La edad de oro de la Movida pierde a Ceesepe

Ceesepe hizo el cartel de la primera película de Almodóvar. Repitió en 'la ley del deseo'./
Ceesepe hizo el cartel de la primera película de Almodóvar. Repitió en 'la ley del deseo'.

El ilustrador, Medalla de Oro de las Bellas Artes, fallece a los 60 años tras dar color a la España de la modernidad

ENRIQUE PORTOCARREROSAN SEBASTIÁN.

César Sánchez Pérez, conocido en el mundo del arte como Ceesepe, falleció ayer en Madrid a consecuencia de un leucemia cuando contaba con sesenta años de edad. Ilustrador, autor de cómics, cartelista, guitarrista ocasional y por encima de todo artista multidisciplinar, había nacido en Madrid en 1958, aunque fue en Barcelona donde se inició en el mundo de la viñeta underground con solo dieciséis años, al entrar en contacto con los entonces dibujantes Mikel y Josep Farriol, Javier Mariscal, Nazario y Pepichek, todos ellos responsables de 'El rollo enmascarado', un cómic autoeditado que fue referente en su género durante la Transición.

Sin embargo, fue posteriormente en Madrid cuando Ceesepe se convirtió en uno de los pilares de la llamada Movida madrileña, compartiendo con sus amigos Nazario, El Hortelano -desparecido también en 2016-, Ouka-Lele (Bárbara Allende) y el fotógrafo Alberto García-Alix, un protagonismo fundamental en aquel periodo de apasionada libertad y creatividad que convirtió a la capital de España en un ejemplo de la cultura emergente en Europa. La edad de oro.

Fueron los años de la venta de tebeos y fanzines en El Rastro, de los encuentros en La Bobia, de los bares de Malasaña y Hortaleza, de los conciertos en El Sol y de la aparición de numerosos artistas y músicos que convirtieron el momento de cambio político en una auténtica eclosión de modernidad. En aquellos años, y tras su serie 'Slober' publicada en los cómics 'Star' y 'Bésame Mucho', Ceesepe también participó con sus dibujos y sus historietas irreverentes en 'El Víbora' y 'Madriz'.

Ahora escribe Padre del cómic underground español y del tebeo gay. Medalla de Oro al Mérito en Bellas Artes. Nazario

Momento de gloria en 1992 con 'Cobi'. En 2015 se declara en ruina. Está remontando Javier Mariscal

Es el artista español vivo más cotizado desde 2011. Premio Príncipe de Asturias (2013). Miquel Barceló

Conocida por sus fotos, escribe poesía, pinta y monta 'perfomances' Ouka Lele

Sin encasillarse

Al mismo tiempo, y siempre reflejando su voluntad de no encasillarse en ningún género, creó y popularizó algunos carteles para películas, portadas de discos y locales comerciales que hoy se consideran iconos gráficos de la Movida. Entre ellos, los que dibujó en 1980 para la película de Pedro Almodóvar 'Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón' -de tanta originalidad como los que también hizo para el director manchego Ivan Zulueta o para el diseñador de Almodóvar Juan Gatti-, las portadas de los discos de Pistones, Golpes Bajos e incluso Ketama; o el cartel del mítico bar de la calle Velarde, 'La Vía Láctea', que en aquellos años tenía unos propietarios vascos.

Irredento y siempre sabiéndose ácrata, Ceesepe nunca se sometió ni a lo políticamente correcto, ni tampoco a los dictámenes del mercado, aunque su arte principalmente figurativo y con influencias del pop, el informalismo, el surrealismo y la discursiva alternativa de Rober Crumb se expusiera con éxito en algunas de las mejores galerías de aquella modernidad, como Buades o la de las hermanas Moriarty.

Tras dejar el cómic a mediados de los 80, su faceta como artista y pintor entró en otra dimensión, donde el aprecio de su obra y de sus antecedentes como pilar de la Movida le granjearon el reconocimiento expositivo en muchos países, lo mismo que largas estancias en Francia y hasta la concesión en 2011 de la Medalla al Mérito en las Bellas Artes. Nada que cambiara, en todo caso, ni su aspecto anárquico, su rebeldía o su maravilloso desorden creativo que se sustanciaba en la atmósfera de humo y pasión de su casa en la calle Mayor, no lejos de la Puerta del Sol; ni mucho menos su afecto y respeto por los que habían sido sus colegas de siempre: García Alix, Nazario, Ouka-Lele, el desaparecido Alfonso Morera, Mariscal o incluso Miquel Barceló, que le acogió en París y hasta le dejó una buhardilla.

La propia Ouka-Lele recordó ayer que Ceesepe «no sólo fue un gran dibujante, sino una persona de los pies a la cabeza, muy sensible». «Teníamos a Toulouse-Lautrec en Madrid y no nos dábamos cuenta», subrayó la fotógrafa, que propuso hacer «un museo» en el estudio del artista fallecido al considerarlo «una obra de arte». El ministro de Cultura, José Guirao, destacó el «profundo sentido de la amistad, del que tuve el lujo de disfrutar», del ilustrador. «Su desaparición significa perder a uno de los referentes de la cultura más innovadora de la España democrática».

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