'La Codorniz' anida en el Reina Sofía

'La Codorniz' anida en el Reina Sofía

El museo recibe 30 collages que Enrique Herreros diseñó para la portada de la legendaria revista satírica

Miguel Lorenci
MIGUEL LORENCIMadrid

Fue la «revista más audaz para el lector más inteligente» y ahora sus portadas están a disposición de los espectadores más avisados. El Museo Reina Sofía ha recibido una treintena de los collages orginales que Enrique Herreros -humorista, ilustrador, pintor y cineasta- diseñó para la portada del legendario semanario satírico fundado por Miguel Mihura y que se publicó entre 1941 y 1978. Parte de este legado se expone ya en un museo que quiere dar relevancia a «la otra» generación del 27, que conformaron geniales humoristas y dramaturgos como Miguel Mihura, Tono, Edgar Neville, Enrique Jardiel Poncela, José López Rubio y K-Hito.

El director del museo, Manuel Borja-Villel, suscribió un contrato mediante el cual Enrique Herreros, hijo del ilustrador y humorista, lega un conjunto de 45 obras de su padre, Enrique García-Herreros y Codesido (Madrid, 1903-Cantabria, 1977), piezas vinculadas en su mayoría a 'La Codorniz' y que engrosan ya la colección. Son treinta portadas, collages o dibujos elaborados en los primeros años de la revista, y una quincena de aguafuertes de tema taurino y aire goyesco realizados también por Herreros, que desarrolló un trabajo artístico interdisciplinar desde la década de los veinte.

Autor de más de ochocientas portadas para el semanario, de miles de dibujos y cientos de collages, la presencia y la aportación de Herreros a 'La Codorniz' fue determinante. Fue uno de los principales responsables del diseño artístico y el estilo visual de la longeva revista, caracterizada por el humor corrosivo y absurdo en un tiempo marcado por la grisura y la censura franquista. 'La Codorniz' fue un irónico bastión de la resistencia interior, uno de las escasas voces críticas con el franquismo, que usó el resquicio del humor para criticar a la monolítica dictadura.

Sobrevivió tres años a Franco y marcó el camino a otras revistas como 'Hermano lobo', 'Por favor' o 'El Papus'. Tras Mihura, la dirigieron Álvaro de Laiglesia (1944-1977), Manuel Summers (1977-1978) y Cándido (1978). Acogió en su páginas a todos los grandes del género, como Rafael Azcona, Gila, Forges, Chumy Chúmez, Mingote, El Perich, Ops (hoy El Roto) o Máximo. Su tirada máxima superó los 150.000 ejemplares.

Dos corrientes

«El conjunto de obras es de gran interés para la colección del Reina Sofía», destacan desde el museo. Enmarca los originales y el trabajo de Herreros «en la línea de investigación que venimos desarrollando sobre lo popular en el arte de vanguardia y el humorismo gráfico durante la posguerra». Destacan que el interés de las piezas «también radica en la práctica inexistencia en el mercado de los materiales originales de las portadas de la revista».

Las portadas se alternarán para su exposición en la sala 404 del museo, 'El humor, lo irracional y el juego', en la que dialogan dos de las corrientes culturales que en los primeros años de la posguerra desafiaron el hegemónico paradigma cultural franquista: el postismo, encabezado por Carlos Edmundo de Ory, Silvano Sernesi y Eduardo Chicharro, y el humor ácido y absurdo de 'La Codorniz. «No hubo una confrontación directa con el poder dictatorial, en la que los artistas tendrían siempre las de perder. Por contra, utilizaron el humor, la búsqueda de lo irracional o el juego bien para distanciarse estratégicamente de la realidad más directa, bien como forma de expresión en cierta medida transgresora, aunque no ideológicamente disidente», acota el museo.

Mihura y sus colegas -el núcleo duro lo formó con Tono y Herreros-, tuvieron que negociar su lenguaje artístico, pues, como subraya el experto en cómic Felipe Hernández Cava, «la posguerra no parecía dispuesta a aquellas alegrías modernas de antaño». Herreros formó parte de un grupo creativo conocido a posteriori como «los otros» del 27, junto con Miguel Mihura, Tono -Antonio Lara de Gavilán-, Edgar Neville, Enrique Jardiel Poncela y José López Rubio, quien en 1983 tituló 'La otra generación de 27' su discurso de ingreso en la RAE, dedicado a sus colegas humoristas, eclipsados por sus coetáneos poetas.

Herreros brilló como dibujante e ilustrador de las revistas más relevantes de los 'felices' años veinte. Cabeceras como 'Muchas gracias', 'Gutiérrez' o 'Buen Humor' y durante la guerra civil trabajó para la revista 'La Ametralladora', y a partir de 1941, y hasta su muerte, en 'La Codorniz'. Elaboró carteles de cine para la productora 'Filmófono' y como cineasta dirigió las películas 'María Fernanda La Jerezana' (1946) y 'La muralla feliz' (1947).

Su trabajo destacó «en calidad vanguardista y audacia» sobre los demás colaboradores de la revista, que sobrevivió en lo más duro del franquismo gracias al distanciamiento del inmediato contexto político y afrontando multas y suspensiones. Su gran logro fue mantenerse con un humor absurdo y disparatado de raigambre vanguardista y batallar contra la lógica y las convenciones sociales.

La colección de Reina Sofía se enriquecerá con un segundo conjunto de obras de Herreros, los quince aguafuertes «de naturaleza goyesca», de la serie 'La Tauromaquia de la muerte', realizados en 1946. «En ellos se aprecia la calidad del autor como grabador y su dominio del aguafuerte» y son de interés para el museo «por relacionase con la iconografía clásica del arte español finisecular y con la obra gráfica de otros autores españoles primordiales para la misma, como Goya y Gutiérrez Solana».

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