Mary Stallings: «No pienso en ser la mejor, sino en ser honesta»

Mary Stallings, durante una actuación./DV
Mary Stallings, durante una actuación. / DV

Considerada por muchos como la mejor cantante viva de jazz, actúa hoy en el Victoria Eugenia antes de recibir mañana el Premio del Jazzaldia

Juan G. Andrés
JUAN G. ANDRÉSSAN SEBASTIÁN.

Mary Stallings (San Francisco, 1939) se siente muy agradecida por la distinción que antes recibieron estrellas como Hank Jones, Chick Corea, Elvin Jones, Herbie Hancock o Keith Jarrett. «Es un verdadero honor ser reconocida por ofrecer algo que viene de mi corazón y de los más profundos y personales aspectos de mi vida emocional», asegura a este periódico la diva, que este mediodía cantará piezas de jazz, blues y góspel acompañada por Hervé Sellin (piano), Joshua Ginsburg (contrabajo) y Mario Gonzi (batería).

- Tras Shirley Horn y Toshiko Akiyoshi, es usted la tercera mujer que recibe este premio instaurado en 1994. Parece que las mujeres tienen que luchar más duro para ser reconocidas...

- Las mujeres están siempre luchando por todo en el mundo. ¿Es difícil ser una mujer? Por supuesto, lo es en todos los ámbitos, pero eso no te detiene, sino que te hace más fuerte para perseverar y superar los obstáculos que encuentras en el camino.

«Un hijo te hace ingenioso, te ayuda a descubrir de verdad quién eres»

- De hecho, en los años 70 usted dejó la música temporalmente para criar a su hija en lo que debió de ser una tremenda renuncia...

- La tarea más importante de mi vida ha sido criar a mi hija, un proceso que me enseñó muchas cosas sobre la vida. La vida es dura pero hay belleza en esa lucha. Cuando tienes que cambiarte por otro ser humano que está a tu cargo, todo tu proceso de pensamiento cambia: te hace ingenioso, cambia tu perspectiva de modos que jamás habrías imaginado, pero eso es lo bonito, encuentras en ti a una persona que no sabías que podrías ser. Tu hijo te ayuda a descubrir de verdad quién eres.

- Empezó cantando en un grupo familiar de góspel. ¿Cómo lo recuerda?

- Cantar con mis hermanas fue maravilloso y fue mucho mejor ser elegida líder... (risas) Es broma. Amo a mi familia y hacer música con ellas fue increíble, el principio de mi proceso de aprendizaje y el momento en que se abrió el campo musical para mí.

- ¿Y su primer contacto con el jazz?

- Yo era muy pequeña y la big band de mi tío -el saxofonista Orlando Stallings- ensayaba en nuestra casa. Me sentaba al piano y canturreaba. Él, sorprendido, me pidió que siguiera. Vio que yo tenía un sentido real de la música que floreció en mí dando conciertos con él. Esa fue mi verdadera entrada en el negocio y me abrió puertas a otras oportunidades.

- Antes de su retiro cantó con Ben Webster, Cal Tjader, Wes Montgomery, Dizzy Gillespie, Count Basie...

- ...y con muchos otros que me enseñaron lecciones de un valor incalculable. Fueron maestros cuya grandeza residía en su humildad y su profundo sentido de la humanidad. Los recuerdo tal y como eran, sentados, riendo en torno a las comidas que amaban, contando grandes historias sobre sus influencias... Billy Eckstine me contaba bellas historias personales sobre Billie Holiday y Lena Horne, a quienes yo adoraba pero nunca conocí. También me habló de Sarah Vaughan y Ella Fitzgerald, a quienes sí tuvimos la suerte de conocer.

- Cuando volvió a cantar en los 80, ¿se sentía otra persona? ¿Cambió su voz tras tantos años de silencio?

- Definitivamente, yo era otra persona cuando volví al negocio. En los años de silencio utilicé mi vida para profundizar en mi arte. Mi voz cambió, sí, pero me convertí en una mejor cantante. Puedes perder ciertas partes de tu voz mecánicamente pero ganas una riqueza que sólo la vida puede darte.

- Dicen que es usted el ejemplo perfecto de cómo la madurez artística y vital son fundamentales para ser una gran vocalista...

- No puedo separar lo que significa madurar como ser humano y como artista. Son parte de la misma cosa. Madurar como ser humano es un don, te abre los ojos a muchas verdades profundas que hacen tu arte más interesante.

«Tras muchos años de silencio mi voz cambió, pero me convertí en una mejor cantante»

- ¿Qué piensa cuando lee que el 'New York Times' la califica como «quizá la mejor cantante viva de jazz»?

- No negaré que me hace sentir bien, pero no pienso en ser la mejor, sino en ser honesta. Si mi honestidad tiene eco, entonces estoy haciendo bien mi trabajo. Sólo soy una sincera contadora de historias que reflejan un aspecto de mi vida y de mis emociones.

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