Paco Arango: «El cáncer infantil nos tiene miedo y respeto»

A reclutar famosos. «Ante la enfermedad de un niño, el mundo se desnuda»./VIRGINIA CARRASCO
A reclutar famosos. «Ante la enfermedad de un niño, el mundo se desnuda». / VIRGINIA CARRASCO

Rueda este verano 'Los Rodríguez y el más allá', un «pelotazo» con el que seguirá recaudando fondos contra «un enemigo feroz»

ALVARO SOTO

A veces, para hacer algo en el más acá uno se tiene que ir al más allá. Eso está haciendo el cineasta Paco Arango (México, 1967), darle forma a una película que tiene un pie en el espacio para poder seguir ayudando aquí a los niños con cáncer a través de la Fundación Aladina, la organización que creó en 2005. Este verano rueda en Madrid 'Los Rodríguez y el más allá', la historia de una familia disfuncional española que un día descubre en el trastero de su casa una puerta abierta al planeta del que venía el abuelo. Edu Soto, Geraldine Chaplin y la actriz mexicana Mariana Treviño componen el elenco de una película que, asegura Arango, «va a ser un pelotazo». Y como en todas las cintas del director, la recaudación se destinará a la lucha contra el cáncer infantil.

- Usted nació en el seno de una buena familia (su padre, Plácido Arango, fundó la cadena Vips) y podía haberse dedicado a vivir la vida, pero se involucró en un proyecto solidario al 100%. ¿En qué momento se cayó del caballo?

- Tendría que ser lo normal. Lo único que hago desde la fundación es intentar devolver con lo más valioso que tengo, mi tiempo y mi esfuerzo, algo de la suerte que yo he recibido. No he nacido en una guerra, nací en una familia que me quiere, he podido cumplir mis sueños...

- En su juventud fue cantante, grabó cinco discos, estaba en todos los saraos...

- ¡Y no me arrepiento! Siempre me gustó lo que hice y nunca fui un loco, fui bastante pausado. En aquella época también tenía ganas de ayudar, pero hace 17 años empecé un voluntariado con niños con cáncer y se convirtió en una actividad diaria que no ha cambiado desde entonces. Soy más feliz, duermo mejor pensando que lo que hago es lo que tengo que hacer.

- ¿En qué momento se encuentra la Fundación Aladina?

- Lamentablemente, hay tanto que hacer... Seguimos trabajando para llegar a más ciudades de España. El cáncer infantil nos tiene mucho miedo y respeto, pero el enemigo es muy feroz, y nunca se puede cantar victoria.

- ¿Qué es lo mejor que le ha pasado en este tiempo?

- Podría decir que los niños que se han curado, pero en realidad es el amor que he vivido y lo que he aprendido de ellos sobre el amor a la vida. Me di cuenta de que la vida es un regalo y trato de acoplarlo a mi vida.

- ¿Y lo peor?

- Todos los niños que he perdido, que son demasiados. Te asustaría el número que te podría dar. Son niños que conocí, que eran como mis sobrinos, y los perdí a pie de cama.

- Alguna vez ha dicho que tiene tiempo para dedicarse a la fundación porque no tiene familia. Con lo que le gustan los niños, ¿no se ha planteado tenerlos?

- Hace mucho tiempo estuve a punto de casarme, pero todo se fue al garete un poco antes de la boda, y luego no ha vuelto a surgir... Pero sin duda yo no podría haber hecho esto si me hubiera casado. Soy muy niñero y me gustaría tener niños, pero no los tengo y es lo que hay.

- En sus proyectos colaboran muchos famosos. ¿Le cuesta reclutarlos?

- No. Todos somos seres humanos y los actores son gente majísima. Ante la enfermedad de un niño todo el mundo se desnuda. A mucha gente que se ha acercado a nosotros le ha venido de perlas estar aquí, pero no porque tuvieran que cambiar, sino porque los niños les ayudan a ellos.

- ¿Qué planes tiene para después del rodaje?

- Sigo con la promoción de mi anterior película, 'Lo que de verdad importa', en Estados Unidos, Brasil, Portugal e Italia. Ya hemos recaudado más de cuatro millones de euros para los niños. También haremos un pase privado en el Vaticano, que es algo maravilloso, aunque no creo que vaya el Papa. Y en octubre me desmayo y me recupero (risas).

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