«Mi libro es un engendro, pero divertido y muy bien escrito»

«Mi libro es un engendro, pero divertido y muy bien escrito»

Begoña Ameztoy acaba de publicar 'Superwoman', una novela sobre una mujer «que se cree una triunfadora, un icono de belleza y elegancia temido y envidiado por la panda de mediocres que la rodea»

AINHOA IGLESIASSAN SEBASTIÁN

Begoña Ameztoy (San Sebastián, 1951) no es una mujer de medias tintas. Su última criatura, Almudenar Cortázar, es un 'superwoman', una autoproclamada heroína a la que el lector amará u odiará, apunta la editorial Versátil en la promoción del libro. A la venta desde el pasado día 15, Ameztoy refleja en esta nueva obra «un prototipo de nuestro tiempo, el mito erótico y robótico que esta sociedad de mierda merece». Tal como promete, la periodista donostiarra gana en las distancias cortas. «Soy una amargada divertida», revela.

- Arranquemos fuerte, como su novela. En las primeras páginas de 'Superwoman' hay una advertencia: «cosas más extrañas vas a tener que imaginar si has decidido leer este engendro»

- Es que es un engendro (risas). 'Superwoman' es un monólogo, una sátira, una parida constante, puro divertimento. Esa frase es una manera de insinuar que si lees la novela quizá te guste, quizá te rías, pero no me vas a descubrir a mí porque no tengo nada que ver con la protagonista. Por eso me distancio y digo que es un bodrio, aunque ojo, un bodrio divertido y muy bien escrito.

- Provocador

- Es que yo soy una provocadora nata, pero es verdad que al final una tiene oficio y ha salido lo que pretendía: un libro sobre una mujer que se cree una triunfadora y sin embargo es víctima de todo tipo de carencias. Decir que «cosas más extrañas te vas a tener que imaginar si has decidido leer este engendro» también es efectivamente una provocación, una invitación a mirar donde no debes, a descubrir qué será eso que voy a contar.

- Y lo que narra es el gran abismo que existe entre la expectativa y la realidad. O como diría Almudena, la protagonista, de «la ostia» que uno se pega cuando descubre que el futuro no es lo que esperaba, ¿no?

- Exacto. A medida que creces te vas percatando de cuánta decepción provoca la existencia. La vida es maravillosa pero el mundo que ha creado el ser humano, muy cruel. La mayoría de las expectativas que las personas tienen respecto a su futuro nunca se cumplen. Los objetivos se pueden alcanzar si tienes la suficiente mala baba, si estás dispuesto a pisar a quien se te ponga por delante y si, además, todas esas alianzas y pequeñas conjuras te salen bien. Los sueños por definición son imposibles de alcanzar. Por eso me ha quedado una historia de una mujer amargada, así como rebotada, con la que reírse un rato.

- ¿Una amargada divertida?

- ¡Claro! Es que los amargados pueden tener mucha gracia. Yo soy una amargada y me considero divertida.

- ¿...?

- Las personas que tienen un cierto sentido crítico de la vida, una edad, un sentimiento de desencanto hacia la economía, la política, las relaciones personales y humanas, suelen reconducir todo ese sinsabor hacia la ironía. Almudena es deslenguada, egocéntrica y canalla, pero cuando menos te lo esperas dice verdades como puños.

«Las madres somos vampíricas. Somos pesadas, absorbentes y queremos influir tanto como podamos en la vida de nuestros hijos. Si son hijas, aún más»

- Me alivia que haya dicho que no se identifica con Almudena porque en la primera parte de la novela es una petarda, una petarda en toda regla

- Así como en otras obras he dejado entrever mucho de mí misma, en 'Superwoman' no he volcado ni mi corazón, ni mi alma. Me limito a poner en boca de la protagonista diálogos que resultan chocantes, hilarantes, controvertidos. Almudena se cuida a tope, es exquisita, pero no tiene nada dentro. El guión exige que diga lo que dice y haga lo que hace. Iba a decir que es un esperpento pero en realidad he reflejado un tipo de mujer que sí existe y que yo he conocido.

- Soy todo oídos

- Hay ciertos ámbitos en los que no existe la amistad, solamente la competencia salvaje y la deshumanización total. En el mundo de la televisión, por ejemplo. Que nadie se crea que en 'Sálvame' Terelu Campos y Mila Ximénez son amigas, ¡qué va, para nada! Ni siquiera las colaboradoras que comparten el mismo grupito se llevan bien. Se ponen a parir las unas a las otras y lo saben. Yo cometí el error de decirlo abiertamente la segunda o tercera vez que fui. También conozco de cerca un despacho de abogados donde nadie se fía de nadie. En profesiones en las que impera la competitividad es casi imposible establecer relaciones sinceras de afecto.

- ¿Entonces comparte esa frase de Almudena en la que asegura que «una triunfadora no tiene amigas»?

- Para ser políticamente correcta debería decir que no la comparto, pero nunca me he caracterizado por decir lo que es conveniente, sino lo que opino de verdad. La competitividad está entre los instintos más básicos, agazapada en el cerebro reptiliano y dispuesta a manifestarse cuando hay algo en juego que tú quieres conseguir. También la envidia late en lo más profundo de nuestro ser, de nuestra mente, y no siempre es fácil reconducirla de una manera más o menos digna. Yo tengo amigas ahora pero de joven no. Ojo, que no es que fueran malísimas y yo un dechado de virtudes, no, no, ¡es que yo tampoco era amiga suya!

