Freddie Mercury, el show continúa

'Bohemian Rhapsody', la taquillera película que narra la vida del líder de Queen, devuelve a la palestra a un grupo cuya sombra y eco no dejan de crecer

El actor Rami Malek se mete en la piel de Mercury en la película 'Bohemian Rhapsody'. /
El actor Rami Malek se mete en la piel de Mercury en la película 'Bohemian Rhapsody'.
Juan G. Andrés
JUAN G. ANDRÉS

Aquel animal escénico llamado Freddie Mercury habría cumplido ya 72 años si no hubiera fallecido, víctima del sida, un 24 de noviembre de 1991. En todo este tiempo, su figura no ha dejado de crecer hasta convertirse en una de las más grandes del panteón del rock. Su edulcorado biopic, 'Bohemian Rhapsody', se ha convertido en un taquillazo que ha devuelto a Queen a lo más alto de una palestra que el grupo nunca ha abandonado. Esta es su historia.

De Bulsara a Mercury

Nació en Zanzíbar, antiguo protectorado británico, con el nombre de Farrokh Bulsara y se crió en el seno de una familia parsi. Estudió en India, apuntó aptitudes musicales desde pequeño y hasta los 18 años no se asentó en Londres, donde flirteó con distintas bandas. Antes del inicio de su reinado existió Smile, efímero proyecto en el que militaban el guitarrista Brian May, astrofísico, y el batería Roger Taylor, odontólogo. Cuando el cantante Tim Stafell les abandonó, Farrokh se unió a sus dos colegas para fundar un nuevo grupo al que después se sumó el bajista John Deacon. Habían nacido Queen y Freddie Mercury, que ya entonces proclamaba a los cuatro vientos: «No quiero ser una estrella del rock, sino una leyenda».

Tuvieron que pasar tres años de maquetas y conciertos en garitos infectos hasta que lograron grabar su primer álbum, 'Queen' (1973), que resultó un auténtico fiasco comercial. En 'Queen II' (1974) dieron pasos hacia una fórmula que mezclaba la garra del hard rock con inclinaciones metaleras y la sofisticación del glam. Aparecer en el programa televisivo 'Top of The Pops' con la poderosa 'Seven Seas of Rhye' les puso en el mapa y les abrió la puerta para girar como teloneros de Mott The Hoople por Reino Unido y EEUU. En una clave más melódica, 'Sheer Heart Attack' (1974) y el single 'Killer Queen' forjaron el sonido Queen, que como decía Brian May, descansaba sobre «un bloque de armonías brillante, claro y alto, con un fondo de rock duro».

Pero fue su siguiente trabajo, 'A Night At The Opera' (1975), el que marcó el primer gran hito de su carrera: en su día se consideró el álbum más caro de la historia, lo registraron en seis estudios diferentes y utilizaron tantas pistas que la cinta de grabación quedó absolutamente machacada y casi transparente. 'Bohemian Rhapsody', el 'tour de force' con el que Mercury sorprendió al mundo y que incluyó un pionero vídeo, se convirtió en un éxito pese a su ausencia de estribillo, sus distintas almas estilísticas, su aire operístico y esos seis minutos de duración que, en principio, la hacían incompatible con la radio.

Sus dos  amores y la prensa

En aquella época Freddie Mercury llevaba unos seis años de convivencia con Mary Austin, a la que un día terminó confesando su homosexualidad. Ella no dio la espalda al vocalista, que la convirtió en su asistenta personal porque siempre la consideró su «única amiga de verdad». De hecho, permaneció junto a él hasta el final y heredó la mayor parte de su fortuna, aunque Freddie compartió sus últimos años de intimidad con el peluquero Jim Hutton.

Pese a su carácter icónico y al gran número de hits que atesora, Queen no siempre tuvo de su parte a la prensa, que criticaba sus recargadas producciones y los numeritos teatrales de Mercury: aún hoy, muchos periodistas especializados la consideran una banda sobrevalorada. Pero uno de sus momentos más delicados lo vivieron a mediados de los 70 cuando la eclosión del movimiento punk les hizo parecer un grupo estándar y pasado de moda. «¿Es este hombre un payaso?» fue el título de un famoso reportaje del semanario 'New Musical Express', que ridiculizó a Mercury y a los suyos.

