Guipuzcoanos locos por Eurovisión

Para Jon Torres es el décimo festival en vivo. Para Asier Manrique, su segunda cita. El Diario Vasco charla con dos guipuzcoanos que han viajado a Lisboa para vivir el festival desde dentro. «Somos eurofans y, para nosotros, esto es como estar en la final de la Champions», aseguran

Jon Torres y Asier Manrique en El Diario Vasco, poco antes de viajar a Eurovisión./MICHELENA
Jon Torres y Asier Manrique en El Diario Vasco, poco antes de viajar a Eurovisión. / MICHELENA
Ainhoa Iglesias
AINHOA IGLESIAS

No se conocían hasta que coincidieron en las instalaciones de DV con la misma ilusión vital a corto plazo: viajar a Lisboa para asistir al festival de Eurovisión. Jon Torres (Villabona, 40 años) y Asier Manrique (Urnieta, 24 años) son fans del formato desde niños y, como muchos guipuzcoanos que comparten su misma pasión, conocen los entresijos de la gran fiesta de la canción al dedillo. «Porque hay mucho más detrás de la final que todo el mundo verá el 12 de mayo por televisión», coinciden. Ese «mucho más» se traduce en la selección previa de cada país, ensayos, fiestas, clubs de eurofans, una semifinal y mucha, muchísima gente que se da cita en la capital lusa desde el pasado sábado. Pero, ¿de dónde surge semejante fervor eurofestivo? «Mi primer recuerdo de Eurovisión es del año 85, con Paloma San Basilio cantando 'La fiesta terminó'. Pusieron bastante el videoclip en televisión y empecé a interesarme por cómo había quedado en el ranking. No obstante, el interés de verdad, cuando ya pensé 'ésto a mí me gusta y quiero seguirlo cada año', se depertó en 1991, con Sergio Dalma», explica Torres. «¡De Rosa!», asegura Asier Manrique, y se explica: «creo que muchos 'millenial' vimos por primera vez Eurovisión a partir del 'boom' de Operación Triunfo. Me gustó el festival, al año siguiente lo grabé y... quemé el VHS», bromea.

Ni imaginaba que entre el público de aquella cinta que rebobinó infinidad de veces para ver a Beth cantar 'Dime', estaba Jon Torres disfrutando de su primer certamen en directo. «Fue una odisea. Eurovisión se celebraba en Riga, Letonia. Solo sabía que era en la antigua Unión Soviética y que no quería perdérmelo... pero no tenía ni idea de por donde empezar. Por aquel entonces no había redes sociales y era verdaderamente difícil acceder a este tipo de eventos. Por suerte unos años antes, en 1997, había visto en El Diario Vasco un anuncio de un chico que era eurofan y que invitaba a quienes tuvieran su mismo interés, a sumarse a la AEV, la Asociación de Eurovisivos de España. Y me había apuntado. Así que en 2003 les pedí ayuda y me consiguieron las acreditaciones necesarias». Viajó solo y pudo conocer a la cantante catalana. «Aluciné», resume. Una sensación que la experiencia y los años no han logrado deslustrar. «Festival tras festival sigo teniendo la misma sensación de estar en un sueño», asegura, aunque reconoce que sus motivaciones para acudir a la cita han cambiado. «Más que por el formato en sí ahora viajo por hacer turismo, por encontrarme con los amigos que he ido cultivando todos estos años y por el fantástico ambiente que se genera». Lisboa será su décima visita a un festival de Eurovisión. Riga (2003), Estambul (2004), Kiev (2005), Atenas (2006), Moscú (2009), Oslo (2010), Düsseldorf (2011), Malmö (2013), Copenhague (2014) y Lisboa (2018) conforman su particular periplo.

Menos experiencia pero idéntico entusiasmo exhibe Asier Manrique. «Viajé en 2016 a Estocolmo. Fue espectacular. Viendo el festival por televisión te puedes hacer una idea de cómo va a ser la gala, pero no te puedes ni imaginar la magnitud que tiene. La ciudad entera se vuelca con el concurso y miles y miles de personas de todo el mundo se reúnen para disfrutar de la música», subraya. «Recuerdo entrar al estadio para el ensayo de la primera semifinal y emocionarme. Para un eurofan poder vivir un festival de Eurovisión es como acudir a una final de la Champions o del Mundial para un aficionado al fútbol. Pero sin disturbios ni incidencias de ningún tipo».

