La inspectora Blanco, en el oscuro infierno de la web profunda

La inspectora Blanco, en el oscuro infierno de la web profunda

'La Red Púrpura' es la esperada continuación de 'La novia gitana', con la que Carmen Mola revolucionó la novela negra española

Miguel Lorenci
MIGUEL LORENCIMadrid

Los miles de lectores que devoraron 'La novia gitana' y cerraron la novela de Carmen Mola con el corazón en un puño están de enhorabuena. Disponen desde hace unas semanas de 'La Red Púrpura' (Alfaguara), continuación de la novela que revolucionó el panorama del 'noir' español y que el boca oreja convirtió en un fenómeno de ventas llamado a repetirse. Mola, etiquetada como la Elena Ferrante española, preserva su identidad a salvo bajo su seudónimo. Pero la presión crece y la curiosidad afilará el olfato de los sabuesos cuando el fenómeno estalle en la tele con la serie que protagonizará la atípica inspectora Elena Blanco.

Es la jefa de la Brigada de Análisis de Casos (BAC), y está herida en lo más profundo de su ser por el rapto y la desaparición de su único hijo años atrás. Un caso que dio un giro espectacular en la última página de 'La novia gitana' y que dejó expectantes a unos lectores que tendrán ahora ración doble, dado que la extensión de la segunda entrega duplica a la primera.

«Es un historia más potente y perturbadora. Se supera a sí misma y va mucho más allá de la sangre y la truculencia de la primera entrega en la exploración de una violencia moral muy fuerte, terrible, sobre lo peor que le puede pasar a un ser humano», dice María Fasce, descubridora y editora de Mola. «Demuestra un talento único para describir la violencia mental. Dolor moral y horror mental se conjugan en lo más monstruoso que se pueda imaginar. Nadie en la novela negra llega a tal grado de horror, ni siquiera Pierre Lemaitre», sostiene.

Muerte 'online'

Un tórrido día de verano la inspectora Blanco allana una vivienda familiar y llega hasta la habitación del hijo adolescente. Ante la pantalla de su ordenador confirma lo que se temía: el chico contempla en directo una sesión 'snuffen' en la que dos encapuchados torturan a una chica y presencia, impotente, cómo el sádico espectáculo avanza hasta la muerte de la joven.

Durante meses la BAC ha investigando a una red que trafica con vídeos de violencia extrema en la internet profunda -'deep web'-, el tenebroso universo de la hez digital en el que campan a sus anchas pederastas, asesinos y traficantes de armas, drogas y seres humanos.

La inspectora Blanco mantiene en secreto su mayor descubrimiento y temor: que la desaparición de su hijo pudiera estar relacionada con la macabra trama que investiga; la Red Púrpura. Se lo oculta a su compañero, el subinspector Zárate, y no duda en romper las reglas ante las cuestiones que la mortifican: ¿Dónde está Lucas? ¿Quién es realmente ahora? ¿Qué límites está dispuesta a quebrar para saber cuántas chicas antes que la del ordenador habrán caído en manos de la red?.

El enigma de la identidad de Carmen Mola añade morbo al fenómeno. La autora que ha puesto patas arriba la novela negra en España alimenta la intriga. Fasce leyó el manuscrito que le entregó la agente Justyna Rzewska creyendo que era la primera novela de una profesora universitaria, madre de tres hijos y que vivía con su marido en Madrid, donde nació en 1973. «Solo cuando hablé con la agente para cerrar la publicación supe que era un seudónimo», dice Fasce. «No hay maniobra de márketing», se ufana.

Por correo electrónico la autora, si es que es una mujer, ha explicado que su vida «no consiste solo en escribir novelas en las que gusanos se comen cerebros». Que lo relevante «es la propia novela, no quién la haya escrito» y que buscó el anonimato para protegerse de un fracaso que nunca llegó. Con ocho ediciones y 50.000 ejemplares, 'La novia gitana' fue un insólito éxito, un súperventas sin que sus editores gastaran un céntimo en promoción. La primera edición de 'La Red Púrpura' es de 40.000 copias y Fasce confirma que «habrá una tercera».

«Siento mucha más responsabilidad que cuando escribí la primera, que era sólo un juego», ha dicho Mola, que se conformaba con publicar su primera novela traducida ya a varios idiomas y publicada en una decena de países.

Espera Fasce que no se viole el secreto de la identidad de Mola, declarada admiradora de Julia Navarro, María Dueñas o Vargas Llosa. «Me gustaría que nunca nadie descubriera quién soy y que, tal vez, un día Carmen Mola desapareciera sin más», ha escrito. Pero las especulaciones se suceden. Hay quien apunta que es policía, por su crudeza y los conocimientos que denota, o que trabaja el mundo audiovisual, por lo cinematográfico del relato. Se da por sentado que es mujer, como sugiere el seudónimo, pero Rosa Montero, sospecha que es un hombre.

«David Trueba amagó con decir que él era Mola; hay quien señala a Elvira Lindo y los libreros me preguntan si soy yo», dice Fasce, directora literaria de Lumen y Alfaguara Negra y descubridora para el lector español del Lemaitre más negro, de Jöel Dicker o los cuentos de Lucia Berlin. No se sabe quién dirigirá y protagonizará la serie, cuyos derechos tiene Diagonal TV, productora de 'La catedral del mar'.