Jazzaldia: la Trini, un tesoro para 1.760 afortunados

Así lucía la Plaza de la Trinidad el año pasado, en el estreno de su nuevo y limitado aforo con más estrictas medidas de seguridad. Hoy repetirá el mismo esquema./SARA SANTOS
Así lucía la Plaza de la Trinidad el año pasado, en el estreno de su nuevo y limitado aforo con más estrictas medidas de seguridad. Hoy repetirá el mismo esquema. / SARA SANTOS

La plaza, con el nuevo aforo, es más cómoda pero mantiene el sabor. La sorpresa de Blades para los bañistas. Las damas vascas de Iñaki Salvador

Mitxel Ezquiaga
MITXEL EZQUIAGA

Esto ya está lanzado, amigos. Tras la fiesta playera de ayer hoy se ponen de largo los otros escenarios del festival. Y especialmente la reina de todos ellos: la Plaza de la Trinidad, ese lugar que Van Morrison llamó «el mejor lugar del mundo para dar un concierto de verano». Y si no lo dijo exactamente así, así quedó para la leyenda del Jazzaldia.

La 'Trini' vive una nueva juventud. La aplicación de las nuevas normas de seguridad obligó el año pasado a limitar su aforo, y así sigue en esta edición. Se pierde aquella vieja épica del abigarramiento pero se gana en comodidad. Y se mantiene el sabor. Solo 1.760 espectadores, según las nuevas normas, pueden disfrutar cada noche de la Plaza de la Trinidad. Casi todas las citas de este año en ese marco han colgado ya el 'no hay billetes'. La playa es más popular y en el Victoria Eugenia y en el Kursaal se escuchan mejor los conciertos, pero la Trini tiene un color y sabor especial.

El espíritu juguetón de Mikel Laboa de la mano de sus discípulos

El Victoria Eugenia acoge precisamente esta mañana una de las citas más esperadas de esta edición. Sus protagonistas son cercanos, pero no por eso menos interesantes que los que llegan de tierras lejanas. Iñaki Salvador and friends se juntan para rendir homenaje a la música de Mikel Laboa. Pero no en el sentido más 'solemne' y aburrido de homenaje, sino como una fiesta. «Lo que le hubiera gustado a Mikel», dice Iñaki. Será a la hora del vermouth. O, ya que hablamos de Laboa, a la hora del txakoli.

Salvador se rodea de amigos que son además excelentes músicos, como Ángel Unzu a la guitarra, Hasier Oleaga en la batería y Javier Mayor de la Iglesia con el contrabajo. Y sobre todo de dos grandes damas de nuestro 'star system', Ainara Ortega y María Berasarte, con sus estupendas voces. Habrá sorpresas y emociones, prometen. Qué bueno entrar en esta 53 edición bajo el espíritu moderno, iconoclasta y juguetón de Laboa.

La sorpresa de Blades, las visitas de Veloso y Sobral

El Jazzaldia es ya una terminal de entradas y salidas de estrellas. Se juntan los músicos que llegan y los que ya empiezan a marcharse después de actuar, como Rubén Blades, el poeta de la salsa, que sigue su gira tras la fiesta playera. Mientras, Caetano Veloso y sus hijos disfrutan ya de Donostia, antes de su actuación de esta tarde, y Salvador Sobral aterriza mañana en Bilbao.

Pero la cita 'oficial' de Blades tuvo un aperitivo inesperado: la prueba de sonido a media tarde permitió a los bañistas que disfrutaban de la Zurriola gozar de una especie de concierto improvisado. El panameño se acercó al Escenario Verde para realizar una prueba que en principio no iba a pasar de diez minutos pero al final, al ver la cantidad de gente que se iba congregando, con sus calurosos aplausos, estuvo más de media hora en acción, para deleite de los espectadores.

Conversaciones en la trastienda... y eldespacho móvil de Martín

Tras la prueba, Rubén Blades saludó a Miguel Martín, director del festival, y le contó qué contento estaba en Donostia. El músico vive un momento 'puente' entre la salsa y otros estilos, y de eso quedó constancia en la playa, con sus guiños al repertorio de Tony Bennett o Frank Sinatra. Hay Blades para rato.

Martín, por cierto, lleva estos días el 'despacho' incorporado. Va de escenario en escenario y de concierto en concierto atado al móvil, lejos de su espacio de trabajo habitual, el txoko abuhardillado en el Victoria Eugenia donde está su despacho de verdad, repleto de discos y viejos recuerdos del festival.

Izaro, Erentxun y el protagonismo de Lanzagorta

Más damas vascas suben a escena hoy. Izaro llega al Escenario Verde a las nueve de la noche, donde le sucederá el esperado Gary Clark Jr, que viene de triunfar en Barcelona. Mañana serán los donostiarras de Amateur y Mikel Erentxun los que aporten 'glamour de casa' al punto más popular del festival. Tanto los componentes del grupo como Erentxun preparan con mimo ese baño de popularidad ante sus vecinos. José Luis Lanzagorta, de Amateur, es uno de los protagonistas de este año: actúa, es autor del cartel y ha presentado dos exposiciones con sus creaciones plásticas relacionadas con la música y el Jazzaldia. Erentxun actuaba anoche en Valladolid, en el programa 'Estival Uva' de la ciudad castellana.

Los artistas que pintan los bares y los comercios que decoran sus escaparates

Porque el festival sale a la calle y se manifiesta no solo en la música: también en las artes plásticas. Comercios decoran sus escaparates con motivos relacionados con el jazz y un grupo de artistas ha creado trabajos de 'street art' en distintos barrios de la ciudad.

Ibaluna, Lucía Bonilla, Miko, Miota, Moriele, Monigottey Sr y Sra Ah, entre otros, han plasmado su particular visión del jazz en veintiséis bares, entre los que se encuentran el Kelly's, el Café de La Concha, Txurrut, Zibibbo, Reloj Berri, Garagar, Ciaboga, Victoria Café, Okendo, Tánger, Ekeko, Beti Jai, Muro, Rojo y Negro, Nagusi, Gott, Topo Bide, Nagusi, Xarma o Pikatxilla, según cuentan desde Heineken, firma que promueve la iniciativa.

El 'dream team' de músicos vascos para Gregory Porter

El último día del festival llega una de las citas más esperadas, como avanzamos ayer: el concierto de Gregory Porter en el Kursaal en homenaje a Nat King Cole y arropado por una formación sinfónica de músicos vascos. El donostiarra Arkaitz Mendoza es el director de esa orquesta y se declara feliz por el encargo.

Mendoza nos cuenta más detalles: en la orquesta estarán músicos de la OSE, de la Sinfónica de Bilbao y de otros grupos, y el sábado se 'enclaustrarán en Musikene' durante todo el día para engrasar los detalles. El domingo por la mañana, ya en el Kursaal, cerrarán los flecos en un último ensayo con Porter y sus técnicos.

Es una de esas hermosas fusiones que permite el Jazzaldia, que recuerda a experimentos del pasado como la colaboración del Orfeón Donostiarra con Bobby Mc Ferrin o aquella maravillosa colaboración de los guipuzcoanos de Et Incarnatus con Antony.

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