Jorge González Aranguren (Escritor): «Escribir desde la nostalgia puede ser positivo y también destruirte»

Aranguren, con su nuevo libro de poemas./USOZ
Aranguren, con su nuevo libro de poemas. / USOZ

El escritor donostiarra presenta mañana 'Así como nosotros', un libro de poemas que es un recorrido vital de alta intensidad literaria

ROBERTO HERREROSAN SEBASTIÁN.

La librería Troa Zubieta, en la calle Reyes Católicos, será mañana a las siete de la tarde donde Jorge González Aranguren, presentado por la escritora Eli Tolaretxipi, mostrará su nueva obra compuesta por dos partes, 'El vuelo de las hojas' y 'El mimbre en los tabiques'. Ganador de premios como el Adonáis y el Ciudad de Irún, Aranguren es una referencia esencial de la poesía y la narrativa española.

- La primera parte ofrece una mirada más abierta al exterior.

- No soy un poeta intimista, soy narrativo. Cuento cosas. Difícilmente hablo de sentimientos propios. Lo hago, pero a través de lo que cuento. Está bien que haga esta distinción entre las partes del libro que yo, como autor, ahora veo, pero que antes la entendía menos.

- En la continuación el paisaje se nutre más de nombres y recogimiento.

- Intento hablar de las deudas que tengo con otros poetas y concretamente con uno en especial, Jorge Oteiza, que fue mi amigo. Hablo de algunas de sus obsesiones, como era la búsqueda de Dios, la infancia, los amigos perdidos, los ángeles. Y al arrimo de esta pulsión también hablo de otros autores que han significado mucho para mí. Hay un poema dedicado a Emily Dickinson, apuntes sobre Quevedo o Góngora, sobre los postsurrealistas peruanos y poetas italianos y griegos, que también soy devoto de ellos. Es un agradecimiento por lo que me han podido dar.

- En todo el libro, pero sobre todo en la primera parte, hay una gran presencia del mar, algo habitual en su obra literaria.

- El mar me ha acompañado siempre. He tenido una vocación marinera no cumplida aunque poseo alguna titulación. Me hubiera gustado ser un marino mercante. Llevo gorra de marinero y en un bar me saludan con un ¡hola capitán! Otros me llaman Capitán Pescanova. En vez de ofenderme me gusta que me tomen por el lobo de mar que no he sido. Justito, justito tuve una embarcación durante unos años. ¡Pero el mar es metáfora de tantas cosas!

El libro

Título
Así como nosotros
Autor
Jorge G. Aranguren
Estilo
Poesía
Editorial
Trea
Páginas
107
Precio
14 euros

- Hay mucha nostalgia en bastantes poemas, expresada con gran cautela.

- De mi anterior libro, 'Qué perezosos pies', que es un verso de Quevedo, me decía el editor que pocas veces había visto a un hombre tan conmovido por la nostalgia. Puede que tenga razón. Es algo positivo a la hora de escribir porque recurres a pasajes de tu vida y sacas de ellos lo que más pudo emocionarte. También es un inconveniente porque puede destruirte y anularte.

«El mar me ha acompañado siempre, me hubiera gustado ser un marino mercante»

- Esa nostalgia la transmite desde un dolor sordo, pero también desde lo luminoso.

- Hay una nostalgia en algún poema que se refiere a algo de lo que hablaba Brines. La nostalgia no de lo pasado, sino de las cosas que has podido vivir y no lo has hecho. O de las que todavía puedes vivir, pero no vas a hacerlo. En un poema hablo de Buenos Aires y, ¡coño!, me voy a morir sin conocerlo.

- Hay dos versos que retratan muy bien eso: «Ahora te sueño/ahora que nada puede remediarse».

- Claro, ese 'te sueño' puede ser tanto sobre algo que ha existido como algo anticipatorio. Esa idea de las cosas sin remedio es algo que me ha perseguido siempre. Creo que fue Borges quien dijo que cierras una puerta y sabes que no vas a volver a abrirla nunca más. Eso está presente en buena parte de mis libros.

- No es un libro oscuro ni triste.

- No, no, no. Huyo de lo tristón y de lo que puede resultar un poco cursi. Además, la tristeza es un sentimiento que te hace mucho daño, pero tienes que guardarla para ti. No puedes enseñarlo abiertamente porque tiene algo de exhibicionismo.

- ¿Eso vale también para la vida?

- La auténtica tristeza, la melancolía que es una forma de tristeza, es casi un don. Algo que te es concedido porque también te hace vivir.

- Otra característica del libro, y de su obra en general, es el extremo cuidado del idioma, de la sintaxis, del rescate de palabras casi desconocidas.

- La sintaxis me ha preocupado mucho porque no se trata de escribir sin más. Para mí escribir es sacar del lenguaje la mayoría de sus registros. Eso puede molestar al lector. Hay quien dice que para leerme hace falta mirar el diccionario. Yo no busco eso, pero sí me interesa rescatar formas que han estado vigentes y que hoy por lo que sea están en desuso. Consulto continuamente libros de gramática y me llevo sorpresas. Me queda camino para alcanzar cierta perfección en el lenguaje, que a estas alturas no voy a lograr.

- Lo que no hay es manierismo.

- ¡Dios me libre! Si el lector está preparado no hay problema, pero alguien poco habituado al verso puede que le choque algo al leerme. Quizás piense que soy un poco pedante. ¿Por qué dice 'derramas solaces'?, pensará alguno. Pues vaya al diccionario, mire la palabra y entonces ya es suya. Lo que ofrezco es que, en pequeña medida, el lector incorpore a su léxico cosas que le pueden servir de ayuda. Pero tampoco es exactamente mi intención, me gustaría ser más directo de lo que soy.

 

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