Escalera hacia el cielo de San Sebastián

Los visitantes accederán a la torre del Buen Pastor a través de una nueva escalinata de caracol que les conducirá hasta el campanario

Escalera hacia el cielo de San SebastiánGráfico
Borja Olaizola
BORJA OLAIZOLA

Será una escalera al cielo, pero al cielo de Donostia. El proyecto de restauración de la torre del Buen Pastor que empezará a ejecutarse dentro de un mes contempla la construcción de un escalinata de 125 peldaños que dejará al público a la altura del campanario de la catedral. La nueva escalera, que será de caracol, como mandan los cánones de la arquitectura gótica, situará a los visitantes a unos 50 metros de altura, el doble de la que tienen los edificios que rodean al Buen Pastor. La atalaya estará lista en un plazo de un año si se cumplen los plazos previstos.

La torre del Buen Pastor, que con sus 75 metros de altura es el edificio más alto de Gipuzkoa, se convertirá en un nuevo mirador de la ciudad cuando terminen los trabajos de restauración. Como adelantó el jueves este periódico, la reciente incorporación de sendas partidas para la obra en los borradores de presupuestos de la Diputación y del Ayuntamiento ha desbloqueado un proyecto que hasta ahora solo contaba con el compromiso de financiación del Gobierno central.

Las gestiones llevadas a cabo por la Diócesis de San Sebastián han desembocado en un acuerdo entre las instituciones para costear la intervención, que tiene un presupuesto de 1,5 millones de euros. El Ejecutivo central, que se comprometió con la obra en enero del año pasado, cuando aún estaba en manos del PP, aportará el 50%, la Diputación el 25%, el Ayuntamiento el 12,5% y el Obispado el 12,5% restante.

Altura

75 metros
Es la altura que alcanza la aguja de la torre del Buen Pastor, que es el edificio más alto de Gipuzkoa. La torre de Atotxa, que le sigue en esa lista, mide exactamente 70,45 metros en su nivel superior. Los edificios del Ensanche Cortázar, por su parte, tienen un máximo de 26 metros.

El proyecto de restauración ha sido redactado por los arquitectos Aitor Zubia, Xabier Zabala y Uzuri Larrañaga, del estudio Zetabi Arkitektura de Bergara. «La intervención –comenta Aitor Zubia– contempla dos partes bien diferenciadas: el saneamiento y recuperación de la piedra y la ordenación y consolidación de los forjados interiores de la torre». La arenisca de la torre del Buen Pastor, que se construyó hace 120 años, está bastante deteriorada. Se trata de una estructura muy expuesta a la lluvia, al aire e incluso a la sal que viene del mar cuando sopla el noroeste, que es el viento predominante en Donostia. El revoco que se aplicó además en la última rehabilitación, que data del año 1972, ha impedido la transpiración de la piedra y ha acelerado su degradación.

Andamios por lo alto

«Las superficies pétreas –se lee en la memoria del proyecto– deberán sanearse, limpiarse, desalarse y consolidarse según los resultados de los análisis; además se rejuntearán todas las llagas y tendeles tanto por el interior como por el exterior una vez recuperados los volúmenes de las piezas afectadas». En esa parte del trabajo van a desempeñar un papel decisivo los andamios porque muchos rincones de la torre solo serán accesibles a través de ellos. «En realidad solo cuando los andamios estén colocados y se pueda llegar a todas las superficies tendremos un diagnóstico completo del estado de la piedra», admite el arquitecto Aitor Zubia. Dada la altura a la que se levantarán y la singularidad de la tarea, el capítulo de los andamios tendrá un proyecto específico dentro de la intervención.

En el interior de la torre se trabajará en la recuperación de los forjados. «Se van a sustituir cuatro de los forjados compuestos de viguetas metálicas y bovedillas cerámicas, los más expuestos, y se van a recuperar los forjados inferiores y los superiores de hormigón». Se trata, en definitiva, de ordenar y sanear un espacio en el que se han realizado muchas intervenciones con vocación de provisionalidad que con el paso del tiempo han terminado por consolidarse. Cuando termine la recuperación de los forjados interiores llegará el momento de montar la nueva escalera de caracol. La escalinata actual, indica Zubia, es estrecha, se encuentra en muy mal estado y no reúne las condiciones de seguridad mínimas para el acceso de visitas. La nueva se colocará combinando elementos metálicos y madera. «El tubo central y las barandillas serán de acero inoxidable y las pisas de los peldaños, de madera», precisa el arquitecto.

La nueva atalaya, a la que se accederá previo pago, estará lista en el plazo de un año

La escalera conducirá a los visitantes de la tercera planta, a 25 metros de altura, a la octava, que está a 50 metros y que es a su vez la base del pináculo que culmina en la aguja de la catedral, cuya punta se eleva 75 metros por encima del suelo. El público no podrá acceder a lo más alto de la torre por razones obvias de seguridad. No obstante, si el Plan de Autoprotección y el Protocolo de Visitas que están en proceso de redacción lo confirman, se prevé que se pueda subir hasta los 50 metros, una altura desde la que se domina toda la trama urbana de Donostia. Cabe destacar que los edificios del Ensanche Cortázar que rodean a la catedral se elevan como máximo a 26 metros por encima del nivel del suelo.

Si los plazos se cumplen, la restauración de la torre estará terminada para finales de 2019. Al nuevo mirador se podrá acceder previo pago de una entrada cuyo precio aún no se ha establecido. Según han confirmado fuentes del Ayuntamiento, la gestión de las visitas se llevará a cabo a través de un organismo municipal. La licencia de obras está ya concedida y todo parece indicar que los trabajos para la colocación de los primeros andamios se iniciarán en las próximas semanas.

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