«La Córdoba del siglo X es un regalo para la historia de España»

Jesús Sánchez Adalid, en un patio árabe de Mérida./J.M.Romero
Jesús Sánchez Adalid, en un patio árabe de Mérida. / J.M.Romero

El escritor Jesús Sánchez Adalid regresa a la Medina Azahara de los califas en su nueva novela, 'Los baños del pozo azul'

Álvaro Soto
ÁLVARO SOTOMadrid

En la Córdoba califal del siglo X, las mujeres estaban sometidas, pero una de ellas se rebeló contra su destino dentro de las cuatro paredes del palacio y se convirtió en una figura indispensable para entender la época. Se trata de Subh Um Walad, madre y esposa de califas, y su historia la cuenta el escritor Jesús Sánchez Adalid (Villanueva de la Serena, Badajoz, 1962) en su nuevo libro, 'Los baños del pozo azul' (HarperCollins).

«Subh Um Walad es un personaje fascinante, del que incluso hablan las crónicas árabes», afirma Sánchez Adalid. Navarra de origen y llamada 'Aurora' tras su nacimiento, de niña tuvo que abandonar el palacio de Olite, llevada como rehén por Abderramán tras un pacto entre reinos, una especie de garantía de que los acuerdos se iban a cumplir. Pero ya en Medina Azahara no se limitó al papel que le hubiera correspondido, sino que se ganó el favor del segundo califa, Alkahén II, del que se convirtió en esposa y favorita, y con él tuvo a Hisham II, el tercer y último califa. Rubia, alta y sexualmente poderosa, como les gustaba a los omeyas, que solían casarse con mujeres del norte, fue la principal cortesana de la época, la «señora de las señoras». También fue amante de Almanzor, al que encumbró en la corte califal antes de convertirse él mismo en caudillo de Al-Andalus.

«La Córdoba del siglo X es un gran regalo para la historia de España, una ciudad califal, singular, la capital del imperio islámico», cuenta Sánchez Adalid. Por sus calles y sus palacios, siempre buscando influencia y poder, pululaban artistas y sabios que aspiraban a entrar en la corte. «Aquella Córdoba tenía la biblioteca más grande del mundo», apunta el escritor.

Medina Azahara, la ciudad que mandó construir el primer califa, Abderramán III, a ocho kilómetros de Córdoba, fue un lugar exótico y de poder en el que, durante un breve periodo de tiempo, se dio la convivencia de las tres culturas, musulmana, cristiana y judía. «Los califas tenían consejeros cristianos y rabinos», recuerda el autor. Pero aquella convivencia dejó de funcionar pronto y se extendieron los conflictos, aunque cree Sánchez Adalid que de aquello quedó «un bello mito, la utopía de pensar que personas con diferentes creencias pueden convivir», agrega.

Medina Azahara fue destruida «a conciencia» en el año 1010 durante la guerra civil que terminó con el Califato de Córdoba. Por eso, opina el escritor, «aún se nos escapan muchas cosas de las que ocurrieron en aquel palacio». La declaración del conjunto histórico como Patrimonio de la Humanidad el pasado 1 de julio sirve, a juicio del autor, «como una nueva oportunidad» para acercarse a la época.

Abogado y sacerdote con parroquia propia, Sánchez Adalid fue hace 20 años uno de los pioneros de la nueva novela histórica, un grupo de escritores influenciados por clásicos de finales del siglo XX como 'El nombre de la Rosa', un género que no decae y, como prueba, el último Premio Planeta, concedido a Santiago Posteguillo por una trama ambientada en Roma. «Al principio, todo lo que nos llegaban eran obras traducidas, pero el lector español quiere sus propias novelas históricas porque les ayudan a entender su presente y su pasado, así que creo que esta moda va para largo», subraya Sánchez Adalid, que ha publicado libros como 'El mozárabe' (algunos de cuyos personajes aparecen ahora en 'Los baños del pozo azul') o 'El caballero de Alcántara' y ha ganado premios como el de Novela Histórica Alfonso X el Sabio por 'Alcazaba', el Fernando Lara de Novela por 'El alma de la ciudad' o la Medalla de Extremadura en 2009.

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