Claro que para que todo vaya como la seda, es indispensable que el país anfitrión se emplee a fondo en la organización. «Creo que Portugal va a ser más caótico que Suecia, porque es la primera vez que lo organiza», auguraba Manrique antes de volar a Lisboa. «Hay una gran diferencia entre los países del norte y del sur. Los del norte, sobre todo los nórdicos, son muy organizados y cuadriculados. En el sur suele ser todo más improvisado, pero el ambiente también resulta más distendido gracias a la climatología», apuntaba Torres. Una vez cruzada la frontera, ambos han podido confirmar las sospechas. «Se están viendo un poco desbordados», aseguran. «Percibo que está siendo un festival más 'low-cost', porque se han eliminado algunos servicios, como el transporte gratuito para acreditados, por ejemplo», informa el eurofan de Villabona. «Este domingo a la fiesta de bienvenida solo pudieron acudir prensa acreditada y fans con acreditación, que son un máximo de diez personas por país. La mayoría de seguidores se quedaron fuera con el consiguiente malestar, puesto que en anteriores ediciones ha sido para todos», se explaya el de Urnieta.

El de las acreditaciones, reconocen, es un tema espinoso, ya que cuesta mucho esfuerzo estar entre los elegidos. Asier Manrique forma parte de OGAE Spain, el club internacional y oficial de fans del Festival de Eurovisión. Colabora habitualmente con su web y es un miembro activo dentro de la comunidad durante todo el año. Por su parte Jon Torres también ha acabado enrolándose en la OGAE, pero en su caso pertenece a la de Andorra. «Es la única vía para poder ir a Eurovisión y encontrarte las puertas abiertas», dicen. Por supuerto no es el único motivo por el que participan. El principal es poder compartir algo que les entusiasma con otra gente. Y son legión. «Eurovisión está en un momento dulce. Ha pasado por épocas en que se veía como un festival 'friki', pero desde que se ha rejuvenecido en estilos y la manera de hacer televisión ha mejorado. Además gracias a las redes sociales se ha creado una extensa comunidad alrededor del certamen. Solo hay que ver Twitter los días de Eurovisión, lo 'peta'», explica Manrique.

«Eurovisión está en un momento dulce. Ha pasado por épocas en que se veía como un festival 'friki', pero la irrupción de las redes sociales ha ayudado a crear una extensa comunidad de eurofans» ASIER MANRIQUE

«El de Eurovisión es un festival pensado y preparado para la televisión. Antes era un certamen de canciones, pero ahora ya no. Ahora lo que cuenta es el espectáculo que se ve por la pantalla chica» JON TORRES

Además de ciertas limitaciones en la organización -«aunque nada grave como para no disfrutar a tope»-, estos dos guipuzcoanos también han podido constatar otro temor que compartían antes de viajar. «España no hace las cosas bien», lamentaban con idéntico pesar mientras ponían las maletas a punto. «En Suecia al día siguiente del festival de ese año publican ya las bases de cómo va a ser el proceso de selección del año siguiente. Ya tienen fechas, lo tienen todo decidido, y un año entero para trabajar lo que van a presentar. En España se va a contracorriente. Este año operación Triunfo ha funcionado, pero si no hubiese sido así, seguramente TVE hubiese elegido directamente un cantante. Es una improvisación constante y al final si no hay un trabajo diario, organizado, bien hecho desde el principio, no puedes ganar. Lo que le pasó a Portugal el año pasado, que fue un poco de casualidad que ganara, puede sucederte una vez, pero no siempre», defendía Manrique. «El de Eurovisión es un festival preparado para la televisión, por eso hay muchos aspectos que hay que llevar atados. El resultado depende de ellos. Los ensayos son para ajustar giros de cámara, luces, y poco más. Son para pulir detalles, no para probar como funciona el número. Los profesionales que están detrás se suelen quejar de que España va cambiando cosas sobre la marcha», revelaba Torres.

