Pasaje a India de ida y vuelta

El trío formado por un británico, un estadounidense y un indio funcionó como un reloj en su concierto en la Trini. / JOSE USOZ
El trío formado por un británico, un estadounidense y un indio funcionó como un reloj en su concierto en la Trini. / JOSE USOZ

Los anglosajones Dave Holland y Chris Potter y el indio Zakir Hussain exprimieron en la Trinidad un siglo de influencias intercontinentales

Ricardo Aldarondo
RICARDO ALDARONDO San Sebastián

Un inglés, un estadounidense y un indio. Y cada uno con una larga trayectoria de apertura a otros mundos y otras esencias musicales. Ese era el punto de partida, el material con el que trabajar, por parte del trío de líderes, cada uno en su campo, que se han unido como Holland/Hussein/Potter Trio y que protagonizaba anoche la primera parte de la doble sesión de la plaza de la Trinidad.

El contrabajista inglés Dave Holland ha participado como líder, acompañante o engranaje de grupos de todo tipo, en múltiples proyectos siempre abiertos a las músicas del mundo, partiendo de los presupuestos del jazz, con intachable trayectoria desde los años 70. El saxofonista estadounidense Chris Potter es más joven, pero lleva dos décadas asociándose a los mejores de su generación. Y el indio Zakir Hussein está considerado simplemente el mejor intérprete de tabla, con la particularidad de que lleva décadas colaborando con músicos de rock, jazz y 'world music', de John McLaughlin a Grateful Dead.

Lo que ayer llegó a la 'Trini' es la versión más íntima de una asociación que también ha venido funcionado en los últimos meses como Crossroads, y con el añadido de otros cuatro músicos indios. Pero la voluntad es la misma: mostrar no solo la i influencia de la música india en Occidente, sino al revés: Hussein recuerda que el jazz y el swing ya floreció intensamente en las primeras décadas del pasado siglo en China o India. Y con esa idea se forjó la conjunción de astros de anoche.

Dave Holland señaló al inicio del concierto los buenos recuerdos que tiene de sus anteriores visitas al Jazzaldia y aseguró que al ver en el plan de gira que le tocaba volver a San Sebastián se llevó una gran alegría. Y alegría y entusiasmo es lo que desplegó de inmediato el trío, empezando por Zakir Hussain, que con su sonrisa permanente, con esa forma de entornar los ojos y mover los labios parece disfrutar de cada instante y expresarse con todo su rostro, además de esas manos prodigiosas cuyos dedos parecen a ratos las aspas en marcha de un ventilador. Hussain dijo de Dave Holland que pertenecía a la «realeza del jazz», pero la elegancia de sus propios movimientos, incluso cuando golpea el minúsculo platillo, no le va a la zaga.

El viaje comenzó con una composición de Holland, 'Lucky Seven', en la que brilló el saxo soprano de Potter y continuó con una pieza del propio saxofonista , ya con el tenor, que evidenció esa fusión musical entre Oriente y Occidente que viene de lejos. El fondo era de blues y el talante de swing, pero Hussain solo con su platillo y los dos tambores del tabla ya imprimía el ritmo americano con sonido indio.

Honor a los maestros

No hubo liderazgos y sí pleno entendimiento, intuición, admiración mutua con un idioma común. Como en ese solo del percusionista en el que fue extrayendo todos los sonidos imaginables de su aparentemente modesto instrumento, mientras Holland y Potter picoteaban con intervenciones tan leves como precisas.

Hubo recuerdos para los maestros, Hussain hacia su padre, al interpretar la pieza 'Suvana' con la que da las gracias a su gurú. Y Potter a Holland y a Hussain. Un furioso solo de Potter y una intervención de Hussain con la voz y los tambores simultáneamente, como era tan característica en su etapa con Shakti, puso punto final a una fantástica entente musical, cultural y fraternal.

 

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