Los galeones hundidos cerca de Getaria, bajo protección

La zona protegida comprendería tanto las aguas de la playa de Malkorbe, en la imagen, como las de la playa de Gaztetape./MÓNICA RIVERO
La zona protegida comprendería tanto las aguas de la playa de Malkorbe, en la imagen, como las de la playa de Gaztetape. / MÓNICA RIVERO

La Diputación de Gipuzkoa quiere que el fondo submarino de la localidad sea declarado zona protegida | Las evidencias sobre la presencia de antiguos restos en la bahía se han reforzado con el reciente hallazgo de un lingote de plata del siglo XVI

Borja Olaizola
BORJA OLAIZOLASAN SEBASTIÁN.

Getaria lleva camino de convertirse en la primera localidad de la costa vasca con una zona de protección arqueológica subacuática. La reciente localización de un lingote de plata del siglo XVI, unido a las evidencias recopiladas sobre la presencia en su lecho marino de restos arqueológicos de diferentes épocas, han llevado a la Diputación a solicitar al Gobierno Vasco que declare zona protegida la lámina de agua que se extiende a ambos lados del monte San Antón. Si la propuesta sale adelante, la realización de cualquier intervención en la zona requerirá un informe previo sobre su posible afección al patrimonio arqueológico.

La zona arqueológica es una figura de protección patrimonial que en Euskadi solo se ha aplicado hasta ahora en tierra firme. Casi todos los monumentos megalíticos que hay en Gipuzkoa la tienen. Lo mismo pasa con las 112 cuevas inventariadas, así como con cascos históricos como el de Hondarribia. «Hay cascos históricos con protección especifica como el de Hondarribia y hay cascos históricos inventariados, que son casi todos los demás», explica Carlos Olaetxea, director de Gordailua, el centro de colecciones patrimoniales de Gipuzkoa. La declaración de zona arqueológica implica que cualquier intervención que se vaya a hacer en el entorno requiere un estudio previo sobre las posibles afecciones al patrimonio.

Lo ocurrido con las tinajas de aceite del siglo XVI halladas en el subsuelo de un portal de la Parte Vieja de San Sebastián hace un par de semanas es un buen ejemplo de lo que supone esa figura de protección. Los vecinos de un inmueble del barrio pidieron permiso para instalar un ascensor en el edificio. Dado que la Parte Vieja está declarada zona arqueológica, hubo que hacer un informe específico antes de iniciar los trabajos. Cuando se detectó la presencia de posibles restos de antiguas vasijas en el portal, los vecinos alertaron al responsable del estudio arqueológico, un técnico de Aranzadi, que a su vez comunicó el hallazgo a los responsables de patrimonio de la Diputación. Fueron estos últimos los que inspeccionaron el lugar y planificaron la intervención para extraer dos de las seis tinajas halladas, que fueron trasladadas a Gordailua.

Zona arqueológica

Qué es
Es una figura de protección del patrimonio.
Dónde se aplica
Hasta ahora en restos megalíticos, cuevas y cascos históricos.
En Getaria
Afectaría a la lámina de agua que rodea el monte San Antón.

«Lo que se pretende es otorgar la mayor protección posible al patrimonio subacuático de Getaria», resume Mertxe Urteaga, técnica arqueóloga de la Diputación que ha elaborado la propuesta. «Hasta ahora las cosas han ido razonablemente bien porque se ha recuperado lo que se ha ido localizando, pero nadie nos garantiza que en un momento determinado no se produzca un expolio». La propuesta de declaración de zona arqueológica se ha realizado a partir de la cartografía de los fondos submarinos de Getaria que realizó hace doce años el Gobierno Vasco en colaboración con Azti. El área abarca la lámina de agua que se extiende a ambos lados del monte San Antón. La protección comprendería las aguas tanto de la playa de Gaztetape, la que utilizan los surfistas, como las de Malkorbe, que es la playa 'oficial' de la localidad y también la más frecuentada.

Lingotes de cobre

Es precisamente en aguas más o menos próximas a este último arenal donde se han producido los mayores hallazgos arqueológicos. Los primeros descubrimientos datan de 1987, cuando dos submarinistas localizaron cinco lingotes de cobre a la altura de la zona conocida como Iturritxiki. El hallazgo abrió el paso a una serie de campañas de prospección y excavación a cargo de un equipo de Aranzadi encabezado por la historiadora Ana María Benito. Las campañas, iniciadas en 1990, se prolongaron hasta el año 2001 y proporcionaron abundante información sobre los restos que se depositan en la bahía.

La historiadora dividió el yacimiento de Iturritxiki en tres zonas. En la primera se hallaron los restos de una nave flamenca que se hundió en Getaria entre los siglos XV y XVI con su bodega repleta de mercancías: lingotes de cobre fundidos en Alemania y productos manufacturados como calderos, argollas de latón, alfileres o dedales. Según las indagaciones hechas por la historiadora, se trataba de una urca fletada por comerciantes portugueses que se fue a pique cuando viajaba desde Amberes hacia la costa africana para mercadear con esclavos.

En la bahía hay restos de un navío flamenco y de galeones hundidos por los franceses

En una segunda área que abarca buena parte de la superficie de la bahía se han hallado restos dispersos de elementos procedentes de las naves que fueron hundidas en la batalla que enfrentó a las armadas española y francesa frente a Getaria en el siglo XVII. Se trata de piezas de cañones de bronce, munición de hierro y otros enseres pertenecientes a los galeones que se perdieron en el enfrentamiento. La batalla se produjo en agosto de 1638 cuando una flota comandada por Lope de Hoces que había partido de La Coruña se dirigía a prestar auxilio a Hondarribia, asediada por las tropas del cardenal Richelieu. El convoy fue interceptado a la altura de Getaria por la armada francesa y el saldo del combate fue desolador: todos los buques locales -más de una decena- fueron hundidos.

La historiadora Ana Benito localizó una tercera zona en sus campañas en el yacimiento submarino de Iturritxiki. Se trata de los restos de un barco que transportaba barras de hierro procedentes probablemente de alguna de las ferrerías que salpicaban el curso del Oria. Son en total unos 4.000 los objetos rescatados de los fondos marinos de Getaria en los últimos años. El más reciente es el lingote de plata del siglo XVI que encontró el pasado 1 de septiembre el submarinista Borja Inza. Aunque el resultado de la prospección que se realizó después del hallazgo en busca de otros lingotes arrojó un saldo negativo, los especialistas creen que hay evidencias suficientes como para sospechar que los fondos de Getaria ocultan aún muchas sorpresas. La protección sería una forma de prevenir que ese patrimonio sea expoliado.

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