Una nueva mirada al fuerte escondido de Ulía

El Gobierno Vasco recupera el valor histórico de la batería de Monpas, hoy derruida y de peligroso acceso

Jusus Mari Alquézar, ex presidente del Club Vasco de Camping nos guía por las ruinas actuales de lo que fue el fuerte de Monpas. /Ezquiaga
Jusus Mari Alquézar, ex presidente del Club Vasco de Camping nos guía por las ruinas actuales de lo que fue el fuerte de Monpas. / Ezquiaga
Mitxel Ezquiaga
MITXEL EZQUIAGA

A veces uno puede caminar hacia el pasado con unos contemporáneos bastones de marcha nórdica. Este reportaje es una excursión en zapatillas por una Donostia desconocida, pero también una inmersión en su historia y en su patrimonio olvidado: subimos hacia Ulía por el sendero Talaia y desde ahí bajamos a las ruinas del viejo cuartel de Monpas, un espacio hoy de acceso peligroso y de aspecto fantasmagórico que ha sido espejo de la historia militar de San Sebastián desde 1898, año en que se construyó, hasta 1960, cuando el Ejército cedió el terreno al Ayuntamiento de Donostia.

Desde entonces poco o nada se ha hecho para conservar o adecentar el enclave, que pasó progresivamente al olvido hasta el punto de que muchos guipuzcoanos ignoran la existencia de estas ruinas. Solo un nuevo dato pone de actualidad la vieja batería de Monpas: el departamento de Cultura del Gobierno Vasco ha colocado en el tramo del Camino de Santiago que recorre el monte Ulía una serie de siete paneles que ponen en valor patrimonial el contexto histórico de la zona. Uno de ellos, situado en una encrucijada del camino Talaia, explica al paseante que ahí abajo, en la misma punta de Monpas, hubo una original instalación militar.

Fue fundado para la defensa de Donostia en los años de la Guerra de Cuba, utilizado en la guerra civil de 1936 y aún hay donostiarras que recuerdan que sus padres hicieron la mili durante el franquismo en ese pequeño cuartel, hasta que en 1960 perdió su uso militar y pasó al municipio a condición de que fuera empleado para el uso recreativo. Desde entonces en varias ocasiones se planteó un aprovechamiento paisajístico o turístico. Incluso cuando se diseñó la pasarela peatonal de Sagüés, en los años del alcalde Elorza, se planteó la posibilidad de conectarla de alguna manera con este enclave, pero finalmente se descartó la idea.

Porque este punto, llamado oficialmente 'batería de la Diputación de Gipuzkoa', está muy cerca de Sagüés. Hay ciudadanos que accedían desde el borde de la explanada hasta aquí por el camino que sigue las rocas de la costa, hasta que el Ayuntamiento colocó una doble valla de protección que impide el paso por la peligrosidad de un camino derruido. Se corta el acceso al menos teóricamente, porque algunos jóvenes saltan las dos vallas.

Los riesgos del camino

Pasemos a la acción. Vamos a los restos del viejo fuerte de la mano de Jesús Mari Alquézar, expresidente del Club Vasco de Camping y profundo conocedor de los secretos de Ulía. Subimos desde el Corazón de María, en Gros, por Zemoriya y el largo tramo de escaleras que asciende hacia el monte. En uno de los cruces seguimos la ruta del sendero Talaia y continuamos hasta que un sendero a la izquierda inicia el descenso hacia la punta de Monpas.

Son caminos utilizados por algunos caminantes, como muestran restos de basura, pero la ruta está descuidada y peligrosos. Alquézar, preocupado por la seguridad de los paseantes, pide que insistamos en los riesgos. «No es para venir de paseo», dice. Cuando llegamos hasta los restos del fuerte la senda se deteriora aún más. Queda la estructura de lo que fue el edificio central, cubierta en buena parte por la maleza, y en dirección al mar uno puede penetrar con sumo cuidado en los restos de las galerías de tiro y seguir hasta el borde mismo de la punta, asomada a un precipicio al mar con espléndidas vistas a los dos lados: la Zurriola hacia la izquierda y los acantilados de Ulía a la derecha.

Una azarosa historia

1898
es el año en que se construyó la batería de Monpas para prevenir ataques contra Donostia dentro de la guerra hispano-americana.

Cañones y soldados

1909
La llamada 'batería de la Diputación' fue artillada con cuatro grandes cañones de hierro. Contaba con un pequeño cuartel hasta para sesenta soldados.
1936:
Es usada en la Guerra Civil contra la Armada franquista. Tras la guerra mantiene el uso militar.
1960:
El Ejército cede el terreno al Ayuntamiento y es en 1973 cuando se oficializa la cesión. Ahora el entorno está en ruinas.

