En busca de una oportunidad para «seguir creciendo»

Amaika Rude Sound es uno de los 15 candidatos/
Amaika Rude Sound es uno de los 15 candidatos

De las 15 bandas preseleccionadas, la organización del Jazzaldia elegirá 10 tras la serie de conciertos que se celebrarán en Donostia hasta marzo

Juan G. Andrés
JUAN G. ANDRÉS

En el cartel del próximo Jazzaldia, sus nombres no tendrán el mismo tamaño que los de Jamie Cullum, Diana Krall o John Zorn. Sin embargo, la presencia de bandas locales en el festival ayuda a hacerse una idea de la variedad y calidad que caracterizan la escena vasca del jazz y estilos aledaños. Desde mañana, Donostia acogerá el proceso de selección de grupos locales que tratarán de hacerse un hueco en el programa de la 54ª edición, a celebrar entre el 24 y 28 de julio.

Esta vez se han presentado 48 propuestas de artistas locales o radicados en Euskal Herria, de los cuales 15 han pasado la primera criba. Tras las actuaciones gratuitas que se realizarán hasta marzo en el Victoria Eugenia, el Fórum Fnac y Kutxa Kultur Kluba (Tabakalera), la organización seleccionará diez bandas según dos criterios: «la calidad artística y la reacción del público».

Primerizos

Procedente de Barakaldo, Izaskun González es la única intérprete que participa en solitario en el proceso. Aunque su proyecto Rrucculla nació hace sólo dos años, la joven ya ha tenido el beneplácito de medios como 'Pitchfork', que han ensalzado una música que ella tilda de «maximalista». «Mezclo de todo: electrónica, pop, jazz, math-rock, hip-hop… Cuando toco la batería se puede entrever que escucho mucha música relacionada con el jazz, aunque en general tiro más por lo electrónico porque el ordenador es la herramienta que uso para componer», sostiene, feliz por estrenarse en uno de sus festivales favoritos y deseosa de ver cómo encaja en el festival su propuesta, la más vanguardista de las quince.

Aitor Bravo, de No-Land Trio, también se muestra expectante ante la posibilidad de ser seleccionado. Hace tres años que nació en Musikene este proyecto que alterna 'standards' y piezas propias en clave de jazz «variado» que mezcla «aires europeos, flamencos y modernos, sin dejar de lado la tradición del jazz». Según señala, les gusta «sudar» con su música y cualquier «oportunidad» de subirse al escenario «es bienvenida».

Por su parte, los vizcaínos Dr. Maha's Miracle Tonic tienen experiencia en festivales de blues y en citas como el Día de la Música, pero jamás han tocado en el Jazzaldia, donde aspiran a mezclar palos como el swing, el R&B, el blues o el hot jazz. «No somos una banda purista de ningún género y creamos nuestras propias canciones, pero es evidente que nuestra inspiración viene del pasado», apunta David Sánchez, cantante y guitarrista.

Organizing, que apoya su sonido en la fusión del órgano Hammond y la guitarra, son vecinos de territorio y llevan diez años trabajando como grupo, aunque jamás han mostrado su música en Donostia. Según el guitarrista Raúl Sainz Rozas, el cuarteto recibe el influjo de Wes Montgomery, George Benson y John Scofield, entre muchos otros: «Todos ellos nos influyen. Yo comienzo a pasar composiciones al cuarteto y así vamos creando un repertorio propio que alternamos con temas 'standards' o no tan 'standards'».

Juan Oliveira, guitarrista de Ekhilore Quintet, lo intentará por primera vez con este proyecto surgido en Musikene que apuesta por una música original «en la que la composición sirve de excusa para la expresión a partir de la improvisación».

También surgidos en el Centro Superior de Música del País Vasco, Juan José Cabillas: With Strings ofrecerán la posibilidad de asistir a un formato menos habitual con instrumentos de cuerda al estilo de las sesiones de Charlie Parker: «Es la principal influencia del proyecto pero procuramos buscar un sonido personal».

Los jóvenes miembros de Amaika Rude Sound no son estrictamente primerizos porque han intentado pasar la primera criba tres años y sólo ahora lo han conseguido. Su música fusiona jazz y tradición jamaicana (ska, reggae, focksteady), tal y como recalca Miguel Arribas: «El jazz negro y los ritmos jamaiquinos están hermanados y queremos reivindicar el ska-jazz como género jazzístico, pues en ocasiones se han considerado un estilo de segunda».

