Un tesoro bajo el agua en Getaria

Presentación del lingote de plata encontrado en la bahía de Getaria. /Michelena
Presentación del lingote de plata encontrado en la bahía de Getaria. / Michelena

Localizan a cien metros de la costa un lingote de plata del siglo XVI que fue traído del Nuevo Mundo de contrabando

Borja Olaizola
BORJA OLAIZOLA

No tiene la forma alargada con la que el cine nos ha enseñado a identificar los lingotes, pero es una pieza compacta de plata maciza que pesa ocho kilos y que ha permanecido presumiblemente varios siglos debajo del agua. Los historiadores creen que data de los siglos XVI o XVII, la época en la que las minas de plata del Nuevo Mundo funcionaban a pleno rendimiento. Dado que carece del sello que acreditaba el pago de la tasa -el quinto real- que tenían que abonar a la corona los metales preciosos que se traían de la Nueva España, los especialistas están convencidos de que el lingote se introdujo en la península de contrabando.

Borja Inza, de la sección de actividades subacuáticas de la Real Sociedad, se sumergió el pasado 1 de septiembre en la bahía de Getaria, una zona de buceo que frecuenta a menudo y que conoce a fondo. «Suelo aprovechar las inmersiones para hacer fotografía submarina, bien sea de especies biológicas bien de paisajes del fondo del mar», contaba este viernes. Inza inspeccionaba la superficie del lecho marino a unos siete metros de profundidad cuando descubrió algo que le llamó la atención. «Parecía una piedra, pero tenía los bordes tan afilados que me acerqué a echarle un vistazo». Al cogerla se dio cuenta de que aquello era algo más que una simple piedra. «Pesaba tanto que me imaginé que se trataría de una pieza de cobre de un naufragio cercano que se estuvo investigando en los años ochenta y noventa».

El submarinista, que es también un gran aficionado a la arqueología submarina, no tardó en identificar el metal en cuanto consiguió sacar su hallazgo a la superficie. «Aunque estaba muy sucio, tenía un brillo plateado que lo delataba». Puso el descubrimiento en conocimiento de la Ertzaintza y dio también aviso a Gordailua, el depósito de bienes arqueológicos de la Diputación, que se hizo cargo de la custodia del lingote. El diputado de Cultura, Denis Itxaso, ha revelado que se hizo un esfuerzo especial para frenar la difusión de la noticia del hallazgo de la pieza con el fin de evitar posibles expolios. «No sabíamos si podía haber más lingotes, así que se pidió a la Ertzaintza que mantuviese un discreto dispositivo de vigilancia en Getaria hasta realizar una prospección en profundidad».

Rastreo de las aguas de Getaria con un detector de metales en busca de otras piezas.
Rastreo de las aguas de Getaria con un detector de metales en busca de otras piezas. / Michelena

Espigones y corrientes

El pacto de silencio funcionó y la temida avalancha de buscadores de tesoros submarinos no se produjo. Las pesquisas encargadas a un grupo de submarinistas para hacer un rastreo del lecho marino de la bahía de Getaria con detectores de metales tampoco dieron resultado. «El descubrimiento del lingote fue casual porque yo había buceado cien veces antes por el mismo sitio y nunca había visto nada», ha indicado el submarinista de la Real Sociedad. La hipótesis que se maneja es que la pieza permaneció siglos enterrada bajo el lecho marino hasta que alguna corriente la liberó de la arena o las rocas que la cubrían. «Con la construcción de los espigones del puerto se produjo un cambio de corrientes que han modificado por completo la morfología del fondo submarino de la bahía», ha indicado el submarinista.

Descartada la presencia de más piezas, llegó el turno de los historiadores. Se sabía que entre 1520 y 1524 una fragata flamenca se hundió en aguas de Getaria y que en su bahía tuvo lugar en agosto de 1638 una terrible batalla naval entre franceses y españoles que se saldó con más de un millar de muertos y varios barcos hundidos. El lingote hallado, sin embargo, no cuadraba en ninguno de esos dos escenarios históricos. Un estudio detallado de sus características llevó a los responsables de Gordailua, que trabajaron con el asesoramiento de historiadores del Museo Naval, a determinar que se trataba de una pieza del siglo XVI o XVII procedente de las minas de plata del Nuevo Mundo. «Aunque en el litoral andaluz es más o menos común hallar esta clase de lingotes, es la primera vez que se encuentra una pieza así en la costa vasca», ha señalado Xabier Alberdi, director científico del Museo Naval y una de las principales autoridades del territorio en materia de historia marítima.

El hallazgo

Fecha:
1 de septiembre de 2018.
Lugar:
Bahía de Getaria, a unos cien metros de distancia de la costa.
Profundidad:
Siete metros.

