A hombros de Eco, un gigante sabio

Umberto Eco, polifacético intelectual, escritor y profesor italiano fallecido en 2016./Sarah Lee
Umberto Eco, polifacético intelectual, escritor y profesor italiano fallecido en 2016. / Sarah Lee

Rescatadas las inéditas y divertidas lecciones que el intelectual italiano ofreció en 'La Milanesiana', un festival del saber

Miguel Lorenci
MIGUEL LORENCIMadrid

Umberto Eco (1932-2016) ha sido uno de los intelectuales más influyentes y respetados del último siglo. Capaz de seducir y divertir a millones de lectores con novelas como 'El nombre de la rosa', sus clases, conferencias y ensayos tuvieron también la virtud de enseñar divirtiendo, mientras abría nuevas sendas en campos como la semiología, como 'Apocalípticos e integrados'. Dos años después de su muerte Lumen inicia el rescate algunos textos fundamentales de Eco. Y entre ellos 'A hombros de gigantes', una docena de atípicas lecciones magistrales, inéditas en español, en las que este gigantesco sabio a quien nada humano le era ajeno demuestra que lo lúdico no está reñido con lo académico.

Cada año Eco pronunciaba una 'lectio magistralis' en un festival del saber denominado 'La Milanesiana' en la universidad de Milán. 'A hombros de gigantes' da titulo al libro y es la primera de estas charlas, dictada en 2001, y que el propio Eco ilustraba. Se cierra con 'Representaciones de lo sagrado', la única que Eco no llegó a pronunciar. Conforman la lección póstuma del maestro piamontés que, para comprender el mundo y explicarlo, hace lo que aconsejaba Bernardo de Chartres a los «enanos humanos»: encaramarse a los hombros de los sabios gigantes que nos precedieron «para ver más lejos que ellos».

«La polémica historia de los enanos y los gigantes no es más que un capítulo de la lucha milenaria entre padres e hijos que nos sigue afectado», escribe Eco sobe la milenaria necesidad de matar al padre. «Los antiguos son sin duda gigantes para nosotros: pero nosotros, aun siendo enanos, al sentarnos sobre sus hombros, es decir, aprovecharnos de su sabiduría, podemos ver mejor que ellos», resume Eco.

Su carácter lúdico es el denominador común de unos textos que Eco escribió a lo largo de los últimos quince años de su vida para deleite de la multitudinaria audiencia que cada año reunía 'La Milanesiana', el festival literario creado y dirigido por Elisabetta Sgarbi. Diferenciadas de sus lecciones para las aulas universitarias, de sus conferencias y demás textos académicos, Eco se inspiraba en el tema elegido por la universidad o en uno propuesto por él. El asunto es a menudo un pretexto para navegar por los meandros de su vasta sabiduría mezclando filosofía, literatura, estética, ética o el análisis de los 'mass media'.

Se afirma que el apellido Eco responde a las iniciales de la expresión latina «ex caelis oblatus», que significa «regalo del cielo» y con la que un funcionario habría inscrito al abuelo del intelectual. Y como el regalo de un portentoso sabio «capaz de concentrar diez siglos en una frase» celebra el crítico italiano Paolo di Paolo 'A hombros de gigantes'. «Es una de las más brillantes y majestuosas colecciones de apuntes que un curso universitario podría ofrecer», en un lenguaje en el que la afabilidad convive con la ironía y la mordacidad.

Poliédrico

Catedrático de Semiología en la Universidad de Bolonia, Eco estudió en Turín y publicó varios ensayos y artículos que le otorgaron pronto un enorme prestigio académico. Filósofo ademas de profesor, ensayista, medievalista y articulista, fue también un exitoso narrador que entró por la puerta grande en el terreno de la ficción con 'El nombre de la rosa', novela policíaca en la que plasmó su pasión por la Edad Media y con la que logró conectar con el gran público. Traducida a 40 idiomas, vendió 50 millones de copias y fue llevada al cine por el francés Jean-Jacques Annaud en 1986, con Sean Connery en el papel del franciscano Guillermo de Baskerville. Un bombazo que Eco no repetiría con ficciones como 'El péndulo de Foucault', 'La isla del día de antes', 'Baudolino', 'La misteriosa llama de la reina Loana' o 'El cementerio de Praga'.

Desde la aparición de 'Apocalípticos e integrados' (1964), una suerte de biblia para los estudios de comunicación y semiótica, la obra de Eco re reveló crucial para entender nuestro tiempo. Consagrado a la docencia universitaria, sus ensayos son de consulta obligada en facultades de todo el mundo. Títulos que demuestran el alcance de los intereses ecuménicos de un humanista que entre muchos premios recibió en el año 2000 el Premio Príncipe de Asturias de Comunicacion y Humanidades.

Con 'Número cero', sobre la crisis del periodismo y el escándalo 'Tangentopoli', cerró Eco su bibliografía en la que destacan 'Obra abierta', 'La estructura ausente', 'Tratado de semiótica general', 'Los límites de la interpretación', 'El superhombre de masas', 'Historia de la belleza', 'Historia de la fealdad', 'A paso de cangrejo' o 'Construir al enemigo'.

 

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