Brad Mehldau, el verdadero arte del trío de piano, en el Kursaal

Brad Mehldau, el verdadero arte del trío de piano, en el Kursaal

C. RODRÍGUEZ VIDONDO SAN SEBASTIÁN.

El lugar del piano (en italiano 'pianoforte') en el vasto universo de los instrumentos se localiza tradicionalmente dentro del grupo de «instrumentos de cuerda percutida». Y corroboraréis que, evidentemente, en el sentido estricto y técnico es así, aunque la duda siempre permanece. Bien, pues figuras como la del señor Mehldau parecen haber llegado para confirmar la regla y espantar todos los fantasmas. El pianista de Florida ha vuelto a San Sebastián, ciudad que le ha visto ya en numerosas ocasiones, acompañado esta vez de su guardia personal, formada por Larry Grenadier (contrabajo) y Jeff Ballard (batería). El concierto ha comenzado a las 18 horas.

Juntos, desde el año 2005, hacen del trío de piano un auténtico arte y Mehldau, enlazando con las líneas superiores, nos demuestra en cada espectáculo por qué el piano es ritmo y es percusión. Su mano izquierda, lejos de ser un mero relleno de acompañamiento, se postula como delantero centro titular, robando melodías a una mano derecha que agradece quitarse el peso de su tradicional dictadura. Mehldau no teme a los intervalos oscuros y exprime las 88 teclas del registro, de grave a agudo, con la capacidad rítmica singular que heredó de Rossy durante los '90.

Su nuevo trabajo, 'Seymour Reads the Constitution!' (Nonesuch Records, 2018), protagonizará gran parte del concierto que hoy podremos disfrutar. Un álbum que, además de temas originales del líder de banda, incluye espacio para homenajes a The Beatles, Radiohead y al cancionero popular del American Songbook (Almost Like Being in Love). Esta es la séptima publicación del trío, que tras el aclamado 'Blues and Ballads (2016)' promete volver a trasladarnos a destinos impredecibles, con melodías frescas que emergen de las diferentes texturas elaboradas por sus tres instrumentistas.

«La línea tan fina que separa estar solo de sentirse solo es lo que más me ha interesado desde que era un chaval», una cita que representa ambas caras de la personalidad de un Mehldau dual, improvisador y estructuralista, que le permite controlar el caos y conformar un amplio terreno para la expresión. Su música es arquitectural y espontánea, el aquí y ahora sobre un espacio construido. Esa originalidad le ha llevado a no dejar de tocar, participando constantemente en proyectos con la mayoría de sus contemporáneos, desde Pat Metheny hasta Joshua Redman, de Mark Giuliana a John Scofield y Kurt Rosenwinkel.

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