Euskaltzaindia quiere alianzas con otras lenguas minoritarias

El corso Talamoni (tercero por la izda.) junto a la navarra Aznárez y miembros de Euskaltzaindia./
El corso Talamoni (tercero por la izda.) junto a la navarra Aznárez y miembros de Euskaltzaindia.

Ayer comenzó el tercer congreso, de los nueve de su centenario, con implicación del presidente del Parlamento de Córcega

R. KORTA PAMPLONA.

Euskaltzaindia comenzó ayer un congreso internacional que analizará la situación de las lenguas minoritarias, con la intención de afianzar las relaciones entre ellas.

Se trata del tercer congreso que organiza la Academia, de los nueve que tiene previsto celebrar con motivo de su centenario. Entre los ponentes, representantes de la Universidad belga de Namur, de la Fryske Akademy (Países Bajos) y el presidente del Parlamento de Córcega, Jean-Guy Talamoni, y el miembro de la Real Academia Gallega Joan Argenter. También participa el secretario dinamizador de la Carta Europea de las Lenguas Minoritarias o regionales, Sixto Molina.

La primera ponencia de ayer fue la presentada por el académico de Euskaltzaindia Mikel Zalbide, quien ofreció una amplía mirada sobre el recorrido de la sección Tutelar de Euskaltzaindia -en euskera, Jagon Saila, la que se ocupa de la situación social de la lengua vasca-. El que es director del proyecto Historia Social del Euskera desgranó los hitos de estos últimos cien años, partiendo de la declaración realizada por Sabino Arana en Hendaya en 1901. Para que el euskera perdure, el jeltzale apuntó que son necesarias dos condiciones. Por una parte, debe dotarse de la competencia suficiente y, por otra, debe convertirse en necesario para la vida diaria.

En un comienzo, el trabajo tutelar de Euskaltzaindia se centró, entre otras cosas, en hacer frente a aquellos que atribuían al euskera la imposibilidad de adaptarse a la vida moderna. Zalbide recordó también que la sección Tutelar creó el título D y que organizó campeonatos de bertsolaris y fijó el nomenclátor. Esto último «ha sido tan exitoso», en opinión de Zalbide, «que nos parece normal que el mismo Casillas tenga por nombre Iker».

Ayer fue también el turno de Jon Sarasua, miembro de Mondragon Unibertsitatea, fundador de la asociación Garabide y pensador. Realizó la radiografía de los últimos 15 años, desde el punto de vista que le aporta el trabajo realizado con los hablantes de otras lenguas minorizadas. Si tuviera que definir el panorama actual con una sola palabra, Sarasua utilizaría «perdición». «Nos encontramos en una trama universal, puesto que la competencia entra las lenguas es un problema global. Para otras lenguas minorizadas, el euskera puede ser no ya un modelo, pero si un caso comparativo. Venimos de una enfermedad terrible, tenemos el cáncer metido en el cuerpo, pero las demás lenguas también tienen cáncer, un cáncer terminal. Nosotros llevamos 60 años probando una terapia experimental y seguimos vivos. Podemos ofrecer lo aprendido de esa terapia».

Jean-Guy Talamoni, el presidente del parlamento corso, participará hoy en el congreso. Ayer se reunió con los principales representantes políticos de la comunidad foral de Navarra.