ese sector del mercado. «Es evidente que han llegado para quedarse, así que lo que nosotros hacemos desde Elkar es venderles también a ellos. Es imposible competir con sus ofertas en determinados campos, pero hay que procurar dar la batalla en otros donde nosotros sí somos competitivos». A Sors, no obstante, le preocupa la ausencia de tendencias claras en los hábitos de ocio. «Vamos a una sociedad donde cada vez hay más tiempo libre pero la sensación que prevalece es la de que no llegamos a nada».

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