«La vida es como una novela policíaca»

El escritor y profesor peruano Alonso Cueto Caballero./Luis Rodríguez Pastor
El escritor y profesor peruano Alonso Cueto Caballero. / Luis Rodríguez Pastor
Alonso Cueto Caballero

El escritor y experiodista peruano abre el «cofre de los secretos» de la alta sociedad peruana con la novela 'La segunda amante del rey'

Miguel Lorenci
MIGUEL LORENCIMadrid

«El crimen y el amor suelen ir de la mano, y todos vivimos la vida como una novela policíaca desde que quebramos por primera vez una norma natural, familiar, legal o social». Lo asegura el escritor y experiodista peruano Alonso Cueto (Lima 1954), quien en su última novela, 'La segunda amante del rey' (Literatura Random House), abre ese «cofre de los secretos» en el que encierran su lado oscuro «todas las familias, sociedades e instituciones». A juicio de Cueto la misión del escritor no es otra que «buscar y abrir esos cofres», y la de la novela «contar las consecuencias de quebrar la norma».

En este caso para tratar, aunque sea a través de una historia de amor y celos, temas aún muy dolorosos como la guerra contra Sendero Luminoso que Perú vivió a finales del siglo XX y sobre la que se quiso imponer un velo de silencio y mentiras «negándola o simplificándola». Un tema relevante en la narrativa de este escritor peruano que la abordó antes en ficciones como 'La viajera del tiempo' o 'La pasajera', incluidas en 'Redención', la trilogía que explora el horror de la violencia política y el efecto en sus personajes.

Cueto mezcla ahora una intriga policial y política con un historia de amor y traiciones para explorar «las identidades sociales», convencido como está de que «el amor y la muerte nos revela quienes somos». Ofrece un ácido retrato de la alta sociedad limeña, aún clasista y racista, y que vive de espaldas al resto del país. «En la sociedad peruana hay conflicto y enormes diferencias económicas, raciales y culturales, y donde hay conflictos hay historias», asegura Cueto, que siente «como un privilegio» ser un escritor peruano para poder indagar en esos contenciosos sociales, emocionales y políticos.

Ganador del Premio Herralde en 2005 por 'La hora azul', Cueto ambienta su última novela en la cambiante Lima de hoy. Su protagonista es Lali del Rey, una mujer pobre que accedió a la clase alta gracias a su matrimonio con Gustavo Rey, un adinerado hombre de negocios, y que ve como su estatus y su mundo de privilegios se desmorona cuando su marido le anuncia que va a abandonarla por una mujer más joven, una pobre inmigrante de la selva de la que se ha enamorado sin remedio.

Lali es una reina que pierde su trono, uno de los efectos del «ascensor social», un elemento característico del Perú del siglo XXI, sumido en un proceso de cambios y de movilidad social «debido al éxito de una clase media emergente que empieza a coincidir con la alta sociedad». Una situación novedosa en un cosmos humano que ha visto como las tensiones se agudizan y que el escritor describe como «un laboratorio de nuevas relaciones» del que da cuenta en su novela.

«El amor y el crimen siempre han ido juntos», sostiene el narrador, para quien la seminal historia de Adán y Eva «es ya un episodio de intriga policial, con crimen, corrupción y castigo por romper una ley». «Con Caín y Abel se inaugura la crónica roja y Gabriel García Márquez ya nos dijo que 'Edipo Rey' era una novela policíaca en la que el detective descubre que también es el criminal», aventura Cueto. «El género policial reproduce la vida como es y todos vivimos la vida como una novela policíaca desde ese día en el que nuestra madre pregunta quién rompió el jarrón o la lámpara», plantea.

Cajas de Pandora

En esta, como en otras de sus novelas, se propone Cueto «abrir la caja de Pandora» e iluminar zonas tenebrosas. «Toda familia, toda sociedad, tiene secretos y los oculta en cofres, de modo que el escritor debe buscar lo oculto, lo reprimido en esas zonas negras de la memoria; aprender la lección y mostrar esperanzas si es posible», asegura. «Esta novela se pregunta quiénes somos, qué somos capaces de hacer para defender nuestra identidad y hasta dónde podemos llegar en defensa del amor», resume el escritor.

Ha querido Cueto conceder todo el protagonismo a la mujer, de modo que el peso de la historia recae sobre tres voces femeninas: Lali, la esposa destronada; Jossy, la amante que toma el relevo, y Sonia, la detective que investiga el plan amoral que Lali urde para no perder a su marido y su dinero. «Los personajes femeninos son más interesantes, más ricos y más complejos que los masculinos. Viven las relaciones humanas más a fondo, quizá por haber sido reprimidas durante tanto tiempo», asegura Cueto. Cree que las mujeres «son más perceptivas» y que «tienen más capacidad de amor y de venganza», pero sostiene que sus protagonistas «no son tres mujeres disputándose a un hombre, sino tres mujeres que se relacionan ente sí y que luchan por el derecho a la existencia».

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