Debutantes experimentados

Asimismo, hay bandas que concurren por primera vez al proceso pero tienen ya una dilatada experiencia en la música. Hot Potato Blues Band la integran ex miembros de Lau Behi y Bus Stop a quienes se ha sumado Gorka Azpiroz como cantante. El combo donostiarra suena «más crudo» que los proyectos anteriores, lo cual «implica más responsabilidad en lo instrumental». «El sonido tiene más grano e influencias muy americanas, es compacto y con mucho groove», destaca 'Txenan' Calvo.

La mayor parte de los siete miembros de The Upper Room ya sabe lo que es participar en el proceso con otras formaciones, aunque el grupo, como tal, se estrena este año. Iñaki Miguel, pianista y director musical, no cree que ser la única banda que hace góspel en euskera juegue «ni a favor ni en contra». «Al final, nuestra propuesta es una más y deberá valorarse por su calidad. Nuestro espectáculo ha sido trabajado y juzgado muchas veces por diferentes públicos. Esperemos que también sea del interés del jurado», dice.

Fredi Peláez, presente en el Jazzaldia desde que comenzó esta iniciativa, tocará el órgano Hammond con el guitarrista Mikel Romero, viejo socio en Organiks y Dynamic Trio, y el batería Hilario Rodeiro, con quien tenía muchas ganas de trabajar. «Tiene una musicalidad extraordinaria y pondrá la gota de color que nos falta», bromea el teclista, que interpretará composiciones propias y versiones de gente como Larry Goldings o Peter Bernstein.

El cuarteto Xahu se formó hace sólo cuatro meses a caballo entre Bizkaia y Gipuzkoa, aunque sus integrantes, procedentes de Musikene, conocen el proceso por haber participado en él con otros músicos. En esta nueva encarnación interpretan temas originales con influencias del bebop, el hard bop y el jazz más actual y, según indica el saxofonista Josu Salegi, «siempre es un placer participar en un festival de este calibre». «Sería muy positivo para seguir creciendo como grupo y como músicos», apostilla.

En una situación similar se presenta el pianista Nacho Soto con su Experiment 64, una especie de 'pequeña big band', cuyos diez 10 integrantes tratarán de sorprender con un repertorio distinto al del jazz tradicional. «Mis estudios son de jazz y clásico, pero siempre tuve la influencia del rock en mi casa. En este proyecto intento mezclar todo y hacer arreglos específicos para estos músicos con temas conocidos de rock u originales de artistas que siguen esta estética como Donny McCaslin o Kneebody», explica.

Reincidentes

Finalmente, hay varios músicos que ya saben lo que esresultar seleccionados. Es el caso de Reunion Big Band, una gran formación de 21 alumnos o exalumnos de Musikene que han actuado con éxito en las cinco últimas ediciones del Heineken Jazzaldia. Este año volverán a intentarlo con un repertorio que «abarca desde el swing más tradicional hasta las nuevas tendencias jazzísticas actuales, sin olvidarse de la música latina o el funk».

El guitarrista bilbaíno Miguel Salvador, que el año pasado tocó por partida doble con K3 y Ana Bejerano, volverá a intentarlo con Noguel Quartet, propuesta compartida con la violinista Nohemí Ladrón de Guevara. La idea es acercar «dos mundos», el del jazz y la música clásica, «cifrando acordes y revisando estructuras para darles forma de música improvisada». Así, han convertido en 'standards' piezas de Bach y también interpretan composiciones de Debussy, John Williams, Chopin o Morricone.

Otros que quieren repetir son los bergareses Diablues & Bluecifer, que hace dos años ya fueron escogidos. «Fue una experiencia muy enriquecedora. Nuestra música normalmente se relaciona con públicos y locales íntimos, y actuamos al aire libre y para muchísima gente», dice Asier Elorza, que junto a Mikel Etxeberria factura «blues de raíz con sonido acústico y añejo». «A ese sonido de dobros, guitarras acústicas y armónicas le sumamos una trompeta asordinada que le da un toque swing y muy del Mississippi», concluye.

 

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