Gran lección de toreo del matador sevillano

Excelente actuación de Daniel Luque en una tarde en la que Adrien Salenc tampoco defraudó

MANUEL HARINAAZPEITIA.

Mientras recogía el capote y la montera, preparándose para la salida del cuarto toro, Daniel Luque comentó en el callejón: «Este va a ser el toro». ¿Una premonición? Quién sabe... lo que sí pudimos saborear todos los que estábamos en la plaza de toros de Azpeitia es la enorme lección de toreo que nos proporcionó el maestro de Gerena. La madurez que alcanzan este tipo de toreros después de unos años de alternativa, después de esa especie de 'borrachera de triunfalismo que les rodea los primeros años, después de ese ostracismo fruto de algunas malas tardes, es algo que se repite en muchos toreros. Daniel Luque es uno de ellos. En el primer toro, estuvo profesional, con seguridad, toreando por ambos pitones con torería pero sabiendo muy bien cómo era el animal al que se enfrentaba: un toro parado, desconfiado y que no se entregaba. Con el cuarto todo fue diferente. Las series en redondo tuvieron una suavidad exquisita; incluso en una de ellas fue encadenando los pases de tal manera que parecía un circular en cámara lenta. Dominando totalmente los terrenos, le daba la distancia precisa en cada serie. Viéndole torear a este toro, parece que el toreo no debiera tener ninguna dificultad. Cuando se echó la muleta a la izquierda, los pases naturales fueron templados, pausados, de una enorme plasticidad. Para finalizar su faena, una serie de 'luquecinas', primero aisladas, para luego irlas encadenando hasta rematarlas con un adorno muy torero. Estocada levemente desprendida, dos orejas y salida a hombros.

Qué torero, con seguridad y aplomo estuvo Adrien Salenc. No hay que olvidar que era su tercera corrida como matador de toros. La primera gran ovación de la tarde se la ganó merecidamente al lancear de salida al tercero de la tarde. En este toro demostró poseer incluso recursos de matador experimentado para salir de alguna situación comprometida. Toreó suave y templado por ambos pitones. Una pena de pinchazo. En el sexto, un toro con un poco más de picante, Al natural toreó con pausa, sacando los pases de uno en uno, gustándose. Mató bien y curiosamente solo hubo una leve petición. Todo se quedó en una vuelta al ruedo.

No tuvo su tarde el torero quizás más esperado de la terna. David de Miranda sorteó un primer toro de Ana Romero, parado, difícil, que no se entregó en ningún momento. Tampoco lo hizo el sobrero de Salvador Gavira, difícil y muy complicado.

Los cinco toros de Ana Romero, uno devuelto por cojo, no fueron fáciles,sobre todo los tres primeros, parados y complicados en la muleta. Buen toro y noble el cuarto y aceptable el sexto.

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