Álber Vázquez: «En el arte contemporáneo hay mucho estafador y mentiroso»

Álber Vázquez no descarta dar otro giro a su trayectoria cuando acabe la trilogía 'Carne roja'./ARIZMENDI
Álber Vázquez no descarta dar otro giro a su trayectoria cuando acabe la trilogía 'Carne roja'. / ARIZMENDI

El autor errenteriarra vuelve a abordar la violencia y el canibalismo en 'Monstruoso corazón ardiente', la segunda de su trilogía 'Carne roja'

Alberto Moyano
ALBERTO MOYANO

Dos años después de publicar 'Sangre a borbotones', el escritor Álber Vázquez (Errenteria, 1969) vuelve con la segunda entrega de la trilogía 'Carne roja'. En 'Monstruoso corazón ardiente', presentado bajo la llamativa ilustración de una joven sentada sobre la boca de su amante, Vázquez recupera personajes y ambientes de la anterior novela para sumergirlos en una historia de venganza por despecho. Todo, en un tono salvaje. Vázquez se reivindica con orgullo como «un escritor 'pulp' y comercial», pero lamenta que la promiscuidad entre géneros literarios no esté bien vista entre los editores. Hoy, a las 12.00 horas, presenta la novela en la librería Tobacco Days de Tabakalera.

- Repite aquí la fórmula de 'Hambre a borbotones': violencia, sexo y canibalismo...

- Sí, son los mismos personajes. Aunque es una historia completamente cerrada, como 'Hambre a borbotones', la acción de esta novela se sitúa justo donde terminaba la anterior. La idea es hacer una trilogía, que se completará el año que viene o el siguiente con 'La venganza del conejo loco'.

«Cada día llevo con más orgullo ser un escritor de género y en esta trilogía reivindico a estos autores»

«Hay noticias que si las pongo en una novela el editor me las echaría para atrás por increíbles»

«En el arte contemporáneo hay mucho estafador y mentiroso, pero la gente tiene miedo a significarse»

- En esta ocasión, es la historia de una venganza por una infidelidad. ¿Qué reglas debe cumplir una buena venganza?

- Ésta es una novela que se enmarca dentro del folletín, el culebrón, la literatura de terror, pero a la vez, de la comedia. Si planteo todo esto eliminando los elementos de comedia negra queda una novela terrorífica y muy complicada de leer para los no aficionados a lo escabroso o al 'gore'. Por lo tanto, a la venganza también le doy una vuelta de tuerca bastante especial porque es muy loca, muy exagerada y muy brutal. Nosotros nos vengamos muy tontamente.

- ¿Existe la venganza digna de tal nombre en la vida real o sólo es material para fantasear?

- Sí, existe la pataleta. Si te deja tu novio o tu novia, hay gente que publica una foto privada en las redes sociales o una opinión despechada, pero son venganzas de andar por casa y que no van a ningún lado. Pataletas de personas normales que no tenemos capacidad de ir más allá. En el terreno literario puedes hacer lo que te da la gana, urdí una venganza tremenda y muy novelesca en el sentido de hiperbólica. Y dado que este tipo de novela me lo permitía, planteé a partir de una premisa tontorrona -que una amiga le quita el novio a la otra- una venganza desproporcionada.

- ¿Somos los hombres tan primarios como aparecen en la novela?

- Bueno, ésta es una novela en la que el peso de la trama lo llevan personajes femeninos. Es que escribo dos tipos de novela: las históricas y éstas. En las primeras, salen muy pocas mujeres o incluso no salen porque es novela bélica ambientada en el siglo XVIII, con lo cual me quedan las ganas de escribir otras cosas en las que las mujeres tengan, no sólo presencia, sino el protagonismo. Por eso escribo este tipo de historias. ¿Somos primarios los hombres? Sí, básicamente, sí.

- ¿Le cuesta meterse en la piel de las mujeres a la hora de crear protagonistas femeninas?

- No me cuesta, otra cosa es que lo haga bien o mal. Obviamente, no soy una mujer y no puede meterme en la piel de una, de la misma forma que ellas no pueden ponerse en el lugar de un hombre, pero bueno, somos novelistas. De la misma forma que me invento una situación, me invento una forma de sentir que es la creo que puede ser. Las mujeres no son seres tan ajenos a mí como para no poder escribir desde su punto de vista.

- ¿Cumple con esta trilogía aquella vieja aspiración de convertirse en un escritor 'pulp'?

- Sí, es que además cada día lo llevo con más orgullo. Esta trilogía es también una forma de reivindicar a los escritores de género que, normalmente, hemos estado siempre un poco relegados o mal vistos en el mundo de la literatura. Y muchas veces con razón, porque hay muchos autores de género que son muy malos, pero también hay muchos escritores de narrativa contemporánea que son un tostón, malísimos. Por el contrario, hay muy buenos autores de novela negra, de ciencia-ficción o de novela histórica. Desde este punto de vista, quería reivindicarme como un escritor de género, y como lo de 'pulp' me gusta y me hace gracia, lo reivindiqué.

- De hecho, el tono de 'Monstruoso corazón ardiente' recuerda en algunos momentos al de las viejas novelas de quiosco.