Este presente lo conocen bien los cada vez más caminantes por Ulía, y también lo saben los lectores de obras fundamentales para conocer la historia de la batería, como las publicadas por el historiador Juan Antonio Saez de la mano del instituto Ingeba. La novedad es hoy que por primera vez en muchos años una institución ha recordado el valor histórico de todo el entorno.

El departamento de Cultura del Gobierno Vasco ha promovido la colocación de siete paneles a lo largo del camino de Santiago en Ulía para recordar su valía monumental. Fue un proyecto presentado por el historiador Xabier Alberdi, ahora director del Museo Marítimo Vasco (antes Untzi Museoa) del muelle donostiarra. El tramo puesto en valor comprende 16 kilómetros de largo, que van desde el límite pasaitarra de Ulía hasta Gros. Las historias del monte y sus canalizaciones de agua, de sus tramos empedrados o de su viejo parque de atracciones son recogidas en los distintos paneles.

Cuatro cañones y un cuartel

En la imágenes donostiarras en la Guerra Civil y abajo a la derecha, estado de la batería en el pasado. / Fotos: Kutxa

Y el que nos ocupa, el panel número 6, habla del fuerte de Monpas y las ruinas de esta batería costera construida en 1898 durante la guerra Hispano-Americana, también llamada guerra de Cuba. Se construyó con el propósito de rechazar un posible ataque contra San Sebastián por parte de la escuadra americana (así lo atestiguan los historiadores, aunque suene raro leído hoy), y para tal fin contenía cuatro cañones de calibre de 150 mm y con un alcance de nueve kilómetros. Su construcción fue sufragada por la Diputación y por ese motivo su denominación oficial fue la de «batería de la Diputación de Gipuzkoa».

El conjunto se completaba con un pequeño cuartel con capacidad para 20 soldados, ampliado en 1909 para sesenta, y una estación telemétrica instalada en 1914.

En 1936 se realizaron algunos disparos contra los buques de Franco por parte del Ejército republicano, y el uso militar continuó hasta que en 1960 el entonces ministro del Ejército, Antonio Barroso, firmó la cesión del terreno al Ayuntamiento. El acuerdo oficial definitivo lleva la fecha del 23 de marzo de 1973, según los imprescindibles estudios de Juan Antonio Sáez García.

La condición militar era que «el Ayuntamiento de San Sebastián se obliga a destinar la finca a viales y zonas verdes y alguna instalación para el recreo de la infancia en el plazo de cinco años. En caso de incumplimiento se considerará resuelta la cesión». Por fortuna no parece que esté en peligro la titularidad del Ayuntamiento pese al abandono completo de la zona, aunque en sucesivas llamadas a distintos departamentos municipales vinculados a Monpas nadie parece saber nada de su presente y futuro. El fuerte está escondido en el monte y en los despachos.

La pasarela, la 'Armeria Euscadiensis' y el incierto futuro de unas ruinas

La batería de Monpas tiene una larga historia pero hoy es solo una ruina abandonada y peligrosa en medio de un maravilloso paisaje. Como ocurre con tantos otros enclaves patrimoniales, ahora se plantea el debate de qué hacer ahí. No consta que en el Ayuntamiento haya iniciativa alguna al respecto y el departamento de Cultura del Gobierno Vasco simplemente ha respaldado un proyecto didáctico que recuerda con unos paneles el valor histórico de toda esa zona de Ulía.

«Es un lugar único no solo por sus restos históricos, sino por su valor natural y paisajístco», reflexiona Jesús Mari Alquezar, expresidente del Club Vasco de Camping y 'enciclopedia' humana sobre Ulía. A título personal comenta que «cualquier intervención debería respetar al máximo el entorno. Por un lado es peligroso que se encuentre como está ahora, pero por otro sería complicado hacer cualquier cosa... Es difícil responder qué habría que hacer», agrega con sinceridad.

Lo mismo dice el historiador Xabier Alberdi, autor del proyecto de paneles informativos promovido por el Gobierno Vasco. «En otros espacios, como el fuerte de San Marcos, se han realizado intervenciones respetuosas que conjugan el valor de la historia con el uso ciudadano. La batería de Monpas tiene muchas posibilidades, pero también sabemos que es complicado y caro el mantenimiento y seguridad de lugares así, cercanos a la ciudad pero de difícil acceso».

El proyecto de pasarela peatonal de Sagüés barajó una salida hasta aquí pero se descartó por motivos de seguridad y ecológicos. En este punto crece un tipo de flor, la 'Armeria Euscadiensis', en peligro de desaparición. El paseante puede ver en estas fechas cómo crecen la flores en las laderas.