«Los nietos del 'boom' queremos al abuelo»

El escritor peruano Gustavo Rodríguez presenta su nueva novela en Madrid. /R. C.
El escritor peruano Gustavo Rodríguez presenta su nueva novela en Madrid. / R. C.

El escritor peruano Gustavo Rodríguez retrata a su cambiante país en 'Madrugada' | La novela es una «tragicomedia feroz» en la que «la resiliencia y el humor negro son primordiales», asegura

Miguel Lorenci
MIGUEL LORENCIMadrid

La séptima novela del limeño Gustavo Rodríguez (Lima, 1968) es «una tragicomedia feroz». Se titula 'Madrugada' (Alfaguara), «pero muy bien podía titularse 'Sobreviviré'», según advierte su autor, uno de los más audaces de la nueva generación de narradores peruanos. A través de una familia disfuncional, retrata Rodríguez el Perú «popular y perdedor» que se transforma «radicalmente» en las últimas décadas. Es el retrato «de un país adolescente» realizado «a través de unos personajes desesperados y supervivientes para quienes resultan decisivas la resiliencia y el humor» dice el escritor y publicista. Se siente «nieto del 'boom'», pero aclara risueño que «los nietos queremos al abuelo».

Trinidad Ríos, su protagonista, frisa la treintena y necesita desesperadamente encontrar a un padre al que no ha conocido. Crecida como huérfana, primero en lo más hondo de la salvaje jungla peruana y luego en una Lima no menos hostil, su vida ha sido una batalla permanente para mejorar. «Ha luchado con tratantes de mujeres, con mineros ilegales, contra las trabas de los machistas en una sociedad extremadamente racista y prejuiciosa, y ha logrado salir adelante», explica Rodríguez sobre la esencia resiliente de esta «superviviente nata».

Enferma a causa de la contaminación por mercurio, su vida depende de que localice a su padre, la única persona que puede salvarla mediante un trasplante. Su progenitor es Danny de los Ríos, «un cantante bipolar, loco, trasnochado, machista y mujeriego, desarraigado e ingenioso a la vez», que se gana la vida imitando a los Bee Gees y que ha ignorado la existencia de Trinidad.

«Es una familia disfuncional, más infernal que virtuosa desde luego, pero que sabe reírse de las desgracias que viven en ese infierno de un Perú efervescente en el que emerge una clase media mestiza, hija o nieta de la miseria, pero que es la que hoy tira del país», explica el creador de unos atrabiliarios personajes que atraviesan unas situaciones terribles que el humor hace digerible al lector.

«Hay mucho humor negro en la novela. El humor es un gran procesador de carencias y emociones y puede resultar purificador», sostiene el narrador. «El humor te permite contar cosas espantosas, y utilizarlo bien era todo un reto», agrega Rodríguez, que se toma a sí mismo como conejillo de indias. «Si yo me carcajeo mientras escribo, estoy seguro de que el lector lo hará también», asegura.

«Es ferozmente tragicómica, como la vida misma», dice Rodríguez de una novela «escrita con vértigo entre el drama urbano y el humor compasivo» y armada en torno a una palabra: resiliencia. «Es la cualidad primordial de la protagonista, que vive situaciones tremendas en una sociedad injusta, plagada de contrastes, prejuicios y rencores».

Sin parricidios

A través de esta familia deshecha retrata Rodríguez a un Perú «que cambió drásticamente en los últimos treinta años». «El fujimorismo nos dio estabilidad económica pero el precio que hemos pagado a largo plazo ha sido terrible. El futuro se muestra enclencle, incierto para una sociedad de inestable convivencia, clientelar, neoliberal y aún desigual. Un país adolescente con una sociedad postcolonial; inseguro y en busca de identidad e independencia».

La sombra del 'boom' es alargada y en especial la de figuras tan señeras y legendarias como Mario Vargas Llosa. Pero Rodríguez no quiere «matar» a sus progenitores literarios. «Toda carne viene con hueso, pero no soy un escritor parricida; antes, al contrario, agradezco y reconozco todas las fuentes en las que he bebido, que nos han marcado el camino, y han hecho posible una nueva manera de narrar», dice evocando a Julio Ramón Ribeyro o Alfredo Bryce Echenique. «Los parricidas fueron los hijos del 'boom', yo soy nieto y al abuelo se le quiere siempre», insiste.

Autor de novelas como 'La furia de Aquiles', 'La risa de tu madre' -finalista del premio Herralde- o 'Cocinero en su tina', Rodríguez procede del mundo de la publicidad. Aún alterna la comunicación con la narrativa y suma éxitos en ambos campos. El tránsito a la literatura ha sido «natural» y pasó «sin problemas» de la síntesis extrema que supone dar con un buen eslogan publicitario al ejercicio de largo aliento narrativo que exige una novela. «Mi cerebro es más dúctil de lo que sospechaba y he pasado de un ámbito a otro sin grandes dramas», concluye el también autor de 'La casa de las siete mujeres' -finalista del Planeta-Casamérica-, entre otros libros.

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