«'Los domingos' se prolonga más allá del visionado, la gente quiere hablar»
Tras la Concha de Oro y el éxito de 'Los domingos' en cartelera, el actor Miguel Garcés habla y comparte con el público, esta vez en Zumarraga, las claves de la película
Llegó solo, pensativo, en calma. Miguel Garcés desprendía en las calles de Zumarraga aún olor al salitre de Zumaia. Venía directo del rodaje del nuevo ... cortometraje de Alba Lozano, con ese cansancio amable que dejan las jornadas de cámara. Sin embargo, «es donde mejor estoy. Donde siento que soy más yo es en un set de rodaje».
Había venido a conversar con el público después de la proyección el lunes de 'Los domingos', la película de Alauda Ruiz de Azúa que sigue sumando espectadores emocionados allí donde se muestra. «Esta promoción está siendo distinta. Muy bonita. La película se prolonga más allá de su visionado. La gente sale tocada, con ganas de hablar, de debatir, de entender», reconoce.
«Muchas personas se me acercan conmovidas, pero de formas muy distintas: algunos desde la fe y otros desde el rechazo», cuenta
Para él, la clave está en los silencios y los grises que la directora baracaldesa deja a propósito. «La directora es muy inteligente. Te abre huecos para que tú, como espectador, puedas meter tus emociones, tus contradicciones. Cada uno calza su vida en esos espacios como puede». En los coloquios, asegura, percibe cómo creyentes y no creyentes hablan sin trincheras, como si la propia película les hubiera quitado la urgencia de tener razón. «Ha permitido diálogos que hacía tiempo que no veía. Y con opiniones muy distintas», matiza el actor, que encarna a Iñaki, el padre de Ainara (Blanca Soroa), la adolescente que decide hacerse monja.
Tras su participación en 'Los domingos', Garcés, vallisoletano y residente en Euskadi, vive un gran momento profesional
El diálogo con el público está siendo la verdadera medida del impacto. «Muchas personas se me acercan conmovidas, pero de formas muy distintas: algunos desde la fe, otros desde el rechazo frontal a ella, otros desde experiencias familiares. Es una película que remueve vidas y puntos de vista muy radicales».
«Casa pase es único»
La sesión en el Zelai Arizti de Zumarraga confirmó lo que Garcés viene contando en estas semanas. Porque 'Los domingos' se está convirtiendo en un territorio de conversación más que en un simple título de cartelera. «Cada pase es único», aunque la familia de la película no olvida aquella segunda vez que veían la cinta –el primer pase fue íntimo, con el equipo, en Bilbao–, en el Zinemaldia, donde la ganadora de la Concha de Oro recibió un larguísimo aplauso. «Nos dijeron que aquello no solía pasar. Fue precioso. Sentir que coincidían público y crítica… eso es muy difícil», recuerda.
En medio de esa efervescencia, el intérprete observa también un contexto curioso: el regreso del tema religioso al debate cultural. «No sé si es una moda o una necesidad. Durante años se trataba la religión como algo cerrado, sin matices. Y de pronto aparecen obras que hablan de la fe sin miedo, sin caer en el panfleto. Rosalía sin ir más lejos. Es que 'Los domingos' no juzga. Quizá por eso llega». Y es que hay creyentes que dicen: 'por fin alguien nos entiende'. Y no creyentes que dicen: 'por fin alguien nos escucha'.
Sobre la carrera de premios, Garcés opta por la prudencia, aunque la ilusión se asoma. «Los Forqué, los Goya… claro que están ahí. Nos lo dicen todo el rato». Pero enseguida se contiene: «Que esté sonando es un honor. Si luego llega, estupendo; y si no, lo que ha pasado ya con el público es muy difícil de igualar».
«No sé si es una moda o una necesidad. Pero de pronto hay obras que hablan de la fe sin miedo, sin caer en el panfleto»
El tan complicado y más que ausente padre de Ainara es, hasta ahora, «el personaje más importante que he hecho». Encontró aquí una figura compleja y llena de aristas. Un progenitor al que «tenía que comprender, aunque no pensara como él. Si no, corría el riesgo de caricaturizarlo».
Su llegada a Vitoria –su actual residencia, tras muchos años viviendo en Bernedo– ha supuesto asentarse tras cantidad de desplazamientos y trabajo en compañías teatrales «donde actuar no es tu única tarea». Euskadi le convenció desde el primer momento, «no solo por la tierra, sino por cómo se trabaja y la gran riqueza cultural que hay». Viajó un fin de semana con su pareja, les convenció la zona y «no lo dudé». Desde entonces ha seguido trabajando en teatro, series –'La Caza. Irati', 'Querer' o 'El Apagón'– y, ahora también, cine. Tiene aún 'Calle Málaga' por estrenar.
Al despedirse del Zelai Arizti, Miguel Garcés deja caer una frase que podría haber pasado desapercibida, pero que resume su filosofía: «El mejor Miguel está en un set de rodaje». Y quizá eso explica por qué 'Los domingos' —una película tan hecha de huecos, de matices y dudas— encontró en él un lugar donde resonar antes de llegar al resto.
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