¿Quién ganará? Los pronósticos para Eurovisión 2018

Una vez en Lisboa y vistos los primeros ensayos, han comprobado que Alfred y Amaia han bajado ligeramente en las apuestas porque aún quedan cosas por limar en el directo. «Antes era un festival de canciones, pero eso ya quedó atrás. Ahora lo que cuenta es el espectáculo, y ni siquiera el que se ve en el recinto, sino el que los votantes ven en la tele», dice Torres. En los días previos a poner rumbo a Portugal, las quinielas de ambos coincidían. «España entre el noveno y el décimo quinto puesto y ganadora Francia». ¿Por qué? «Porque la de España es una gran canción -ambos votaron por ella- pero hay un nivel altísimo», compartieron. «El de Francia es un tema que ha ido de menos a más, tiene un mensaje sobre la inmigración y se ha aplaudido mucho en las fiestas previas. Creo que va a ser la ganadora, aunque mi favorita es la de Holanda», declaraba Asier Manrique. «De todas formas luego todo cambia cuando ves allí la puesta en escena», apuntaba Jon Torres.

«España quedará por debajo del puesto 15. Chipre puede ser ganadora, ¡la cantante parece Beyoncé!» jon torres

«Alfred y Amaia van a quedar mejor de lo que se espera, probablemente entre los 10 primeros. Francia y Noruega tienen opciones de hacerse con el festival de Eurovisión 2018» asier manrique

Efectivamente, después de ver los ensayos de este lunes, sus pronósticos no son los mismos. «'Mi canción', la propuesta de Alfred y Amaia, creo que quedará por debajo del puesto 15. Por su parte, una canción que estaba mal situada y que a mí no me decía nada, ya es favorita: la de Chipre. Es espectáculo es brutal, ¡la cantante parece Beyoncé! Creo que tiene muchas opciones de llevarse el Festival de Eurovisión 2018», opina Torres. Manrique coincide con la percepción del de Villabona sobre Chipre, y añade que «está todo muy abierto, no hay un claro favorito. Francia se ha mantenido entre los tres primeros y Noruega lleva al ganador de Eurovisión 2009, Alexander Rybak». Difiere en lo tocante a España. «Hay cierto pesimismo entre los eurofans españoles, la mayoría cree que se volverá a repetir un mal resultado después de los fallos en los ensayos. Particularmente veo a Alfred y Amaia muy animados e ilusionados, por eso mi sensación es que todo va a ir mucho mejor de lo que se espera y que España quedará entre los diez primeros».

Habrá que esperar al sábado para saber si estos dos guipuzcoanos desplazados a Eurovisión están en sintonía con los votantes del festival. Mientras tanto, toca disfrutar, incluso soñar, con banda sonora surgida de OT.

La Oreja de Van Gogh o Pablo López

Jon Torres y Asier Manrique no se sienten cómodos con la etiqueta de expertos en Eurovisión, pero la pasión que sienten por el festival, el nivel de seguimiento que hacen de cada edición y la experiencia que da el contacto directo con organizadores y participantes en el certamen, les dota cuando menos de un conocimiento superlativo. De ahí que sea particularmente interesante saber quién sería el candidato ideal para representar a España, si de ellos dependiera la elección. «Me gustaría ver a Pablo López con cualquiera de sus canciones. Tuve la oportunidad de verle hace unas semanas en el Kursaal y es espectacular. Es un artista que quizá no encaja en el prototipo festivalero, pero cada una de sus actuaciones respira verdad. Quizá no es una música que se escuche habitualmente en Finlandia, pero al final tu le ves con su piano, dejándose el alma, y esa autenticidad se transmite, es universal», defiende Asier Manrique. «Me encantaría ver a La Oreja de Van Gogh. Ellos ya han dicho alguna vez que no se ven en un festival como el de Eurovisión, pero a mi me parece una banda que triunfa a nivel internacional, que hace una música totalmente reconocible, suya, y que por eso podría imponerse», razona Torres. En cualquier caso, ambos coinciden en que cualquier representante debería acudir con una propuesta original, personal y fiel a su música. «No vale con poner a Edurne con una canción compuesta por un sueco que nunca ha trabajado con ella».

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