Descubren junto al poblado de Basagain restos de la 'haizeola' más antigua de Euskadi

Se pensaba que el horno de Intxaurreta sería de la Edad Media, pero tiene una antigüedad de 2.300 años. La datación ha sido posible gracias a un trozo de carbón, y ahora el equipo del Museo de la Minería quiere acometer la excavación

Excavaciones en el poblado de Basagain, en el municipio de Anoeta, hace dos años. /Núñez
Excavaciones en el poblado de Basagain, en el municipio de Anoeta, hace dos años. / Núñez
FÉLIX IBARGUTXI

En el paraje de Intxaurreta, en Anoeta, a cien metros del poblado de la Edad de Hierro de Basagain, se descubrieron allá por los años 90 restos de un horno de fundición de hierro. Se pensaba que era de la Edad Media. Pero ha resultado ser de la misma época que Basagain, por lo que estamos ante la 'haizeola' más antigua en territorio vasco. Se ha analizado un trozo de carbón y el resultado es que data de entre los siglos II y IV antes de Cristo.

La datación ha sido llevada a cabo por iniciativa de Javier Franco, responsable del equipo de arqueología del Museo de la Minería del País Vasco (Gallarta) y miembro del grupo GIPYPAC de la UPV, que se dedica a la investigación del patrimonio y los paisajes culturales.

El yacimiento no ha sido aún excavado. Javier Franco quisiera acometer esa tarea y se propone obtener el permiso de la Diputación Foral de Gipuzkoa.

Los restos del horno han aparecido en este paraje, a cien metros del poblado de la Edad de Hierro.
Los restos del horno han aparecido en este paraje, a cien metros del poblado de la Edad de Hierro. / Iosu Etxezarraga

«Este descubrimiento es muy importante. Hay que tener en cuenta que los hornos tipo 'haizeola' más antiguos de nuestro entorno eran los de Oiola, en Trapaga, y Akalarra, en el Parque Natural de Urkiola, en tierras de Dima, y son de época tardorromana, de los siglos III y IV de nuestra era. Así pues, en Anoeta nos vamos 500 años hacía atrás, o quizá hasta 700. Quisiéramos hacer la excavación, y no sabemos lo que puede aparecer», ha manifestado Franco.

En Basagain, un poblado de la Edad de Hierro surgido en el siglo V antes de Cristo, han aparecido objetos de hierro. En aquel contexto, la arqueóloga Sonia San José hizo algunas catas en la década de los 90, y así descubrió los restos metalúrgicos de Intxaurreta, a un centenar de metros del poblado. Luego, la catalogación y valoración de Intxaurreta para el inventario de Patrimonio de Gobierno Vasco lo realizó el mencionado equipo de arqueología del Museo de la Minería en 2014.

A partir de entonces, Franco y su equipo comenzaron a cavilar. «Si en el poblado de Basagain usaban objetos y herramientas de hierro, ¿dónde estaban los hornos de fundición? Se supone que esos poblados tenían hornos de metalurgia, pero no estarían en el interior del recinto, sino afuera, porque se trata de una actividad peligrosa. Cabía la posibilidad de que el de Intxaurreta fuera un horno de la Edad de Hierro, y no de la Edad Media, como se había pensado», comenta Franco, quien se reivindica como «el único doctor en arqueometalurgia de todo el territorio español».

Las 'haizeolas' o ferrerías de monte eran hornos situados en las montañas. Fundían el mineral de hierro mediante el calor producido por varias capas de carbón vegetal. Para llegar a las temperaturas de más de mil grados, era necesario insuflar aire a la mezcla de mineral y carbón. Hubo una época en la que se suponía las 'haizeolas' se construían en parajes especialmente ventosos, pero hoy en día prima la teoría de que aquellos ferrones insuflaban aire mediante fuelles construidos con pieles de animales.

¿Cómo serían aquellas 'haizeolas' de la Edad de Hierro? Es posible que no difieran de las diversas que han aparecido del siglo XI.

150 lugares en Gipuzkoa

El equipo del Museo de la Minería del País Vasco lleva quince años investigando y censando los restos de haizeolas. «Dado lo poco que se se sabía en torno a las ferrerías de monte, y el hecho de que estén enterradas, bastantes estaban siendo destruidas», explica el investigador. Se propuso al Gobierno Vasco que se protegiera este tipo de yacimientos arqueológicos, y, ante el peligro que estaban corriendo, desde Lakua recibieron la solicitud de realizar un inventario de las ferrerías de monte de las tres provincias. «El inventario que hicimos ha multiplicado por cinco el número de yacimientos arqueometalúrgicos conocidos: en Bizkaia hay catalogados 170; en Gipuzkoa, 150, y en Álava 25».

