Cruce de culturas y una nueva voz

La plaza de la Trinidad recibe la triple entente de Dave Holland, Zakir Hussain y Chris Potter, y la reinvención de las grandes divas del jazz con Cécile McLorin Salvant

RICARDO ALDARONDO

Con Rubén Blades no terminó la noche inaugural, ni mucho menos. Al contrario, fue entonces cuando comenzaron las sorpresas, e incluso los dilemas: había que elegir entre los extraordinarios y simultáneos conciertos de GoGo Penguin y Endangered Blood. Pero había público para todos.

Con GoGo Penguin, tres son multitud
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Con GoGo Penguin, tres son multitud

Venían con el rumor de ser un verdadero soplo de aire fresco en el jazz actual y lo confirmaron. Los muy jóvenes británicos que integran GoGo Penguin trastocan todas las apariencias: parece un trío clásico de piano de cola, contrabajo y batería y en cambio su sonido se llena de electrónica; tienen pinta casi de imberbes pero cada uno es un verdadero maestro en su instrumento; parten de los tres pilares del jazz pero nadan entre ritmos entrecortados propios del hip-hop, bucles mecánicos de perfección maquinal y ambientes melódicos dignos de la mejor 'new age'. El piano puede sonar como dos sintetizadores distintos a un tiempo, y el contrabajo se expande entre los ecos. El público más bien joven y absorto con estos malabaristas del contrarritmo que lo mismo son locomotora que bálsamo, aplaudió y vitoreó a GoGo Penguin como merecían en el escenario Frigo. Seguro que vuelven a medida que vayan creciendo, aún más.

Endangered Blood se trabaja su magia
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Endangered Blood se trabaja su magia

Al mismo tiempo, en el espacio Coca Cola, un cuarteto de los más inquietos y colaborativos músicos de la onda neoyorkina daba otra lección de gozosa creatividad sin límites. Solo por ver a Jim Black en su batería, que no da dos golpes iguales, ya merecía la pena sentarse ante Endangered Blood, pero Trevor Dunn en el contrabajo y esa curiosa combinación de saxo tenor y clarinete bajo de Chris Speed y Oscar Noriega, dan unos frutos de los más diversos. Hubo momentos arrolladores y otros muy líricos y tan bellos como lo que hicieron con su 'Blues in C Flat Minor' o algunos devaneos latinos. Traían un adelanto de su nuevo CD que aún no está disponible en las tiendas, y no es raro que lo vendieran bien en el puesto del Jazzaldia. Como venían a decir en el título de su segundo disco, 'Work Your Magic', estos cuatro ilustres se trabajan su magia, la individual y la conjunta. Esta noche hay otra oportunidad de verles en el mismo escenario.

Abrazo de tres continentes
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Abrazo de tres continentes

Una de las mejores cosas del jazz es lo promiscuo que puede llegar a ser. Y hoy en la primera parte del doble concierto de la plaza de la Trinidad se ha podido comprobar. Tres músicos de diversa procedencia, cultura, edad y trayectoria, los tres muy reputados y a los que hemos tenido ocasión de ver en el Jazzaldia en distintos proyectos, aparecen unidos en trío y dispuestos a intercambiar lenguajes y sentimientos. El contrabajista Dave Holland que ayudó a cimentar el sonido ECM y se alió con Pepe Habichuela, por citar dos de su muchas líneas; el percusionista indio Zakir Hussain, gran maestro de la tabla al que hace dos décadas vimos percutir como loco bajo una lluvia torrencial junto a John McLaughlin; y el saxofonista estadounidense Chris Potter, al que hemos visto militar junto a Dave Douglas entre otros. Un trío a la aventura.

Cécile McLorin Salvant, la voz que sobrecoge
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Cécile McLorin Salvant, la voz que sobrecoge

Todos los focos se centraron en una sola figura en la segunda parte de la Trinidad esta noche: la cantante Cécile McLorin Salvant. Solo tiene 28 años y cuatro álbumes, y ya se ha zampado toda la tradición de las grandes divas del jazz para entregar su propia y actual versión de canciones bien conocidas con su bellísima voz. Escucharla al cantar 'You're My Thrill', que se diría que nadie puede hacer como Billie Holiday, o 'Mad About the Boy' de manera muy distinta a la de Dinah Washington, supone un redescubrimiento. Vino acompañada por Sullivan Fortner (piano), Paul Sikivie (bajo) y Kyle Poole (batería). Puede protagonizar algunos de los momentos más sublimes de esta edición.

Cuatro horas con Trojan, la esencia del reggae
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Cuatro horas con Trojan, la esencia del reggae

Lo de esta tarde-noche en Alderdi Eder no es un concierto, sino la más auténtica celebración de los códigos del reggae y la música jamaicana en general. Y con todas las esencias del sello discográfico británico que diseminó en Europa el reggae, el ska y el dub jamaicano, Trojan Records. Se cumplen 50 años de su fundación, y «el objetivo de crear el sello fue difundir en Inglaterra la música del productor jamaicano Arthur 'Duke' Reid, que poseía uno de los grandes 'sound-systems' (potentísimo equipo de música móvil en el que un selector pinchaba la música y un DJ presentaba y rimaba) de la isla caribeña», como escribió Iker Marín en su columna en diariovasco.com. Y ese sistema de sonido es el que ha hecho cimbrearse a todo el que se ha acercado. Las voces las pusieron dos leyendas del sello: Dennis Alcapone, que en los años 70 lanzó un centenar de influyentes singles, y ha colaborado con casi todos los pesos pesados del reggae ('Cassius Clay' es uno de sus temas fundamentales); y Dawn Penn, que hace 50 años ya tuvo un primer gran éxito en Jamaica con 'You Don't Love Me (No, No, No)'.

Previo en el Nauticool
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Previo en el Nauticool

Un amante de los sonidos jamaicanos como Ibon Errazkin, plasmados en sus discos con Single, ha sido el encargado de la sesión de tarde en el Nauticool. Pero en su selección como DJ puede sonar de todo, no hay barreras, y sí criterio, en los gustos del músico donostiarra. Perfecto como previo a la fiesta Trojan

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