La furia guitarrera de Gary Clark Jr. inundó La Zurriola

Izaro fue la gran protagonista de la noche en el Escenario Verde de La Zurriola. / ARIZMENDI

Izaro entrega en mano su carta de amor a Donostia

Juan G. Andrés
JUAN G. ANDRÉS SAN SEBASTIÁN

Tan pronto como hizo rugir su Gibson de color rojo, la incipiente lluvia que comenzaba a caer sobre Donostia desapareció, y al final, la única tormenta que hubo fue la que el tejano y su banda desataron con sus instrumentos. Clark sustentó su actuación en el blues eléctrico y en su virtuosismo, pero no tardó en demostrar que es mucho más que un 'guitar hero'.

Por supuesto que toca de maravilla, y la prueba está en que entre el público había cónclave de guitarristas que no quitaron ojo a los dedos del músico. Pero a diferencia de esos amantes del solipsismo que gustan de enfrascarse en solos interminables, él prefiere dar espacio a la canción y al grupo, con el que además aborda un sinfín de ritmos genuinamente americanos como el soul y el rock and roll. Durante 90 minutos exactos, el público de la playa disfrutó ampliamente del cuarteto estadounidense, que rubricó su explosivo show con el 'Come Together' de los Beatles.

Izaro, antes

Izaro Andrés (Mallabia, 1993) abandonó la carrera de Físicas y en 2012 vino a estudiar Comunicación a Donostia. Aunque al principio la relación fue de «amor-odio», pronto se produjo un «clic» que le hizo quedarse y encontrarse a sí misma en el plano emocional: «Aquí me sentía libre. Donostia y Gipuzkoa me han construido musicalmente». Así lo reconoció tras el lanzamiento de 'Eason' (2018), un disco de agradecimiento a su ciudad de adopción presentado en marzo en el Victoria Eugenia con el aforo completo. Por ello, la cita de anoche en el Escenario Verde tuvo carácter de segunda oportunidad para quienes se quedaron sin entradas.

Miles de personas, incluido mucho público infantil y juvenil, acudieron a La Zurriola a recoger en mano la carta de amor que Izaro leyó en voz alta durante una emotiva función celebrada en los mismos escenarios del álbum. Así, tras el inicio folkie con 'De más' y su apropiada mención a «las noches de verano», resultó especial escuchar 'Delirios' con su voz al límite y sus alusiones a «una ciudad vestida de azul» y a sus «tres playas», pues en una de ellas estaba teniendo lugar el concierto: la experiencia fue lo más cerca que uno puede estar de vivir dentro de una canción.

Lo mismo sucedió con 'Donostia', calmada al inicio y rockera en su desenlace, con referencias a la tamborrada, al quinto puente y, por qué no, a la carestía del alquiler, pues el amor implica también decir a la otra persona las cosas que no te gustan de ella. Menos nerviosa que al principio, la vizcaína dio ánimo a los socorristas en huelga que desplegaron una pancarta entre el público y siguió cantando en euskera sin abandonar los motivos marinos en 'Neguprenoa'.

Con y sin guitarra acústica, enlazó tres piezas de su disco de debut, 'Om' (2016): la nostálgica 'Zangalatraba', la vitalista 'Tu escala de grises' -con el público dividido en dos coros- y la melancólica 'Eider'. A estas últimas les dio un toque country y celta el violinista Xabi Zeberio Etxetxipia, que se incorporó a la «superbanda» integrada por Iker Lauroba (guitarra), Garazi Esnaola (piano), Julen Barandiaran 'Txiki' (bajo) y Oriol Flores (batería).

El sol casi se había puesto cuando regresó a su segundo trabajo y llenó 'Zure ezpainen itsasoan' de agua, gaviotas, salitre, arena, mareas, corrientes e islas. Luego llegaron los juegos de palabras de 'Er(h)ori' -contra la violencia de género- y se puso el traje de cantante blues con 'Devil', la única que cantó en inglés junto a la muy jazzy 'Paradise'. Antes defendieron el humanismo en 'Errefuxiatuena' y reflexionaron sobre el paso del tiempo en la muy pop 'Zingirak'.

Hubo tiempo para dos bises, la cincuentera 'KoiLarak' y 'La felicidad', animada rumba cuya elocuente letra puso a bailar a todo quisque. Fue una despedida redonda para hora y media de concierto en la que la evocadora voz de Izaro y sus músicos transmitieron todas las emociones posibles.

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