El lingote, ha añadido el historiador, carece del sello que acreditaba el pago del impuesto que había que abonar a la corona al traer metales preciosos del Nuevo Mundo. «Es una pieza que entró en la península de contrabando, algo por otra parte muy habitual en aquella época. El contrabando de plata fue una práctica tan generalizada que se calcula que entre los siglos XVI y XVII salió más plata de América de forma fraudulenta que de forma legal». El historiador ha recordado además que en la localidad costera hubo varias familias que tuvieron intereses en el comercio de la plata. «La presencia del lingote en Getaria tiene probablemente relación con el hecho de que varios linajes de la villa intervinieron de forma muy activa en la producción y extracción de plata. La documentación atestigua el envío de partidas de plata desde América a los parientes de Getaria de manera legal e ilegal».

La pieza

Forma:
Lingote con forma semiesférica.
Peso:
Ocho kilos.
Origen:
Alguna de las minas de plata del Nuevo Mundo entre los siglos XVI y XVII.

«Trabajaban también en 'b'»

El lingote tiene la forma de pan redondo. En su parte inferior conserva unas marcas que probablemente sean producto de las catas realizadas para determinar la pureza del metal. «Son tres surcos que posiblemente se hicieron a pie de mina para conocer la calidad de la plata», ha dicho el historiador, que recordó además que los vascos tuvieron un papel destacado en el comercio de plata. «El linaje de los Basurto, que eran de Getaria, tuvo la concesión de una de las minas de San Luis de Potosí, en México, y se tienen noticias de que tuvo problemas con la justicia porque no siempre hacía las cosas de forma legal, vamos, que también trabajaba en B como diríamos ahora». Otras familias de Getaria que también se dedicaron al comercio de la plata fueron los Echave-Asu, los Erquicia o los Mirubia.

La plata que venía de la Nueva España se convirtió en la base de las finanzas del mundo occidental. «Tenía un gran valor porque era lo que sustentaba la economía y también lo que se utilizaba para las transacciones en el extranjero». Además de ejercer un importante control en el traslado de los cargamentos que viajaban a la península debido a su protagonismo en la flota de la corona, los vascos tuvieron también un papel destacado en los puntos de extracción. En la que es probablemente la más rica de las minas de todos los tiempos, la de Potosí, se desencadenó un conflicto -guerra de los vicuñas- que les enfrentó al resto de los españoles y que terminaron ganando gracias al respaldo del rey.

Detalle del lingote de plata hallado en el fondo de Getaria.
Detalle del lingote de plata hallado en el fondo de Getaria. / Michelena
Un yacimiento submarino que ha sido explorado por Aranzadi desde 1990

El punto en que se halló el pasado 1 de septiembre el lingote de plata que ha sido presentado este viernes está apenas a trescientos metros del lugar en que fue localizado en 1987 el pecio de un navío flamenco del siglo XVI que portaba, entre otros enseres, lingotes de cobre. Se trata del yacimiento submarino de Iturritxiki, que ha sido explorado por especialistas de la Sociedad Aranzadi desde el año 1990. Las campañas llevadas a cabo entre 1990 y 1992 permitieron sacar a la luz las piezas de cobre y objetos como calderos, argollas de latón, alfileres o dedales.

Ana María Benito, que fue la encargada de dirigir aquella exploración, explicaba hace unos meses en declaraciones a este periódico aquellas campañas: «Se trata de los restos de una urca de origen flamenco que se hundió entre 1520 y 1524. Llevaba una variedad impresionante de objetos: manillas de latón, calderos de cobre, alfileres, lingotes de cobre, espadas y armaduras. La nave, fletada por portugueses, procedería de Amberes y su destino sería previsiblemente el Golfo de Guinea. Las manillas y demás enseres estarían al parecer destinadas a la compra de esclavos».

La proximidad explica que el submarinista que localizó el lingote de plata el pasado septiembre lo confundiese inicialmente con uno de los lingotes de cobre de Iturritxiki. Pero el de la nave flamenca no es el único pecio que descansa en aguas próximas a Getaria. La bahía de la villa costera fue escenario de una cruenta batalla naval en el marco de la Guerra de los Treinta Años. Una flota española que iba en auxilio de Hondarribia, que estaba asediada por las tropas del cardenal Richelieu, fue interceptada a la altura de Getaria por los franceses. El enfrentamiento tuvo lugar el 22 de agosto de 1638 y se saldó con un resultado desastroso para la escuadra local: todas sus naves fueron hundidas y murieron más de un millar de tripulantes y de vecinos de la villa.

Restos aislados de aquellos barcos han sido hallados de forma dispersa por la bahía. Se cree, no obstante, que la dársena del puerto se construyó precisamente sobre la posición que pudieron ocupar las naves española y que lo que quedaba de ellas reposa bajo los cimientos. En Getaria descansan además los restos de una embarcación que portaba piezas de hierro forjado de sección cuadrada procedentes de alguna de las ferrerías que abundaban en el curso del Oria.