La exposición de los soldados de Terracota supera las 23.000 visitas

Los 'Guerreros de Xian' que acampan estos días en Casa Ciriza de Pasaia están ganando una nueva batalla, la del número de visitas que reciben

XABIER GARATE

La exposición 'Soldados de Terracota. Los Guerreros de Xian', que muestra en la Casa Ciriza de Pasaia un buen número de réplicas de algunos de los más de 8.000 guerreros que conformaban el ejército de terracota con el que se hizo enterrar hace 2.300 años Qin Shi Huang, ha superado ya los 20.000 visitantes, a los que hay que añadir los 3.000 alumnos de las visitas escolares. La muestra continúa abierta hasta el 16 de junio para quienes aún no han podido sumergirse en el original montaje que acoge la vieja factoría pasaitarra.

La muestra permite hacerse una idea muy aproximada de cómo es el mayor tesoro de China, con permiso de su Gran Muralla. La sequía que padecía la primavera de 1974 la región de Shaanxi, en el noroeste de China, llevó a un grupo de agricultores a excavar un pozo en sus tierras en busca de agua. Cuando habían sobrepasado los cuatro metros de profundidad, sus palas dieron con arcilla roja y un elemento circular que les hizo detenerse. A sus pies hallaban lo que parecía un cuenco antiguo. Uno de los campesinos que se afanaba por dar con una solución para evitar que su cosecha muriera comenzó a desenterrar con sus manos aquel objeto. En un principio pensó que se encontraba ante un horno de vasijas. Su desconcierto fue en aumento cuando descubrió que se trataba del cuello de una escultura de terracota. Pronto dejó a la vista los hombros y más tarde, emergió el resto del cuerpo. Sin saberlo, había traído de vuelta del más allá a un guerrero de Xian, un fantasma que llevaba más de dos milenios cumpliendo la enigmática misión que le fue encomendada.

«Era como una estatua de las que hay en los templos», confesaría décadas después Yang Zhif, el autor del hallazgo que permitió descubrir en los meses posteriores un ejército de miles soldados que, provistos de caballos y un centenar de carros, mandó construir para guardar su tumba Qin Shi Huang, primer emperador de China y fundador de la dinastía Qin, quien gobernó entre el año 247 y el 208 antes de Cristo.

La exposición

Título:
'Terracota Warriors. The Army of the First Emperor of China'. La exposición de los Guerreros de Xian.
Lugar:
Casa Ciriza de Trintxerpe, en Pasaia. En la rotonda de acceso al pueblo hay un indicador que conduce a un aparcamiento habilitado para los visitantes.
Horario
Visitas: Martes a jueves: 16-20 h. Viernes y víspera de festivos: 16-21 h. Sábados, domingos y festivos: 11-14 h y 16-21 h.
Entradas
Precio: Adultos: 9 euros. Niños: 6 euros. Pack familiar (2 adultos + 2 niños: 24 euros). (2 adultos + 3 niños: 27 euros). 0-3 años: Gratis. [Comprar las entradas online]
Fechas
Hasta el 16 de junio

La muestra, organizada por EL DIARIO VASCO, es una producción de Spacio Natura que ha alcanzado un gran éxito en las ciudades que ha visitado anteriormente, como Madrid, Barcelona, Bilbao o Sevilla. Ahora hace escala en Pasaia con la ayuda de la Diputación Foral de Gipuzkoa, el Ayuntamiento de la localidad y la Autoridad Portuaria, así como con el patrocinio de Naturgy y la colaboración de Albaola. Los visitantes pueden contemplar más de 165 reproducciones de los originales del ejército de terracota del primer emperador de China, incluyendo la reproducción a escala 1:1 de una sección del foso 1 de la gran excavación de Xian, con más de 65 guerreros. Una vista sobre la galería ofrece la posibilidad de imaginar lo que sintió Yang Zhif cuando encontró el primero de esos centuriones.

Otras 70 reproducciones se suman a las anteriores. Entre ellas destacan ocho impresionantes reconstrucciones de figuras humanas, a tamaño real, de los hombres de aquel tiempo. Desde gobernadores a oficiales, pasando por guerreros, caballos, armas, joyas y herramientas de uso cotidiano.

Una narración en off relata las leyendas que rodean a ese ejército y a su artífice. Nadie sabe cuánto tiene cada historia de realidad o de ficción. Lo único cierto es que esa escuadra soñada para el más allá sólo pudo ser obra de alguien que ya no distinguía entre el mundo terrenal y el que tomaba forma en su mente. «Llegó a obsesionarse tanto con el poder que, habiéndose salvado de tres atentados, se convenció de que tenía que traspasar el mundo terrenal en busca de la inmortalidad», señala la comisaria de la muestra, María José Fernández, quien trata de justificar así el enterramiento que planeó Qin Shi Huang.

Aunque el ejército de Qin Shi Huang, el primer emperador de China, mantendrá el campamento hasta el 16 de junio, miles de personas han aprovechado los recientes días festivos para ver de cerca las piezas expuestas y sumergirse en una historia que, pese a haber empezado a escribirse hace más de 2.000 años, está lejos de cerrarse. Fueron precisamente los enigmas que rodean a los soldados hallados en el subsuelo de la provincia china de Xian en 1974 los que han animado a tantas personas a observarlos de cerca.

Entradas

En un icono de la Ciudad del Dólar

El antiguo edificio industrial erigido a pocos metros del puerto, icono de un esplendoroso pasado que le valió a Pasaia el sobrenombre de la Ciudad del Dólar, se ha transformado para albergar este viaje en el tiempo abierto a toda la familia en el que se traduce la exposición 'Terracota Warriors. The Army of the First Emperor of China'. Las paredes, en otra época testigos del ir y venir de mercancías, se han pintado de negro, lo mismo que el techo, como queriendo hacerse invisibles. Las ventanas se han cerrado para evitar el paso de cualquier resquicio de luz. Todos los elementos se han confabulado para simular un espacio que provoca la ilusión de verse transportado a la tumba del emperador Qin Shi Huang.

En otra estancia se ha habilitado una pequeña sala de cine, en cuya pantalla grande se proyecta un documental cinematográfico sobre el descubrimiento. El film sirve de preludio a la visita guiada. La iniciativa se completa con un espacio destinado al público infantil, donde los niños pueden emular a los grandes arqueólogos, así como pintar y aportar su propio dibujo a un mural de la muestra.