- Más allá del ámbito laboral, todas las relaciones de la protagonista de 'Superwoman' con otras mujeres son tóxicas, incluida la que mantiene con su madre

- Es que las madres somos vampíricas. Somos pesadas, absorbentes y queremos influir tanto como podamos en la vida de nuestros hijos. Otra cosa es que nos dejen. La relación con las hijas es aún más intensa, porque hay un límite que la madre se atreve a transgredir con su hija pero con su hijo no, ellos ponen más barreras.

«Los hombres son más primarios, más simples y no tienen imaginación»

- Los hombres tampoco salen bien parados. Almudena los describe como «simples»

- Sí, disce que los hombres son más primarios, más simples y no tienen imaginación. Son conceptual e intelectualmente distintos. Creo que la mujer tiene otra manera de actuar, de pensar, de vivir la vida y de sentirse protagonista de las cosas. Dicen que en un patio de colegio, las niñas están todo el tiempo parloteando mientras los críos están jugando al fútbol.

- ¡Al final va a resultar que sí ha puesto algo de alma en la novela! Al menos en esa segunda parte en la que Almudena se descompone (y no hablo de su problema intestinal)

- Es que esa segunda parte es mucho más humana. Al principio Almudena se presenta a sí misma y es patética. No comparto su forma de ver la vida ni de plantarse ante ella, como por ejemplo esa convicción que tiene de que jamás hay que rectificar. Pero luego, cuando todo le ha salido como el culo, se tocan temas que son universales y ahí sí empatizo más. Como cualquiera que alguna vez se haya sentido vulnerable y desencantado por no ocupar el lugar que cree que merece. Mira eso sí lo compartimos. Creo que he alcanzado eso que las petardas llamarían 'mi techo de cristal', pero que merecería haberlo traspasado y conquistado cotas más altas.

- Y dice eso porque....

- Porque no he llegado donde creo que podría haber llegado. Lo digo abiertamente no porque sea ególatra, que sí lo soy, sino porque íntimamente todos sabemos cuál es nuestro lugar en la esfera social y yo me he quedado en la mitad. No hay cosa peor. Si estás arriba todos te odian y te critican, cosa que está bien porque indica que vas por el buen camino. Si estás abajo nadie se acuerda de tí. Yo voy a Madrid y Barcelona y la gente me reconoce por la calle, pero televisivamente hablando no soy nadie. Tengo dos ensayos y casi una decena de novelas, todas ellas de diferente género. También pinto y he hecho exposiciones en las que he obtenido muy buenas críticas. Todo lo que hago es de calidad. Sin embargo mi proyección social no está a la altura de lo que yo ofrezco, vendo y enseño. Honestamente creo que merecía más. Ya sé que no debería comentar esto pero, ¡peores cosas dice Willy Toledo y ahí está!

- ¿Por qué si siente que ha hecho bien todo lo que se ha propuesto no está satisfecha? ¿Es solo cuestión de reconocimiento social?

- Claro, exclusivamente. También es verdad que yo me lo he buscado. Estamos viviendo una manipulación cultural tremenda. Si no estás en la pomada, no vendes. Tienes que confraternizar, tienes que contemporizar, tienes que ser aquiescente con los poderes fácticos. Y a mi edad no le beso el culo a nadie. Con 35 igual tampoco, pero ahora ya sí que no. Así que soy un peligro.

- Hablando de reconocimiento social. En 'Superwoman' se mete con las gorditas que se autocompadecen tipo Bridget Jones, con los bisexuales, con Enrique Iglesias, con las personas que usan refranes, con los herederos multimillonarios libios, con la editora de Vogue Japón Anna Dello Russo, con los autores de libros de autoayuda, con Kim Kardashian, con Paulo Coelho, con Donatella Versacce... Va a ser difícil que vuelvan a invitarla a una fiesta, ¿no?

- ¡Pues acaban de invitarme a una! Será que no se han leído mi libro. (Risas). Bueno no me he metido con ninguna española, salvo con Paula Echevarría, creo. Todo lo demás que he escrito es real y me sirve para hacer una crítica del triunfo por el triunfo, de la superficialidad. La protagonista no aspira a tener dinero, ya lo tiene, ella lo que quiere es poder. Ya sé que es un tópico pero no hay cosa que nuestra sociedad valore más que el éxito. Si te quieres vengar de un amigo no tienes que putearlo a él, con triunfar tienes suficiente. No existe mayor venganza. El problema llega cuando luego rascas y no hay nada debajo.

«Si la protagonista de mi libro en lugar de madrileña fuera donostiarra sería más moñas y estéticamente más sobria»

- Almudena es el perfecto prototipo de 'pija' madrileña'. ¿Cómo sería si fuera donostiarra?

- Buena pregunta. La mujer vasca tiene otros valores de base, ya que está influenciada por la tradición católica apostólica y romana del nacionalismo vasco que ha impregnado todas las capas sociales. Creo que si 'Almu' fuera guipuzcoana sería menos agresiva y más moñas. Estéticamente también sería más austera. Es raro ver a una profesional vasca luciendo un escote de canalillo un día de labor con la naturalidad con la que se usan prendas de estas características en Madrid. Aquí somos más sobrias.

- Hemos empezado esta entrevista comentado el arranque de la novela. Terminemos hablando sobre el final. ¿Le da miedo la reacción de los lectores?

- Asumo que no me van a dejar publicar una segunda parte (risas). Quizá haya lectores que se mosqueen y me manden a tomar por saco, pero me da igual. A estas alturas de la vida, aparte de mi familia y mi crecimiento personal, tengo pocas aspiraciones y una de ellas es divertirme al menos con mis libros. 'Superwoman' es un prototipo de nuestro tiempo, el mito erótico y robótico que esta sociedad de mierda merece. Y ese final es el que debía ser, porque encaja perfectamente con la historia y la protagonista. Espero que si se lo perdonaron al autor de 'El niño con el pijama de rayas', a mí también.

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