Jesus Ferro | Presidente saliente de la plaza de toros
«Dejo la presidencia de Illunbe: quiero volver a disfrutar como aficionado»Se retira tras once años al frente del coso. Recuerda los mejores (y peores) momentos vividos en un puesto a menudo polémico
Manuel Harina
Lunes, 1 de diciembre 2025, 06:35
Para la mayoría del público que acude a una plaza de toros el presidente es alguien que ocupa un palco, que va sacando pañuelos para ... que el espectáculo se desarrolle y alguien a quien recriminar, muchas veces, y pocas aplaudir, por sus decisiones, fundamentalmente con ocasión de la posible devolución de un toro o con relación a la entrega de trofeos. No: el presidente y su equipo constituyen el equipo regulador del festejo; el presidente es la máxima autoridad de la corrida y quien tiene bajo sus órdenes a la autoridad gubernativa. Una responsabilidad muy importante y no remunerada; pura afición.
En Illunbe, desde su inauguración, tres excelentes aficionados han ocupado este puesto. Los primeros años Elías Elorza, luego Francisco Tuduri y hasta esta ultima Semana Grande, que fue la de su despedida, Jesús Ferro, gran amigo y colaborador habitual de esta página.
– ¿Cómo un buen aficionado se convierte en presidente de una plaza de primera categoría?
– Ya desde la última época de Paco Tuduri él venía comentando que iba a cumplir diez años y eran ya muchos para continuar. Yo, en alguna ocasión sí le acompañé en el palco como asesor, pero nada más en principio; luego empezó a correrse la voz de si iba a aceptar un posible ofrecimiento. Hubo una persona, Iñigo Altuna, que era el delegado de plaza gubernativo, que es el que mas me empujó. Yo anteriormente, ante los primeros comentarios y sin saber cuándo iba a terminar Paco Tuduri su etapa, ya había manifestado que tenía una cosa muy clara: hasta que no finalizase mi etapa profesional en activo no iba a aceptar un puesto como ese. Y así lo hice: coincidió que en el momento de mi jubilación, Tuduri cumplió diez años en el puesto y además tuvo lugar la entrada en la alcaldía de Bildu, que motivó la suspensión de la feria durante dos años. Al reanudarse los festejos en 2015 es cuando me incorporo.
– El nombramiento es gubernativo. La empresa es absolutamente ajena al mismo.
– El nombramiento viene a través del Gobierno Vasco, quien tiene sus candidatos. Recibí una llamada, preguntando por mi disposición, si lo podía asumir…. y adelante. El nombramiento lleva consigo, también el de los asesores y del presidente suplente. Todo ese equipo ha cesado conmigo igualmente.
«El nombramiento viene del Gobierno Vasco, no de la empresa. Ahora lo dejamos todo el equipo, también los asesores»
– ¿Cómo fue la primera corrida y como ha sido la última? ¿Sensaciones distintas?
– Quiero recordar que aquel primer festejo no tuvo mucha historia. Torearon Diego Urdiales y Paco Ureña. No tuvo mayor trascendencia, quizás se cortó una oreja; y la última sí que terminó con mucha historia porque fue la corrida más triunfalista entre comillas, en la que se otorgaron ocho orejas y en el cartel Guillermo Hermoso de Mendoza, José María Manzanares y Alejandro Talavante. Ese número de trofeos, festejo triunfal y en el que tal y como iba la corrida, de menos a más sorpresivamente, yo también me plantee poner por mi parte una guinda dulce al final de mi trayectoria.
– Anécdotas, muchas.
– Hay anécdotas en el transcurso de la corrida y anécdotas en los momentos previos. En el palco destacaría dos: una bronca monumental con El Juli por la no concesión de una segunda oreja ante lo que ha sido una constante en mi trayectoria, dándole muchísima importancia para conceder la segunda oreja (que es potestad del presidente) a la ejecución de la suerte y a la colocación del estoque. No hemos concedido un segundo trofeo cuando la estocada haya sido caída o baja, aun cuando la faena haya sido muy brillante y haya llevado al público a pedir las orejas. Y la segunda es en sentido contrario: una faena de Morante de la Puebla corta, rematada con una media estocada en su sitio. Comentamos en el palco cómo había sido la faena, artística, muy conjuntada; tenía yo el pañuelo en la mano pensando en una petición mayoritaria y no existió, aparecieron unos pocos pañuelos y no hubo trofeo. Entre bambalinas ha habido toros rechazados en el reconocimiento, sustituciones, lo que ha llevado a discusiones bien con la empresa o con las cuadrillas.
– ¿Más?
– La anécdota mas tensionada en su momento, pero que se resolvió favorablemente, fue cuando Cayetano presentó a las tres y veinte de la tarde un parte medico para no torear. Los toreros Enrique Ponce y Roca Rey aceptaron un mano a mano, pero había que buscar un sobresaliente; y menos mal que localizaron a Jeremy Bant, que iba camino de la playa a surfear y se tuvo que vestir en un cuarto al lado de la capilla. Se sortearon los dos toros, que propiciaron sendos triunfos a los toreros, y las bolas con los números las extrajeron las cuadrillas del bolsillo derecho de mi americana, que ejerció de sombrero.
«Mi última corrida fue con ocho orejas, con Hermoso de Mendoza, Manzanares y Talavante. Fue una buena guinda a mi trabajo»
– Porque hay funciones del presidente no tan conocidas.
– Empieza dos días antes del festejo, cuando llegan los toros: primer reconocimiento, opiniones de veterinarios, asesores, empresa, ganadero… El día de la corrida, segundo reconocimiento. Después el enlotado, presidir el sorteo, el apartado y el enchiqueramiento. Luego hay temas muy puntuales: estar presente en el sacrificio si un toro ha sido devuelto, el control de las funciones de alguacilillos y mulilleros….
– ¿Cómo suele ser la actitud de los toreros?
– De todo. Por ejemplo Manzanares es un hombre extraordinariamente amable. Hay una anécdota con Morante, muy graciosa: cuando le iba a hablar de la importancia de la plaza me interrumpió para decirme que tenía mal puesta la solapa de la americana, que me colocó. 'Ya está usted bien, señor presidente'.
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