La Joven Orquesta de Euskal Herria suda la camiseta este verano

Ensayo del concierto que ofrecerá la Joven Orquesta de Euskal Herria en su gira estival con obras de Saint-Saëns y Chaikovski./MIKEL ASKASIBAR
Ensayo del concierto que ofrecerá la Joven Orquesta de Euskal Herria en su gira estival con obras de Saint-Saëns y Chaikovski. / MIKEL ASKASIBAR

La EGO arranca hoy en Hondarribia una gira estival con obras de Saint-Saëns y Chaikovski tras concentrarse durante una semana de intenso trabajo en Eibar

ISABEL URRUTIA CABRERASAN SEBASTIÁN.

«¿Qué te voy a decir? Aquí están dándolo todo... Son chicos y chicas con muchísimas ganas de aprender y mejorar». Así habla el maestro Juanjo Ocón (San Sebastián, 1968) con la voz algo fatigada, al término de un ensayo con la Joven Orquesta de Euskal Herria (EGO). Se le nota satisfecho y cargado de buenas vibraciones. La dirección es un intercambio de energía, con una meta común. Todos juntos, buscando el equilibrio, en la vorágine o la calma chicha. Esa es la clave de una buena batuta. Hay que dejar que fluya la música con libertad... Ella manda.

Más todavía cuando se trata de obras maestras como 'La danza macabra', de Saint-Saëns, y la Quinta de Chaikovski. Después de una semana de trabajo muy intenso, mañana y tarde, en el Complejo Educativo de Eibar (antigua Universidad Laboral, donde la EGO se aloja y enclaustra para ensayar), están listos para emprender la gira de verano. Hoy arrancan en Hondarribia (Auditorio Itsas Etxea, 20.00 h) y mañana recalan en el Teatro Campos de Bilbao, para tocar después en el Principal de Vitoria (domingo) y en el teatro Victoria Eugenia de San Sebastián (lunes, 20.00 h). Cinco días trepidantes, con un programa que les permitirá foguearse «en un repertorio universal que deben dominar, tanto a nivel individual como en grupo», subraya Juanjo Ocón con tono muy serio.

Cargada de energía

Origen de la orquesta:
Nace en 1997 a instancias del Gobierno Vasco. Los chicos y chicas tienen entre 16 y 26 años. Se foguean de cara al mercado laboral.
Procedencia de los jóvenes:
La mayoría, del País Vasco. También los hay de La Rioja, Cantabria, Castilla y León...
Reivindicación:
Se echan en falta becas de formación para que los jóvenes puedan curtirse en la Orquesta Sinfónica de Euskadi.

El futuro laboral en el campo de la música -como en todos- no es nada fácil. Hay que prepararse a fondo. Los chicos y chicas de la EGO tienen entre 16 y 26 años, además de mucho talento. La mayoría sueña con ganarse la vida en los escenarios. Sin descartar la docencia en conservatorios, academias o escuelas. Y tampoco la composición o la dirección de orquesta. «¡Por supuesto! Yo toco la trompa pero no me cierro en banda a nada. No me importaría empuñar la batuta. O escribir mi propia música», desvela Janire de Paz, una leiotarra de 18 años afincada en La Haya donde está completando su formación musical. Tiene planes de largo aliento. Y no solo porque disponga de buenos pulmones a fuerza de soplar y soplar, en la boquilla de un instrumento que antaño se adjudicaba a los hombres. Parece mentira: todavía en la década de los 80 era muy raro que las niñas estudiaran trompa.

Los tiempos por fortuna han cambiado. En la Orquesta Filarmónica de Berlín, de hecho, la reina del mambo es la trompista inglesa Sarah Willis, una mujer tremendamente carismática que lo mismo presenta programas culturales en la televisión alemana que ameniza conciertos para niños. «Yo tampoco me pongo ninguna barrera. ¿Por qué iba a hacerlo? En la propia EGO tengo una amiga, Mirari Etxeberria, que es violinista y también la directora de la Joven Orquesta de Pamplona», recalca con orgullo. Mirari tiene 21 años y nadie se ha sorprendido al verla despegar como maestra de la batuta. ¿Hasta dónde llegará? Capacidad de liderazgo no le falta.

El valor de la experiencia

Beñat Olano es compañero de Mirari en la sección de los violines. También tiene 21 años. Entró en las filas de la EGO a los 16 y tiene a sus espaldas nueve giras, «tanto de verano como de invierno». Estudió en el Conservatorio de Vitoria y ahora se perfecciona como violinista en las aulas de Musikene, Centro Superior de Música del País Vasco con sede en San Sebastián. El gusanillo le entró por seguir los pasos de su hermana mayor, «que hizo música pero luego se decantó por Magisterio, así que yo voy a ser el primer profesional de este mundo». Eso lo tiene clarísimo. Lo demás, sobre la marcha.

Es un músico templado, que admira lo mismo la veteranía del israelí Pinchas Zuckerman que la heterodoxia de la holandesa Janis Jansen. «Hay gente buenísima y hay que saber valorarla. Todo el mundo te puede enseñar algo. Esto es una carrera de fondo. Nunca dejas de estudiar y... ¡de esforzarte mucho!».

- ¿Qué impresión vais a causar al público en esta gira?

- Que la EGO es un equipo. Convivimos mucho, tanto en las giras de verano como en las de invierno, y hay 'feeling'. Vamos creciendo juntos.

- Tienes 21 años. ¿Cómo ves tú a los más jóvenes, que acaban de entrar con 16?

- ¡Vienen con una ilusión increíble! Yo era igual. Al principio, todo es nuevo y te sorprende.

- ¿Tú has cambiado?

- Noooo, para nada. Tengo las mismas ganas. Pero se nota el paso de los años. Y para bien. La experiencia es un grado.