Irak, la tragedia del mundo

Irak, la tragedia del mundo

Muhsin Al-Ramli, exiliado en España, relata el drama de su país, que no ha conocido la paz en 40 años, en el libro 'Los jardines del presidente'

Álvaro Soto
ÁLVARO SOTOMadrid

Toda la tragedia del mundo cabe en Irak, un país que apenas ha disfrutado de una década de paz completa en toda su historia y que desde hace 40 años ha vivido un conflicto con Irán, la primera guerra del Golfo, el embargo, la invasión de Estados Unidos de 2003 y la lucha contra el Estado Islámico. Sobre estos cimientos destruidos levanta el escritor Muhsin Al-Ramli la novela 'Los jardines del presidente' (Alianza), las vivencias paralelas de un país y de tres hombres que desde la infancia hasta la edad adulta son víctimas de una realidad que nunca pueden controlar.

«En Irak, cuando una persona se marcha de casa, puede decir 'buenos días', pero no está seguro de poder decir 'buenas noches', así que muchos se despiden como si nunca más fueran a ver a sus seres queridos», cuenta Al-Ramli, que resume en sí mismo el drama de su país: exiliado en España desde 1995, su hermano, Hassan Mutlak, el llamado 'Lorca iraquí', fue ahorcado por el régimen de Sadam en 1990 tras participar en un intento de golpe de Estado y uno de sus sobrinos fue asesinado por el Estado Islámico. Desde 2004 Al-Ramli es profesor de la Universidad de San Luis, en Madrid, y con 'Los jardines del presidente' ganó el English Pen Award y fue finalista del premio IPAF, el 'Booker árabe'.

La sombra de Sadam Husein planea sobre las vivencias de todos los iraquíes. En el libro, Al-Ramli no cita por su nombre a Sadam «porque todos los dictadores son intercambiables», pero describe su vida como todopoderoso y arbitrario gobernante: cómo, él y sus hijos, viven en palacios llenos de lujos mientras su pueblo muere de hambre; cómo matan a un músico o a un poeta simplemente por el placer de matar; o cómo se apoderan de las mujeres y las violan a su antojo. «Cada mujer iraquí se merece un monumento por todo lo que han sufrido. Ellas han mantenido a las familias mientras los hombres se iban a la guerra. Las mujeres trabajan para la vida, los hombres, para las utopías», señala el escritor.

La caída del dictador, sin embargo, no supuso la liberación del país. Todo lo contrario, la invasión americana trajo más desgracia, cree Al-Ramli. «No queríamos a Sadam, pero los Estados Unidos nunca debieron intervenir. Tenían que haber apoyado a la gente que desde el interior luchaba contra el régimen. Pero el gran problema de Irak es que siempre ha sido apetitoso para las potencias extranjeras. Turquía, Irán, Arabia Saudí, Estados Unidos, hasta Siria... han intentado poner sus manos en el país», resume el escritor.

Al-Ramli ha vuelto dos veces a Irak, en 2004 y 2011, entrando ilegalmente a través del Kurdistán, porque está amenazado de muerte a causa de sus novelas. Y pese al difícil panorama que plantea su país, el autor alberga ciertas dosis de optimismo, sobre todo tras la Primavera Árabe, «que ha sentado las bases para que en diez o quince años tengamos una verdadera transición», subraya.

«La gente ha perdido el miedo, los gobernantes ya no tienen excusas para no instaurar la democracia y el mundo, por fin, comienza a escucharnos», asevera. 'Los jardines del presidente' entronca con 'La fiesta del Chivo', de Mario Vargas Llosa, en su denuncia de la tiranía.

 

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