Éstos decidieron dar un carácter más urgente y directo al siguiente disco, 'News Of The World' (1976), que incluía dos temas que se convirtieron en himnos del rock y también del deporte: 'We Are The Champions', de Freddie Mercury, y 'We Will Rock You', de Brian May. Ambos músicos fueron los principales compositores de Queen, pero sus compañeros también propusieron infinidad de ideas y canciones: funcionaban como un grupo en el que todos aportaban ideas al mismo nivel. Por ejemplo, 'Another One Bite The Dust' fue obra de John Deacon, cuya infecciosa línea de bajo dio al combo una sonoridad más funky y orientada a las pistas de baile.

Vivir al máximo

El cambio de década coincidió con la metamorfosis de Freddie, que adoptó el mostacho, la gorra y el cuero negro al tiempo que se entregaba al sexo desenfrenado y a las drogas. «No me importa morir mañana. He vivido, en toda la extensión de la palabra. Sólo quiero vivir al máximo, pasarlo bien todo lo que pueda», afirmaba entonces. Y cumplió literalmente su propósito, bebiéndose a tragos la noche neoyorquina y berlinesa y ofreciendo fiestas como aquella mítica de Nueva Orleans en la que, según cuenta la leyenda, hubo peleas de barro, boas, tragafuegos y enanos con bandejas de cocaína adosadas a la cabeza.

«Cuando llegas a la cima, lo único que puedes hacer es bajar», fue otra de sus declaraciones. En la primera mitad de los 80 perdieron a muchos de sus fans más duros, que les reprochaban haberse escorado hacia la música disco e introducir por primera vez los sintetizadores. De aquella época es su colaboración con David Bowie, 'Under Pressure', a la que siguió un disco, 'The Works' (1984), que pretendía recuperar la esencia de Queen con piezas como 'Radio Ga Ga', de Taylor, y 'I Want To Break Free', de Deacon. Sin embargo, el vídeo de este último tema en el que los cuatro aparecían vestidos de mujer fue vetado en la MTV y les granjeó el rechazo de los sectores más puritanos de EEUU.

Diagnóstico y contrarreloj

A diferencia de lo que refleja la película, Queen nunca llegó a separarse aunque entonces vivió su período de mayor distanciamiento. Taylor, May y Mercury, en ese orden, fueron publicando trabajos en solitario y renunciaron a las giras. Sólo una buena causa les animó a reunirse en 1985 para actuar a última hora en el Live Aid, festival que recaudó fondos para África. El grupo británico actuó sólo 20 minutos, pero su show fue tan espectacular que, tal y como observó allí mismo Elton John, «robó» el protagonismo a Status Quo, U2, Dire Straits, Roxy Music, Paul McCartney y Bowie, entre muchos otros.

La actuación, considerada como la mejor de la jornada, les dio la confianza y la energía necesarias para grabar 'A Kind of Magic' (1986) y emprender una enorme gira que, aunque entonces no lo sabían, sería la última. En 1987 Mercury fue diagnosticado de sida y aunque el filme se permite la osada licencia de situar el anuncio a la banda antes del Live Aid, éste sólo se produjo cuando grabaron 'The Miracle' (1989). «No quiero hablar más de esto, sólo hacer música hasta el puto día en que me muera», advirtió a sus colegas.

Así fue. Siguieron años de rumores y noticias sensacionalistas, y también de un intenso trabajo realizado contra el reloj, con la urgencia de quien sabe que se le agota el tiempo: Freddie no sólo grabó 'Barcelona' (1987), un segundo disco en solitario que contó con la colaboración de Montserrat Caballé, sino que Queen entregó su álbum de despedida, 'Innuendo' (1991), con temas tan explícitos y dolorosos como 'These Are The Days Of Our Lives' o 'The Show Must Go On'.

Sigue el espectáculo

Efectivamente, a partir del fallecimiento de Mercury el show continuó: sus compañeros dieron un concierto de homenaje con decenas de invitados ilustres y grabaron el disco 'Made in Heaven' (1995) con retales de voz que el cantante grabó prácticamente en su lecho de muerte. John Deacon lleva 20 años al margen de Queen pero Taylor y May siguen explotando la gallina de los huevos de oro: primero lo hicieron con Paul Rodgers como vocalista y actualmente con Adam Lambert. Mientras, se multiplican las reediciones discográficas, los documentales, las bandas-tributo y la influencia del grupo de un hombre que pagó caro su anhelo de ser leyenda.

Más noticias

 

Fotos

Vídeos