'Haizeola' de Peña Helada (Galdames), del siglo XI.
'Haizeola' de Peña Helada (Galdames), del siglo XI.

Así pues, Franco ha recorrido multitud de lugares. «Tras la prospección, nuestras excavaciones nos han hecho descubrir un modelo de horno diferente, y único, con respecto a todos los hornos que se han descubierto en Europa. Es cierto que prácticamente en cada región se ha dado una solución técnica particular a la transformación de mineral de hierro en metal, pero lo cierto es que nuestro modelo de horno no coincide con ninguno de los que se había documentado hasta ahora en el resto de Europa -detalla Franco-: se trata de un horno exvasado (con forma de vaso abierto), y su peculiaridad es que se carga desde arriba y descarga desde arriba también, y no desde abajo como el resto de hornos».

Esta peculiaridad hará modificar la idea hasta ahora concebida de cómo evolucionaron los hornos a lo largo de la Historia en Europa. El más primitivo sería como un bol, un cuenco excavado en el suelo; luego los romanos hicieron hornos más evolucionados y eficientes con forma troncocónica. «En teoría, antes que el horno romano, vendría el nuestro, que es como un vaso puesto en posición normal, pero la realidad es que tenemos hornos de ese tipo en Bizkaia y Gipuzkoa en épocas muy posteriores, en plena Edad Media», comenta Franco. Además, «nos hemos dado cuenta de que este perfil de horno es exactamente igual a los de las ferrerías hidráulicas, a los hornos que después funcionaron: lo único que tuvieron que hacer fue adaptar los sistemas de aireación a una tecnología que conocían perfectamente».

Excavaciones en Basagain el verano del pasado año.
Excavaciones en Basagain el verano del pasado año. / Núñez

Además de la tecnología, en el transcurso de la investigación han podido descubrir, por ejemplo, el complejo sistema de interrelación territorial desconocida hasta la fecha en la historia económica de la Edad Media vasca: «Se sabe que el monasterio de San Millán de la Cogolla en el siglo XI cobraba rentas en Álava, Gipuzkoa y Bizkaia. Rentas que a los alaveses se les cobraba en rejas, en hierro, mientras que a los guipuzcoanos y vizcaínos, sin embargo, en ganado. Siempre se había creído por tanto, que Álava era una gran productora de hierro en esa época, pero, en cambio, la investigación arqueológica demuestra que el grueso de la producción siderúrgica primaria estaba localizada en Bizkaia y Gipuzkoa, que operaban como el 'alto horno' de la época, mientras que Álava importaba grandes cantidades de ese hierro y al parecer exportaba cerámica según las excavaciones practicadas en los tres territorios hasta el momento», explica Franco.

La mayor cantidad de vestigios, en los alrededores de Bilbao, Legazpi e Irun

El equipo de investigación multidisciplinar del Museo de la Minería, que se ha convertido en referente estatal en el campo de la arqueometalurgia, ha recibido multitud de solicitudes de «transferibilidad desde otras universidades de lo que hemos aprendido, para localizar y prospectar yacimientos en otros territorios -ha manifestado Franco-. De hecho, esta es la única comunidad autónoma que ha cartografiado los yacimientos arqueometalúrgicos. Pero nuestro sistema es exportable a cualquier otro territorio. También les interesa nuestro protocolo de excavación que abarata costes».

Además de localizar yacimientos, excavar algunos seleccionados y realizar analíticas de materiales en colaboración con el CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas), el equipo de Javier Franco ha logrado reproducir el trabajo de los primeros ferrones en aquellos talleres artesanales mediante varios ensayos de arqueología experimental (el próximo se realizará en octubre en el museo minero), y han empleado numerosos esfuerzos para socializar esta investigación.

Los restos más abundantes de haizeolas han aparecido en las zonas con máyor actividad minera: el corredor entre Bilbao y la frontera con Cantabria, la zona de Legazpi-Zerain y la de Irun.

No hay que olvidar otro gran descubrimiento, el de hace dos años en el paraje de Basaundi, en el municipio de Legazpi. Allí, los miembros de la asociación Burdinola, dirigidos por Mertxe Urteaga, de Arkeolan, descubrieron una haizeola que databa del siglo XI.

Y también ha sido noticia en 2016 la aparición de otra 'haizeola' del siglo XI en el paraje de Anporreta, en Arrasate, un descubrimiento a cargo de los miembros de Arrasate Zientzia Elkartea (AZE), en colaboración con los arqueólogos guipuzcoanos Iosu Etxezarraga y Xabier Alberdi, del Museo de la Minería.

La 'haizeola' que mejor se conserva es la de Callejaverde, en Muskiz, pues la pared original tiene 90 centímetros de altura.

 

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