«Mi abuela Carmen Baroja fue una precursora del feminismo»

Carmen Baroja retratada por su nieta Carmen Caro, que no llegó a conocerla. Debajo, artículo bajo seudónimo en 1917./
Carmen Baroja retratada por su nieta Carmen Caro, que no llegó a conocerla. Debajo, artículo bajo seudónimo en 1917.

Carmen Caro, nieta de la escritora, recupera en un libro los artículos de una mujer «revolucionaria para su época»

Mitxel Ezquiaga
MITXEL EZQUIAGA

En el Madrid en blanco y negro de los años 40 la escritora Carmen Baroja acudió un día con una amiga inglesa al piso de un fakir para conocer sus técnicas y contarlas luego en un artículo. Su nieta, Carmen Caro, lo recuerda ahora con una sonrisa: «Así era mi abuela, una mujer sorprendente y revolucionaria para la época, una adelantada a su tiempo que fue pionera del feminismo y de tantas otras cosas, con una curiosidad insaciable».

Esa curiosidad queda patente en la amplia obra periodística, ahora recuperada, de aquella mujer (Pamplona, 1883 - Madrid, 1950), hermana menor del novelista Pío Baroja y del pintor Ricardo Baroja, esposa del editor Rafael Caro Raggio y madre del antropólogo Julio Caro Baroja y del escritor y cineasta Pío Caro Baroja. Carmen fue una mujer vigorosa en una saga de hombres vinculados a la cultura y ahora es otra Carmen, su nieta Carmen Caro, la que publica 'Con voz propia, colaboraciones en prensa de Carmen Baroja', un arduo trabajo de investigación que rescata de las hemerotecas la obra de una mujer hiperactiva y sorprendente.

«Ha sido un trabajo duro pero muy gratificante», explica Carmen Caro, que combina sus actividades literarias y su pasión por la pintura con su trabajo en Madrid en el Instituto de Patrimonio del Ministerio de Cultura. «Mi abuela fue una moderna, una mujer que en los años 20 ya se reivindicaba como feminista y fue fundadora en 1926 en Madrid del Lyceum Club Femenino, proyecto feminista en el que creyó firmemente».

«Ella se declaraba ya feminista en los años 20. Fue fundadora del Lyceum Club Femenino»

La creación de aquel centro fue el resultado de un viaje a Londres y París, «y de conocer de primera mano la diferencia en la situación de las mujeres españolas en relación con las de otros países». Así fundó, «con un grupo de amigas sensibles a este problema», el Lyceum Club Femenino, que coordinó en la sección de Arte.

Neblina histórica

Y sin embargo, dice la compiladora de los textos, «parece que una neblina ha cubierto ahora su figura. Se habló de ella en 1998, cuando se publicó su libro de memorias 'Recuerdos de una mujer de la Generación del 98', pero luego volvió al olvido, lo que sorprende especialmente en el momento en que vivimos, de recuperación de mujeres que fueron precursoras. Mi abuela se llamaba a sí mismo 'feminista', con todas las letras, y como tal vivió».

«Murió antes de que yo naciera. Cuando cumplí 10 años ocupé en Itzea su antigua habitación»

Carmen Caro sostiene que Carmen Baroja «hizo cosas que no hacían las mujeres de la época... ¡pero tampoco los hombres de entonces!». A principios del siglo XX estudió en el Museo de Cluny de París la orfebrería y esmalte medievales, participó en las exposiciones nacionales de Bellas Artes y obtuvo varios premios en la sección de Artes Decorativas. Luego publicaría libros como 'El arte del encaje' (1942) o 'Martinito el de la Casa Grande' (1942).

La nieta de Carmen Baroja recuerda que la primera colaboración periodística conocida de la autora apareció en 1917 en la revista Mercurio bajo el seudónimo de Vera de Alzate. Luego llegarían numerosos artículos en publicaciones como La Nación de Buenos Aires, la revista Mujer o El Español.

«Mi abuela escribía dos tipos de artículos. Unos, más serios, profundos o profesionales, los firmaba con su nombre y aparecían sobre todo en La Nación; otros, más divertidos, o incluso frivolones, salían con seudónimo», explica la responsable de este nuevo volumen, que no conoció personalmente a su abuela porque Carmen Baroja murió en 1950, muchos años de que la nieta naciera.

«Cuando yo cumplí 10 años ocupé su cuarto en la casa familiar de Itzea, en Bera, y aún recuerdo cuando mi padre, Pío, me dio a leer el libro 'Martinito', el de la Casa Grande', que ella había escrito en los peores momentos familiares, según me contó mi propio padre al dejarme el volumen».

En un emotivo prólogo Carmen Caro repasa la vida de su abuela, incluidos los momentos de la Guerra Civil en que la familia quedó dividida. «Mi abuelo Rafael Caro pasó la contienda en Madrid y mi abuela en Itzea, dedicada a las tareas de la casa, incluida la labranza y la cría animal, con sus hijos Julio y Pío. Julio ya estudiaba, pero mi padre Pío vivía asilvestrado por el monte».

Tarea de investigación

Carmen Caro recuerda que cuando se publicaron las memorias de su abuela, hace 20 años, hubo una recuperación de su figura que no se ha extendido a la obra periodística. «Todo el mundo cita los mismos artículos porque el resto estaba sin recuperar», explica, y a eso se ha dedicado ella con fiebre investigadora. En el volumen salen esos textos «que a veces son reflexiones sobre lo que ocurre y otras investigaciones a partir de un objeto que ha encontrado en un museo, por ejemplo».

Una visita en un museo a la Dama de Elche, una indagación sobre el origen de los talismanes, apuntes sobre moda y los viejos libros o una reivindicación de las mujeres lectoras («según varios autores, no existen dos palabras que se sientan más furiosas por verse juntas que 'mujeres' y 'libros'», escribe con humor) son algunos de los temas sobre los que escribió, en un conjunto irregular y sorprendente, la hermana pequeña del 'mito' Pío Baroja.

«Sí, son artículos sobre temas muy diversos, que van desde la historia del encaje en España a la descripción de piezas de las colecciones de los museos que visita y las historias que le evocan, los enigmas históricos o asuntos de etnografía», explicita la editora del libro.

El volumen incluye también algunos cuentos escritos por Carmen Baroja para ser publicados en diarios, y hasta 'El chico del vidriero', una breve pieza escrita para ser representada.

Algunos textos han sido recuperadas de una carpeta del archivo familiar, y a Carmen Caro le impresiona que en aquellos años de postguerra, de ausencia de papel, su abuela aprovechara cualquier recorte para escribir. «Las dotes literarias de mi abuela y el interés de sus artículos hicieron de ella uno de los pilares del movimiento feminista en España, aunque a alguno se le olvide», termina Carmen Caro. Para redondear, el libro se edita en Caro Raggio, el sello familiar de los Baroja.

 

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