Un padre y el pederasta que abusó de su hijo revelan una trama en 'Shootball'

Manuel Barbero, padre de una de las víctimas, y el director de 'Shootball', Félix Colomer./IÑIGO ROYO
Manuel Barbero, padre de una de las víctimas, y el director de 'Shootball', Félix Colomer. / IÑIGO ROYO

El joven cineasta Félix Colomer investiga las agresiones sexuales en los Maristas de Cataluña y la «inacción de las instituciones»

RICARDO ALDARONDOSAN SEBASTIÁN.

El caso de pederastia en los Maristas de Cataluña ya había sido publicado en El Periódico de Catalunya. Un padre, Manuel Barbero, sacó el asunto a la luz cuando su hijo le dijo que había sido objeto de abusos sexuales en el colegio por parte de un profesor de educación física. Pero el acusado Joaquín Benítez sigue libre, pendiente de juicio. Por su parte, el joven cineasta Félix Colomer había visto un documental estadounidense sobre abusos sexuales a menores en colegios y se preguntó si podría hacer algo similar con un caso en España. Y se puso a tirar del hilo.

El resultado es un gran trabajo de investigación, muy bien relatado y construido, llamado 'Shootball', un filme que va mucho más allá de la denuncia o de la voluntad de destapar culpables y consigue llegar al corazón del problema y por varios frentes. Para empezar contiene una entrevista con el propio Joaquín Benítez, en la que va reconociendo los abusos que cometió durante más de 30 años, se va desentrañando su propia historia, y todo un entramado de silencios, revelaciones a medias o formas de mirar para otro lado, en el propio colegio de Maristas y en otros estamentos.

«La verdad es que soy muy pesado», reconoce el director del documental, «voy llamando, insisto, una cosa me lleva a otra. Y vimos que era importante lo que había ahí. A Benítez le convencimos de que a través del documental iba a poder contar su propia verdad. Es un personaje, le gusta mucho escucharse y una vez que empieza a hablar, no para». Las revelaciones del acusado son sorprendentes, tanto por la confesión de los abusos que cometió con al menos una veintena de menores a lo largo de 30 años, como por la forma de contarlo. «Podemos aprender mucho psicológicamente al ver cómo se expresan este tipo de personas», apunta el director Félix Colomer.

Teatro Victoria Eugenia

16.30.
'3 cámaras robadas' (Francia) (corto) y 'Muhi-Generally Temporary', de R. Castelnuovo-Hollander y T. Elterman.
19.00.
'La Costa Dorada' de Noémi Gruner (Fr.-Bélgica) y 'Shootball', de Félix Colomer (España).
22.30.
'Euna' de Seung-Huyun Chong (Alemania-Corea del Sur) (corto) y 'Djam' de Tony Gatliff (Francia-Grecia-Turquía).

También contiene el documental el testimonio de cuatro de los chicos que sufrieron los abusos en los Maristas, «para que las víctimas dejen de sentirse culpables y sean escuchadas. Era difícil convencerles de que tenían que salir a cara descubierta, son chicos normales como cualquiera de los que nos rodean», pero que han tenido que vivir con un secreto, un gran trauma y un alto sentimiento de culpabilidad.

Un padre coraje

Pero fundamental en toda esta historia es Manuel Barbero, el padre de uno de esos chicos, que destapó el caso poniendo carteles por la calle con la cara de Benítez después de superar su impulso inicial: «Me planté en su casa para matarlo», reconocía ayer Manuel. Pero decidió transformar esa ira y rabia en algo positivo. Comenzó una lucha en varios frentes para destapar no solo a los trece pederastas que han salido a la luz gracias a las 42 denuncias, sino a todas las instituciones que no hicieron lo suficiente por esclarecer el asunto. «Tras las seis horas que estuvo colgado el cartel me llegaron más de cien emails», relata.

A Manuel le incomoda haber tenido que hablar directamente con el hombre que abusó de su hijo, «pero es necesario porque hay que aprender del mal para poder combatirlo. Me duele verme al lado de Benítez, pero es más importante conseguir que se visibilice esto». Que ambos rostros compartan el cartel de 'Shootball' tiene que ver con los derroteros que va revelando la historia y que destapan los abusos en menores como una cuestión mucho más habitual de lo que se quiere reconocer y combatir. «Las instituciones no se quieren mover, la sociedad no quiere mirar de frente. Hay que visibilizar la inacción de las instituciones», advierte Barbero.

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