–¿Qué es lo que más le preocupa del futuro?
–Me preocupa la voracidad del sistema capitalista. La industria armamentística. La destrucción de la naturaleza. El circo mediático. Las mentiras políticas. La corrupción. Construir infraestructuras sin sentido. Me preocupa más que no tengamos herramientas y capacidad de respuesta efectiva para parar toda esta locura.
–¿Cómo se ve dentro de 10 años?
–Por un lado, como un cascarrabias, quejándome de todo. En la medida que vas madurando, te vas dando cuenta de cómo funciona todo: el sistema, los medios, la política, la cultura... Sientes una profunda decepción. Creo que esa frustración irá en aumento. Espero que mi espíritu crítico aumente también.
«Necesitamos una TV en euskera fuerte, que sea cantera para actores, guionistas, técnicos...»
–¿Y cómo se imagina Gipuzkoa en ese plazo de tiempo?
–Espero no acabar emigrando a Zuberoa. Estoy preocupado con el tema de la gentrificacion. La ultima vez que estuve en Madrid, la situación que me contaban mis amigos era muy preocupante. En Edimburgo, ciudad que he visitado recientemente, pasa lo mismo. Creo que tenemos que parar este fenómeno.
–¿Qué considera que se puede hacer desde el ámbito institucional para mejorar el bienestar colectivo?
–Me gustaría que se cediera cada vez más el protagonismo a los ciudadanos. Creo en el barrio, en el colectivo, en el espíritu crítico que debemos tener para hacer una sociedad mejor.
–«El futuro es mujer». ¿Qué le sugiere esta afirmación?
–La comparto y me alegro. Deseo que llegue el día en que las mujeres tomen el mando, el mundo empezará a tomar el rumbo hacia un modelo de vida más sensible y respetuoso.
«'Amama' conecta con otras realidades muy parecidas en otros lugares del mundo»
–¿Cuáles son los principales retos del audiovisual en euskera?
–El balance de los últimos diez años es espectacular. Hacemos cine sin complejos, con mucha personalidad. Planteando películas de todo género, grandes y pequeñas. Hace diez años no imaginábamos que se pudiera rodar una película como 'Handia' en euskera, ni que fuera vendida a Netflix, ni que ganara tantos Goyas. Si seguimos teniendo el apoyo institucional, se harán muy buenas películas y se hablará más de nuestro cine.
Es tan importante hacer películas con gran presupuesto como pequeñas obras de arte hechas con cuatro duros. Afianzar la produccion cinematográfica es uno de los retos. En cuanto a la televisión, se debería hacer ya una profunda reflexión muy seria acerca de qué direccion debería de tomar la televisión pública vasca. No podemos olvidar que ETB es el motor del audiovisual en euskera. Necesitamos una TV en euskera fuerte que sea cantera para actores, guionistas, realizadores y técnicos.
–¿Qué puede suponer para el sector 2deo, el laboratorio de contenidos audiovisuales en euskera de Tabakalera?
–Cualquier iniciativa para poner en valor actividades relacionadas con la cultura es una muy buena noticia, pero tengo serias dudas de si las instituciones deben tutelar la creación de contenidos. Sé que en ese espacio surgirán ideas maravillosas, pero corremos el peligro de que la creación misma se institucionalice, que el creador acabe siendo complaciente con quien le apoya. Suena muy bien un laboratorio de ideas, pero para crear hay que salir, viajar, hacer, dudar, probar, fracasar, volver a crear, arriesgar...
Lo que de verdad necesitamos para que los jóvenes que salen de las escuelas de cine, universidades y se quieran dedicar al audiovisual, es la posibilidad de llevar sus proyectos adelante. Tienen que sentir que la cultura está siendo valorada, que la sociedad está esperando su contenidos, sus ideas frescas. Lamentablemente, eso no sucede. El laboratorio de contenidos audiovisuales en euskera debería ser ETB.
–Películas como 'Amama' han demostrado que lo local puede ser global...
–Si te acercas a una historia de manera sincera y haces que tu película sea creíble, se convierte en universal. Esa historia conecta con otras realidades muy parecidas. He tenido experiencias increíbles después de ver 'Amama' en diferentes puntos del mundo: un armenio que ha conectado con la película te pide un abrazo o una señora noruega que te dice que es la película que más le ha impresionado en su vida.Todos tenemos conflictos parecidos.
–Participa en una película coral sobre la obra de Joseba Sarrionandia, titulada 'Gure oroitzapenak'. ¿Qué nos puede contar de este proyecto?
–Siempre me han parecido muy sugerentes sus textos; tiene una narrativa muy visual y una estructura circular que es muy sugerente para realizar películas cortas. Uno de mis cortos de más éxito, 'Topeka', está basado en un texto suyo. Me ha encantado repetir experiencia.
Estoy deseando ver las otras piezas. Comparto película con algunos cineastas cercanos, como Oskar Alegría, Maider Oleaga o Eugene Green, y también participan otros cineastas que no conozco personalmente.
–¿Limita el trabajar en euskera la financiación y el recorrido comercial de una película?
–El euskera condiciona, y mucho, en cuanto a la financiación, el casting, la atención mediática y el éxito comercial. Pero yo aspiro a trabajar lo más libre posible y hacer siempre la mejor película con las herramientas a mi alcance.
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