Izaro comienza a despedir 'Eason' con un nuevo llenazo

Izaro posa ante la barandilla de La Concha, una de las playas que asoma en su disco 'Eason'./UNANUE
Izaro posa ante la barandilla de La Concha, una de las playas que asoma en su disco 'Eason'. / UNANUE

Kursaal. Tras sus conciertos del Victoria Eugenia y el Jazzaldia, la artista de Mallabia actúa mañana con todas las entradas vendidas

J. G. A.SAN SEBASTIÁN.

2018 fue, sin duda, el año de Izaro. Su concierto de mañana en el Kursaal, para el que ayer sólo quedaban dos entradas de visibilidad reducida, será el primero de los diez que integrarán el fin de gira de 'Eason', su segundo disco. Hasta mayo, la artista actuará en Bilbao, Pamplona, Madrid, Barcelona y Ciudad de México, entre otras plazas. Y en Donostia, donde la vizcaína decidió afincarse hace un tiempo, reeditará los llenazos que protagonizó en el Victoria Eugenia y en el multitudinario -y gratuito- Escenario Verde del Jazzaldia.

No hay muchos músicos del entorno con tanto poder de convocatoria como para arrasar tres veces consecutivas en menos de un año y en la misma ciudad. Izaro lo ha logrado gracias al magnetismo de una voz y unas canciones que han conectado con un público intergerneracional. No había más que ver las primeras filas de la función del Jazzaldia, repletas de jóvenes y adultos, muchos de éstos acompañados por sus hijos o nietos.

El concierto

Cartel
Izaro.
Lugar
Kursaal (Donostia).
Día y hora
Mañana a las 20.00.
Entradas
Agotadas.

En más de una ocasión ha comentado Izaro que Donostia y Gipuzkoa la han «construido musicalmente». Fue aquí, en sus años de estudiante, cuando compuso 'Paradise', su primera canción. Empezó a moverse por los bares, reclutó a su banda -Oriol Flores (batería), Iker Lauroba (guitarra) y Julen Barandiaran 'Txiki' (bajo)- y grabó 'om' (2016), un debut publicado «sin muchas expectativas» gracias a una campaña de crowdfunding.

«Salió de manera natural y muy fluida, pero 'Eason' es distinto: hemos buscado y elegido cómo hacerlo», decía en febrero Izaro, que dedica el álbum a su ciudad de adopción, el lugar en el que logró reencontrarse emocional y artísticamente. En sus diez temas mezcla idiomas -euskera, castellano e inglés- con la misma naturalidad que fusiona géneros musicales. El olor a salitre y las referencias a la capital guipuzcoana salpican un trabajo con piezas de de brillante pop ('Er(h)ori' o 'Delirios'), folk juguetón ('Neguprenoa'), preciosas baladas ('Zuri begira'), rock con requiebros ('Donostia'), blues desnudo ('Devil') y hasta ritmos latinos ('La felicidad').

Tras el fin de esta gira en mayo, Izaro se tomará un descanso para preparar su tercer álbum y volver a la carretera en 2020.