«El disco de Queen no trascendió porque teníamos el sambenito de verbeneros»

«El disco de Queen no trascendió porque teníamos el sambenito de verbeneros»
Usoz

Xabier Saldías, fundador del grupo Egan, recuerda el álbum de versiones en euskera que lanzó en 1992

Juan G. Andrés
JUAN G. ANDRÉS

Al descolgar el teléfono, el fundador del grupo Egan se siente sorprendido y halagado de que alguien recuerde 'Queen Omenduz' (1992), el disco de versiones que Xabier Saldias (Azpeitia, 1951) publicó un año después de la muerte de Freddie Mercury. «Me sentí obligado a hacerle un homenaje que tuvo mucho de reto y que luego no fue valorado ni trascendió porque teníamos el sambenito de verbeneros», lamenta.

Un reto

Frente a la habitual dicotomía Stones/Beatles, Saldias siempre se decantó por estos últimos. Sin embargo, cuando Queen irrumpió con fuerza en la escena musical, el azpeitiarra los convirtió en su grupo predilecto. ¿El motivo? Principalmente su gusto para la melodía y la excelencia de unas armonías vocales que encuentran su epítome en 'Bohemian Rhapsody', la «obra maestra» de Mercury y compañía. Confiesa que la parte más 'disco music' no le interesa tanto y que temas como 'Another One Bite The Dust' o 'Under Pressure' «no son Queen», pero cae rendido ante otros clásicos como 'Somebody To Love' o 'Friends Will Be Friends'.

En trabajos anteriores Egan ya había versionado 'We Will Rock You', 'We Are The Champions', unidos en un popurrí, y 'Somebody To Love', traducida como 'Jeiki hadi'. Por eso no fue una sorpresa que Saldias se empeñara en homenajear a Mercury, aunque para hacerlo reclutó a músicos ajenos a la banda. Recién embarcado en Negu Gorriak, Kaki Arkarazo ejerció de técnico de sonido en el estudio que el sello IZ tenía en Amara Viejo.

«Nos dio un trabajo tremendo, más que cualquier disco de Egan. Calculo que estuvimos allí más de 100 horas y en aquel entonces una jornada de estudio costaba 10.000 pesetas», recuerda Saldias antes de explicar que utilizaron «medios artesanales» para recrear con la máxima fidelidad posible temas como 'Killer Queen' ('Erregin hiltzailea'), 'Crazy Little Thing Called Love' ('Maitasun ergelkeria') o 'Hammer To Fall' ('Jauzten den mailua'). Entre otros detalles, Jorge Fernando González se encargó de los trabajados arreglos vocales y Jorge González dobló tres veces su guitarra eléctrica para conseguir el característico sonido de Brian May. El resultado fue una obra caracterizada por un notable mimetismo.

Ahora bien. Como solía ocurrir en Egan, los textos no eran traducciones literales, sino aproximaciones fonéticas que respetaban más o menos el sentido del texto original: la letra de 'Ez geldi orain' ('Don't Stop Me Know') es bastante fiel, pero por ejemplo, en 'Ikuskizunak jarraitu behar du' ('The Show Must Go On') Saldias se tomó la licencia de convertir el estribillo en 'Zu maisu on': «La idea era que sonara lo más parecido al inglés y lo cierto es que daba el pego. Yo me quedé bastante contento con el conjunto. Me sentía fuerte con la voz y, salvando las distancias, intenté cantar en el tono de Mercury. Se trataba de demostrar que podíamos hacerlo. Lástima que la gente no lo apreció mucho».

El vocalista guipuzcoano atribuye el desinterés suscitado por 'Queen omenduz' a que el suyo era un grupo considerado «de romería». «Parece que los de verbenas éramos de segunda y los de conciertos, de primera. En cierto modo es así, porque lo suyo tiene más trabajo, pero la gente no entendió que pudiéramos compaginar 'Behin batean Loiolan' y las rancheras con Queen», concluye Saldias, ya jubilado pero dispuesto a resucitar Egan para el 50º aniversario de 2020.

 

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