El coronel que inspiró el personaje de Indiana Jones

El coronel que inspiró el personaje de Indiana Jones

Percy Harrison Fawcett, desaparecido en 1925, escribió un gran libro de aventuras

SANTIAGO AIZARNA

Serían muchas las preguntas que pudiera hacerse cualquier lector de este voluminoso libro, y no digamos si, por suerte bendita, fuese ese lector aficionado a viajes de alto contenido tanto en descubrimientos como en riesgos, pese a que esos viajes fuesen hacia lugares del todo desconocidos excepto para los nativos de tales sitios, aguzados que serán de modo insólito su curiosidad, imaginación y ambición desde esa su sed de aventuras de las que van asaeteados los aficionados a tales tipos de viajes. De algunas de esas incomodidades, y posiblemente las menores a los que se vería sometido cualquier viajero, nos lo cuenta el prologuista de este libro cuando nos detalla que, cuando fue «invitado de honor del cacique kalapalo a presenciar el ritual kuarup, el más espectacular de la Amazonia, donde se representa el origen de la humanidad y se rinde homenaje a los muertos , si olvido el frío soportado en la hamaca, el acoso de parte de un ejército de cucarachas, el impacto de mi cabeza sobre el pilar central de la choza del cacique en una noche oscura mientras intentaba buscar la salida para hacer aguas menores, podría decirse que disfruté de mi estancia», que será de la esta manera un tanto heroica y estoica las estampas y experiencias que le fueron ofrecidas para su captación, «imágenes», señala, «que capté en aquellas semanas (y) terminaron publicadas en National Geographic, en la revista de la Sociedad Geográfica Española, así como en exposiciones fotográficas en galerías de arte y en la Embajada de Brasil en Madrid.

La aventura vivida se hizo eco en diversos medios de comunicación y en un buen puñado de conferencias» a todo lo cual añade que «abandoné aturdido aquel rincón del mundo sin saber nada de Fawcett, conocido en su época por 'El Livingstone del Amazonas'. Entre 1928 y 1996, un centenar de expediciones fueron en su búsqueda, desapareciendo también en la selva, excepto la última que sufrió un secuestro y la expulsión tras pagar 30.000 dólares. Determiné visitar en Sao Paulo a la familia de Orlando Villas Boas, el creador del Parque Indígena de Xingú y quien creyó encontrar los huesos del inglés en el entorno de la aldea kalapalo. Las pruebas determinaron que debían ser los restos de otro occidental con el mismo destino».

Debió tener especial contextura aventurera el tal «coronel británico Percy Harrison Fawcett —figura en que se inspiró Steven Spielberg para su Indiana Jones— (que) desapareció en la selva de Brasil en 1925». Se nos informa de su personalidad y sed de aventuras comunicándonos que fue «amigo de H. Rider Haggard (el autor de 'Las minas del rey Salomón') y de Arthur Conan Doyle, que escribió la novela 'El mundo perdido', quien «tras haber leído sus diarios, estaba convencido —por un manuscrito encontrado en la Biblioteca Nacional de Brasil— de que sabía la localización de un lugar escondido, 'la ciudad perdida de Z'», que «en su último viaje lo acompañaban dos muchachos, su hijo mayor Jack y un amigo de este, Raleigh Rimell», que «ambos desaparecieron con él», que «en 1953, tras años de esperanza e incertidumbre, el segundo hijo de Fawcett, Brian, ordenó y publicó los relatos de todos sus viajes junto con los últimos mensajes recibidos antes de su desaparición y la narración de los sucesos posteriores». La publicación entonces supuso un acontecimiento celebrado por escritores como Graham Green y Ernest Hemingway, y Hergé lo hizo personaje de Tintín en su obra 'La oreja rota'. Su historia fue llevada al cine dos veces, la última en 2016;'Z, la ciudad perdida', de James Gray.

Trazar fronteras

Al margen de esa su vida aventurera la identitaria de Percy Harrison Fawcett nos dice que «nació en Devon, Inglaterra, en 1867», que «con diecinueve años fue destinado a Ceilán, donde conoció a su mujer», que después de «dos años en Irlanda, volvería ya casado a Ceilán en 1902», que fue miembro de la Royal Geographical Society, que, «en 1906 fue recomendado por ésta al gobierno boliviano para trazar la frontera de aquel país con Perú» y «desde entonces y con el paréntesis de la Gran Guerra, en que combatió en las trincheras de Somme, viajó siete veces a Sudamérica. La última noticia que se tuvo de él es una carta del 29 de mayo de 1925. Iba en busca de la ciudad perdida de Z, y no se sabe si la encontró».

En todo caso, un gran libro de aventuras ideal para los viajeros de sofá, especie humana que, con muy acicalado pensamiento, dan en la diana de acertar con una manera tranquila de ver mundos y civilizaciones distintas, costumbres y modos de vida como en este libro se describen. El propio hijo del autor, Brian Fawcett, que aporta notas e ilustraciones para este volumen, nos dice de su padre que «era un explorador, un hombre de mente inquisitiva cuyo deseo por conocer le llevó a explorar más de un campo» que «su trabajo como geógrafo tuvo reconocimiento científico, y ha sido incorporado a mapas oficiales. Pero tanto el soñador como el místico se disolvían en la esencia del explorador, arqueólogo y etnólogo cuando estaba de expedición y de eso es esencialmente de lo que trata este manuscrito».

Viaje a la ciudad perdida de Z

Autor: Percy H. Fawcet

Editorial: Ediciones del viento.

Páginas: 496.

Precio: 28 euros.

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