«Derribar edificios es una equivocación, es mejor reformarlos»

'Tabula non rasa', primera exposición del instituto de arquitectura de San Sebastián. /ARIZMENDI
'Tabula non rasa', primera exposición del instituto de arquitectura de San Sebastián. / ARIZMENDI

La exposición 'Tabula non rasa' muestra en el Instituto de Arquitectura las ventajas de la renovación de espacios para viviendas

Ricardo Aldarondo
RICARDO ALDARONDO

Demostrar que es mejor reciclar edificios que tirarlos y construir otros nuevos es uno de los objetivos que se propone la exposición 'Tabula non rasa' con la que el Instituto de Arquitectura de Euskadi estrena su sede en el Convento de Santa Teresa de San Sebastián.

En el recorrido de la exposición, que pretende «interesar a toda la ciudadanía y salir del carácter endogámico que muchas veces se reprocha a las exposiciones de arquitectura», aclara el director del IAE Javier Puldain, se ofrecen tres modelos a distinta escala de cómo reutilizar edificios que por una razón u otra han perdido su funcionalidad.

Una casa pequeña, un edificio con 530 apartamentos y un estudio de las investigaciones que permiten adaptar mejor el diseño de las ciudades a los flujos migratorios y que sean más integradoras, constituyen las tres partes de 'Tabula non rasa', que se puede visitar los jueves y vieres de 17.00 a 20.00 horas, y el sábado y el domingo de 11.00 a 14.00 y de 17.00 a 20.00 horas.

La muestra, que ha sido comisariada por los arquitectos y críticos berlineses Ilka y Andreas Ruby, de Ruby Press, se ha presentado ya en el Gellerup Museum de Dinamarca y el Swiss Architecture Museum de Basilea. Y en ella se recoge el trabajo de la firmas Agps, Lacaton&Vassal, Hutin, Druot y la prestigiosa escuela ETH de Zúrich.

«Tradicionalmente se ha considerado que para construir una ciudad había que destruir lo antiguo, de ahí viene el concepto de 'tabula rasa'», explica la arquitecta Ilka Ruby. «Pero cada vez más nos preocupamos de lo que ya existe, porque se ha comprobado que la destrucción y construcción no siempre funciona como se esperaba, y que deshacerse de lo viejo es una actitud equivocada, entre otras cosas porque así borramos el conocimiento que existía».

Con los ejemplos que se pueden ver en la exposición se evidencian las posibilidades de hacer reformas que consiguen viviendas más sociales y sostenibles. En el primer caso, un establo situado en una zona rural de California se convirtió en un espacio temporal para vivir y trabajar. Se trataba de que fueran viviendas económicas, por eso se llamó '99 céntimos' al proyecto, porque «es el coste por metro cuadrado de la reforma». Los materiales utilizados fueron comprados por catálogo, como se puede comprobar en las pequeñas pantallas de la instalación que representa el proyecto de AGPS, que contiene elementos reales como la manta térmica plateada utilizada como cortina de las viviendas.

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En el segundo caso, se representa a escala el elemento más importante que cambió por completo el bloque residencial de un barrio de Burdeos y sus 530 apartamentos: la incorporación de una galería que hace las funciones de jardín interior y que elimina el vano que impedía la entrada de luz. En la exposición se puede ver el antes y el después, con los mismos materiales que se han utilizado en la reforma, y las distintas funcionalidades que se han dado a ese espacio que, «además ha hecho que los apartamentos tengan la misma forma que antes pero con un espacio ampliado», explica Ilka Ruby. Además, tras la reforma siguen viviendo los mismos inquilinos en cada apartamento: «Se trataba de ganar en calidad de vida sin que los habitantes del lugar tuvieran que desplazarse».

Y la tercera parte de la exposición está dedicada a mostrar los resultados de la investigación que un grupo de arquitectos, alumnos de un curso de posgrado, han realizado para transformar una ciudad y que sea más inclusiva. Para ello han estudiado «los flujos migratorios y cómo afectan al efecto de la segregación, para crear crear barrios abiertos a la diversidad, y conseguir una ciudad en lugar de un asentimiento», explica el profesor de la ETH de Zúrich Leonard Streich.