Cuando la tradición tiene una nueva voz

Cécile McLorin Salvant asombró con la belleza de su canto en una plaza de la Trinidad que hoy recibe a otro vocalista renovador, Curtis Stigers, y a Chick Corea

El simpático y concienzudo pianista Sullivan Fortner y la expresiva cantante Cécile McLorin Salvant, en su actuación del viernes en la plaza de la Trinidad. /JOSE USOZ
El simpático y concienzudo pianista Sullivan Fortner y la expresiva cantante Cécile McLorin Salvant, en su actuación del viernes en la plaza de la Trinidad. / JOSE USOZ
RICARDO ALDARONDOSan Sebastián

De nuevo amenazó la lluvia pero la plaza de la Trinidad se salvó: solo chispeó un poco durante el espléndido y bellísimo concierto de Cécile McLorin Salvant que cerró la noche del viernes con su voz despejada y celestial.

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Facilidad para lo insólito

En los primeros minutos ya quedó constancia de la dotadísima voz que posee Cécile McLorin Salvant. A sus 28 años tiene la personalidad muy formada, y el hecho de que cante 'standars' o piezas de musicales clásicos, junto a algunas canciones propias como 'Fog', no le coloca en el estante de lo convencional. Al contrario, desde que salió con 'Nothing Like You' asombró la claridad de su voz, la perfección con que emite las notas largas en las que se detiene sin esfuerzo aparente, la dicción degustando cada una de las sílabas, las sorpresas que se da a ella misma mientras se regodea en las las dulces notas altas y de pronto salta a las más graves posibles. Pero no hay ni exhibicionismo ni búsqueda de lo imposible en las variaciones de Salvant: es acurrucarse en la canción y gozar de ella en todos sus pliegues inéditos, con poderío y dominio. Lo hizo con piezas procedentes de musicales clásicos como 'I've Got Your Number' y 'Let's Face the Music and Dance' o del folk americano, como 'John Henry' y con tanta expresividad corporal como vocal. No nos vamos a poner competitivos: sea la mejor del cantante de jazz del mundo en este momento o no, lo de Cécile es realmente insólito, y bellísimo.

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Y apareció Alfonsina

Especialmente sorprendente fue el momento en que Cécile McLorin Salvant, hija de un haitiano y una francesa, acometió de pronto 'Alfonsina y el mar', la canción de Ariel Ramírez y Félix Luna que popularizó Mercedes Sosa, en castellano y con perfecta pronunciación. Y con un sentimiento y una delicadeza verdaderamente sobrecogedores. La ovación que se llevó fue una verdadera explosión de agradecimiento. Hay que hacer mención del excelente y mesurado trío que acompañaba a la cantante, pura elegancia mezclada con una simpatía muy 'sui generis': los magníficos solos de piano de Sullivan Fortner; la calidez de Paul Sikivie en el contrabajo; y los gestos de un Kyle Poole capaz de entrar en éxtasis (o eso indicaban sus curiosas posturas) solo con mover la escobilla sobre el chaston con la graduación precisa, se combinaban con un constante compadreo entre los tres sin perder concentración en la hondura de las canciones interpretadas.

Brad Mehldau y Cécile McLorin coincidieron al hacer sublimes versiones de 'And I Love Her'

Curtis Stigers está considerado en la liga de cantantes de Kurt Elling y Gregory Porter

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Y Brad y Cécile fueron amados

Fue, más que curioso, un regalo de los dioses, o algo así. Veníamos de levitar en el Kursaal con el trío de Brad Mehldau, que acababa de ofrecer probablemente el mejor concierto de esta edición, y donde el pianista acometió su sublime versión de 'And I Love Her' de The Beatles. Y horas más tarde en la Trinidad, Cécile McLorin Salvant brindaba su propia versión de la misma canción, con el lógico cambio de género a 'And I Love Him' tal como la cantaba Mary Wells en los 60, y con una interpretación tan exclusiva como la de Mehldau. Como para amarlos a ambos por tanto talento.

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Y Mary Stallings subió a cantar a dúo

Mary Stallings, que por la mañana había cumplido con lo suyo, ofrecer un concierto en el Victoria Eugenia, antes de recibir ayer el premio honorífico Donostiako Jazzadia, vio sentada en la primera fila todo el concierto de Cécile McLorin con evidentes gestos de admiración. Ya lo tenían pactado desde horas antes: en el tramo final la veterana cantante subió a escena con la nueva revelación y Mary y Cécile se alternaron las estrofas de 'Fine and Mellow' y acabaron a dúo. Fue hermoso y gratificante ver a dos generaciones distintas en su esplendor y tan bien avenidas.

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Un 'gangsta' en Alderdi Eder

Seguro que hubo quien se sorprendió al pasar por Alderdi Eder y ver una proliferación de la estética 'skinhead' y más rastas de lo habitual. Se celebraba ahí en la tarde del viernes toda la gloria del sello Trojan Records y la cantidad de canciones legendarias que ha entregado el sello para la historia del reggae, el ska, el rockstady, el 'gangsta' rap y géneros afines. También hubo quien se quedó con el 'look' de la estrella de la larga velada de celebración, toda una leyenda del sello, Denis Alcapone. Junto a Dawn Penn ocupó los tramos con cantantes solistas de las cuatro horas de la sesión de 'sound-system', que tuvo con ellos sus momentos de climax, junto a los DJs o 'selector' de Trojan Records.

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Chick Corea en acústico

La 53 se va acabando y hoy llegan las últimas estrellas de la plaza de la Trinidad, con una hora de antelación respecto al resto de las jornadas. Y como ha sido la tónica en esta ocasión el nombre más clásico y con más trayectoria va en la primera parte, y el de nueva generación en la segunda. Así que la cosa empezará a las 20.00 horas con una nueva visita de Chick Corea. Si el pasado noviembre nos visitaba en el Kursaal acompañado de Steve Gadd, y en los últimos años ha estado en dúo con Stanley Clarke o resucitando a Return To Forever, el pianista trae esta vez a su Akoustic Band, o el formato de trío con otras figuras estelares, el contrabajista John Patitucci y el batería Dave Weckl.

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Curtis crece

Tras escuchar en la Trinidad voces tan distintas como las de Jacob Collier, Cécile McLorin Salvant y Salvador Sobral, le toca cerrar el ciclo a Curtis Stigers. El cantante de Idaho tuvo altas posiciones en las listas de éxitos uno cuando comenzaba en los años 90, con temas como 'I Wonder Why' y 'You're All That Matters To Me'. Incluso colocó canciones suyas en las populares bandas sonoras de 'Dawson crece'. Pero Curtis Stigers también creció, con el cambio de siglo se decidió por ser cantante de jazz en sentido estricto, aunque a veces adaptando al género canciones pop, y ahora se le sitúa al nivel de coetáenos como Kurt Elling o Gregory Porter.

 

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