- Sí, utilizo un narrador múltiple que en muchas ocasiones recurre a la segunda persona, es decir, se dirige directamente al lector y en ese sentido, puede ser.

- Y esos elementos disparatados, como la antropofagia, ¿le permiten retratar una realidad ya de por sí bastante loca?

- Cuando me estaba documentando sobre el tema del canibalismo con la idea de tratar este tema -siempre tan escabroso en el cine y en la literatura- de una forma más luminosa y divertida, busqué en internet y encontré casos que superaban claramente mi ficción. Por ejemplo, estaba el caso del famoso caníbal alemán en el que dos personas que no se conocían pactaron que el uno se comiera al otro. De mutuo acuerdo, lo cual supera con creces la ficción. Hay veces que veo noticias en los periódicos que si las pongo en una novela el editor me la echa para atrás porque no es creíble.

- Dice en la novela que «el artista conceptual lo es a tiempo completo».

- Tanto esta novela como la anterior están ambientadas en una galería de arte y ahí hago una crítica porque soy seguidor del arte contemporáneo y me gusta mucho. Y habiendo grandes artistas contemporáneos, también hay mucho postureo, mucho estafador y mucho mentiroso. Los hay en todos los ámbitos de la vida, pero dentro del arte resultan especialmente grotescos, así que aprovecho para hacer una caricatura bastante virulenta sobre este tipo de gente que hace 'performances' y cosas así.

- Quizás se debe a que resulta complicado criticar determinadas manifestaciones artísticas sin pasar por reaccionario...

- Hay una ausencia de crítica y hay un temor al ridículo. Muchas veces opino sobre exposiciones de nuestro entorno y si digo que no me gusta me quedo solo. Se hace un silencio sepulcral, no se sabe muy bien por qué. Quizás la gente tiene miedo a hacer el ridículo, se dice «esto no lo entiendo pero no me quiero meter en camisa de once varas porque a lo mejor es cosa mía». Con la exposición de Ruiz Balerdi me quejé de que un cuadro, que era de los más importantes de la muestra, estaba colgado demasiado alto. Objetivamente estaba mal colgado. Los cuadros no hay que mirarlos levantando la cabeza. Pues bien: esa simple opinión crítica suscitó un cierto mal rollo, pese a aclarar que me gustó la exposición porque aprecio a Balerdi. Y nadie dijo nada. ¿Por qué? Pues porque la gente tiene miedo a significarse en el mundo de la cultura. Es un miedo absurdo porque el silencio no te ayuda demasiado, pero no te cierra puertas que probablemente no existan. Veo a demasiada gente parapetada en el silencio.

- Paralelamente, continúa con su saga de novelas sobre las guerras mescaleras del siglo XVIII entre españoles y apaches en EE UU.

- Sí, acabo de entregar un original que se publicará en Esfera de los Libros este próximo año.

- ¿A qué atribuye el éxito de este ciclo de novelas?

- No lo sé... Es tan difícil saber por qué un libro funciona y otro no. Siempre pongo el mismo interés y el mismo cariño, en todos. Sin embargo, de repente algunos van como un tiro y otros, que creías que iban a funcionar mejor, se quedan un poco ahí. Intento trabajar desde cierta originalidad dentro de las posibilidades que hoy existen para serlo, eligiendo temas novedosos y que me interesan. Pongo pasión en ellos. El tema de la presencia de los españoles en el actual suroeste de Estados Unidos resulta muy desconocido y, sin embargo, es una historia muy potente. Es increíble lo que hicieron los españoles allí durante más de dos siglos y sorprende enterarte de que batallaran cuerpo a cuerpo con los apaches porque nadie nos los había contado. Hay un cierto factor sorpresa que ayuda a que estos libros funcionen bien. También es verdad que escribo desde el punto de vista de la novela de aventuras. Pienso que no hay nada más terrible que aburrir a un lector. Me merece muchísimo respeto alguien que se gasta 22 euros en una de mis novelas, como para encima aburrirle. Yo ya me defino directamente como un escritor comercial, en el buen sentido de la palabra.

- Habrá que ver si la portada de 'Monstruoso corazón ardiente' ayuda a la ventas...

- Cuando escribes para un nicho de lectores, no para la globalidad, como es el caso de Expediciones Polares, entiendo que este tipo de portadas ayuda.

- Cuando cierre esta trilogía, ¿tiene previsto dar un nuevo giro a su trayectoria y cambiar de registro? Es algo que ya ha hecho varias veces a lo largo de su carrera.

- No lo descarto. El problema es que a los editores no les hace demasiada gracia que vayas dando saltos. Yo soy un escritor bastante promiscuo con los géneros y no tengo problema en moverme entre ellos. Publicaría tranquilamente una novela de ciencia-ficción, pero es muy complicado que los editores te lo publiquen porque si ya te has hecho un nombre como autor de novela histórica, el hecho de que escribas algo como 'Monstruoso corazón ardiente' desubica. De hecho, tengo dos tipos de lectores diferentes que no se suelen cruzar o lo hacen en un 20%.

 

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