El misterio de los 'románticos de Urgull'

Francisco de Paula García, en el Cementerio de los Ingleses. / DV
Francisco de Paula García, en el Cementerio de los Ingleses. / DV

Francisco de Paula García escribe la aventura de dos oficiales enterrados en el Cementerio de los Ingleses

MITXEL EZQUIAGA SAN SEBASTIÁN.

Nacieron en la isla británica de Guernsey, murieron en la batalla de Donostia en la primera guerra carlista (1833-1839) y están enterrados en el Cementerio de los Ingleses de Urgull «en tumbas devoradas por el musgo que aún siguen emocionando a donostiarras y paseantes», según dice Francisco de Paula García. Este periodista recupera ahora «la apasionante vida» de aquellos dos oficiales, William Tupper y Oliver de Lancey, en un libro que lleva precisamente el título de 'Los románticos de Urgull'.

Es una crónica periodística en la que hay aventura, misterio y hasta un original acompañamiento musical. «Me entusiasmé recuperando la vida de estos dos personajes y espero contagiar al lector el mismo entusiasmo», dice Francisco de Paula García (San Sebastián, 1958), profesional de la comunicación afincado en Madrid desde hace años. Secretario técnico de la Bascongada en la capital y «miembro de la tamborrada Jai Alai de donostiarras en Madrid», según puntualiza con orgullo, ha disfrutado con esta historia «que tiene su epicentro en ese espacio mágico que es el Cementerio de los Ingleses, que combina cierto aire de gravedad con una invitación a la paz ».

José María Leclercq Saiz, estudioso del siglo XIX donostiarra, es el autor del prólogo. «Este libro colma la ansiedad de saber quiénes fueron esas personas que reposan en uno de los lugares más románticos y evocadores del mundo», dice el prologuista. «El texto ha rescatado del olvido dos nombres, escritos con desgastadas letras en piedras teñidas de color verde, y conseguido que ya nunca enmudezcan».

William Tupper y Oliver de Lancey, parientes y oficiales de la British Auxiliary Legion, pertenecieron a un contingente militar único en la historia del Reino Unido, según el autor, «aliado con la causa liberal en la Primera Guerra Carlista (1833-1839) y abocado a la maldición pese a sus victorias». Esta crónica basada en datos reales narra por primera vez sus apasionantes aventuras en San Sebastián, «ciudad que defendieron a costa de sus vidas».

«Los donostiarras hemos visto mal a los ingleses porque quemaron la ciudad en 1813, pero los protagonistas de esta obra forman parte de otra generación, la que vino más de veinte años después a defender nuestra ciudad», explica Francisco de Paula García.

'Humanitarios' del XIX

A lo largo de las cien páginas del libro se desgranan las trayectorias paralelas de Tupper y de Lancey, «truncadas en plena juventud e hijas del espíritu romántico europeo de aquel tiempo». El libro también incluye un completo relato visual con más de un centenar de ilustraciones y un repertorio musical con 14 canciones de la época. Tanto las melodías como 32 libros y documentos históricos están enlazados a sus fuentes originales mediante códigos QR para dispositivos móviles. «El libro está diseñado casi como una revista, de forma que el lector vaya encontrando cada detalle que contextualiza el relato y la personalidad de los protagonistas», dice el autor.

La aventura donostiarra comenzó para estos dos oficiales en 1835, «aunque antes de desembarcar en la costa cantábrica en agosto de aquel año ya habían participado en otras empresas arriesgadas y galantes, propias de la sociedad de la que formaban parte», dice el autor.

«William Tupper presintió su destino misteriosamente y la víspera de recibir su herida mortal dictó un testamento que sorprendió a todos». Murió tras la batalla de Ayete, en 1836. Oliver de Lancey, que ya estaba a punto de dimitir y regresar a Inglaterra, «siguió adelante hasta el final» y falleció en Donostia en 1837 tras ser herido en el frente de Oriamendi.

El autor se queda «con el agradecimiento a lo que esos dos personajes hicieron por San Sebastián, como un adelanto de lo que hoy llamaríamos 'acciones humanitarias'». Dice Francisco de Paula García que «es un libro que había que escribir. La información existía, aunque estaba dispersa, y había que ordenarla e incorporarla a esta etapa tan relevante de la historia de San Sebastián». Y reivindica «esa joya» que es el Cementerio de los Ingleses, inaugurado en 1924.

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