Jorge Herralde, la memoria de la edición en España

El editor Jorge Herralde./J. R. Ladra
El editor Jorge Herralde. / J. R. Ladra

El Instituto Cervantes homenajea al fundador de Anagrama en el 50 aniversario de la editorial

Álvaro Soto
ÁLVARO SOTOMadrid

Los libros de Anagrama son «50 años de la historia de España», dijo el pasado martes la escritora Marta Sanz durante el homenaje que el Instituto Cervantes rindió al editor Jorge Herralde, que disfruta del reconocimiento del mundo literario cuando su gran creación llega al medio siglo de vida. Fue Herralde el protagonista de una velada que le sirvió para revivir sus recuerdos infantiles y de adolescencia, cuando hizo sus primeros pinitos en la edición, y en la que se recorrió su juventud y su madurez, cuando el gran editor se codeó con lo más granado de la literatura mundial, como, de hecho, sigue haciendo.

«Entre las personas que más admiro están Obama y Messi», bromeó Herralde al recordar que a sus tiernos siete años, su padre lo hizo socio del Barça, el equipo de sus amores. La literatura llegó un poco más tarde, a los ocho o nueve años, con la colección 'Al monigote de papel', que estaba en su casa. «Su humor me influyó después como editor», afirmó Herralde. Un humor que brilló en un homenaje lleno de anécdotas protagonizadas por los grandes nombres propios de la literatura. «Cuando Mario Vargas Llosa llegó a Barcelona, iba mucho con Carlos Barral y un grupo nutrido de autores a Calafell. Él no bebía y cuando los demás se acostaban beodos a las cinco de la mañana, Mario ya había comenzado a escribir», dijo Herralde, que recordó sus estudios poco vocacionales de ingeniería, su paso por el París de Mayo del 68, donde comenzó a sentirse editor, y sus primeros proyectos serios, publicaciones políticas que se fueron al traste con la llegada de la democracia. «En esa época, mucha gente que quería ruptura se vio decepcionada y dejó de leer textos políticos. Fue entonces cuando nosotros decidimos pasar a publicar otro tipo de contenidos, más centrados en la novela», rememoró Herralde, que acaba de lanzar el libro de memorias 'Un día en la vida de un editor'.

Lo que vino después fue una historia de éxito en la que la editorial Anagrama pudo también salvaguardar su independencia pese a la voracidad de sus competidores. «El 'Viejo Lara' (Planeta) dijo que quería comprar Anagrama 'con Herralde dentro'. Me llamó en varias ocasiones y yo le dije que me sentía muy halagado, pero que estaba muy bien como estaba. Con el plantel de escritores que siempre ha tenido, Anagrama fue el objeto de deseo de muchos grupos», aseveró Herralde.