«Empecé en una caja de papeles y terminé en Ángel María de Lera y otra historia de España»
La autora presenta hoy en Donostia 'Las consecuencias', que arranca en un almacén de Laguardia y recupera al escritor, expreso en las cárceles de Franco, que ganó el Planeta en 1967
El nuevo libro de Susana Koska (San Sebastián, 1966) empieza siendo una cosa y termina siendo muchas. «Yo empecé a bucear en unos papeles en ... una caja de lejía Conejo guardada en Laguardia, con la historia de la maestra María de Lera, y terminé fascinada por la historia de su sobrino, el escritor Ángel María de Lera, premio Planeta en 1967, que es como otra mirada a la historia reciente de España». Eso se cuenta en 'Las consecuencias' (Pepitas de Calabaza) que se presenta hoy en Donostia (Convento de Santa Teresa, sede provisional del Koldo Mitxelena, 19.00).
La lasartearra Koska, cineasta autora de documentales como 'Mujeres en pie de guerra' y del libro con el mismo título, sonríe cuando le preguntamos si le molesta que añadamos en la presentación que es la compañera del rockero Loquillo desde hace muchos años. «Ponlo sin problemas: lo sabe todo el mundo», bromea.
– 'Las consecuencias' es como un thriller y, a la vez, como una Matrioska donde las historias van surgiendo dentro de otra.¿Cómo responde a la pregunta 'de qué va el libro'?
– Empieza siendo una cosa y acaba siendo otra: comienza como una novelita y termina como una biografía. Yo paso largas temporadas en el municipio de Laguardia y me gusta rebuscar entre viejos papeles. Un día me encontré en el almacén del museo de la Sociedad de Amigos de Laguardia una caja con materiales de María de Lera, una mujer que fue monja, luego maestra en tiempo de la República, después delegada de la Sección Femenina franquista y parte del Tribunal de Menores. Empecé a escribir sobre ella y su mundo y apareció otro baúl con materiales de su sobrino, que resultó ser el escritor Ángel María de Lera.
– Fue un escritor muy conocido en su momento, pero hoy prácticamente en el olvido.
– Sí. Mi descubrimiento fue paulatino. Primero tropecé con artículos que escribía en ABC, llegué a la novela con la que ganó el Planeta en 1967 y descubrí un personaje que había sido perdedor en la guerra y había estado diez años en la cárcel. Pero se reinventa y gana premios como el Planeta, en pleno franquismo, hablando de cuestiones no precisamente del agrado del régimen. Viene del 'otro lado' de la historia, pero crece en este lado. Aquellos años no eran tan monolíticos como parecen vistos desde ahora. Me devoré los 30 libros que escribió, muchos hoy imposibles de encontrar si no es a través de webs de segunda mano.
«Un represaliado ganó el Planeta en pleno franquismo: Lara y Lera conforman una pareja muy reveladora»
– En algún momento del relato dice que algunos aspectos están ficcionados, pero la base es real, incluida su investigación entre papeles, archivos y bibliotecas.
– Sentía cierto pudor de irrumpir en la intimidad de una familia como los Lera. Luego ya contacté con sus hijos y fueron dando su visto bueno, pero quería ser prudente. En lo relativo a la monja no había tanta prevención, porque murió hace medio siglo, pero pretendí ser cauta.
– Ese es el fondo del libro; en la forma es como un thriller...
– O como una novela de 'Los cinco' en la que empiezan a vivir una aventura y no paran hasta aclararla.
El libro
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Título y autor 'Las consecuencias' de Susana Koska.
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Editorial: Pepitas de Calabaza. 182 páginas. 20 euros.
– ¿Qué conclusión obtiene de la figura de Ángel María de Lera?
– Me parece un personaje de una enorme coherencia, un hombre justo que tuvo la valentía de querer dinamitar desde dentro una España donde había estado represaliado y censurado, con diez años en prisión. Hubo más 'Leras' en ese tiempo. Tras la muerte de Franco, cuando vivimos la modernidad, arrugábamos la nariz ante escritores de ese tiempo que veíamos como un bloque rancio. Pero algunos supieron encontrar su sitio: leía a De Lera y pensaba que no se puede ser más republicano o más rojo. Es una pena que queden atrás autores que posiblemente deberían estar a una altura mayor.
– Ahora que hablamos tanto del premio Planeta por razones extraliterarias sorprende que lo ganara en el 67 un escritor que había estado en las cárceles.
– Sí, lo ganó con 'Las últimas banderas'. En ese momento había más autores de éxito que no eran al régimen. La intuición y visión de negocio de Lara al frente de Planeta le llevan a premiar a autores de ese perfil. Lera y Lara hacen un tándem esupendo para saber más de esa época. En su primera novela, 'Los olvidados', de 1957, Lera ya hablaba de la gente que construía chabolas en la periferia de Madrid, que rebuscaba en la basura y vivía de la chatarra.
«Los viejos papeles me llevaron primero a María de Lera, monja y maestra. Luego seguí el rastro como en un libro de 'Los cinco'»
– Reivindica al Lera personaje y también al autor.
– Tiene un pulso narrativo muy poderoso y se fijó en los apartados o proscritos, como quienes emigran a Alemania desde los pueblos, como los maestros rurales o como los manicomios de España, donde empiezan a cambiar las terapias en los enfermos tras años de tenerlos atados.
– Usted es de Lasarte, vive en Donostia y pasa muchos meses en Laguardia, donde arranca la chispa del libro.
– Allí veía casi siempre cerrado el Museo de la Sociedad de Amigos de Laguardia. Un día mi amiga Judith Sáenz de Tejada me invitó a visitarlo y me dejó mirar papeles de la Guerra Civil. Ahí apareció la primera sorpresa, María, que acaba con su tío y esa reflexión final de que en una Guerra Civil se mezclan bandos, ideologias y circunstancias vitales en casi todas las familias. No todos son tan buenos ni tan malos, salvo los casos extremos de políticos que firman sentencias de muerte.
– La última: ¿es usted más escritora o cineasta?
– No sé elegir, la verdad. Mis problemas de salud me han llevado a escribir porque es más sencillo y libre. Pero Ángel María de Lera, que murió en1984, tiene un estupendo documental...
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