Maider Oleaga: «La forma en la que hago las películas es un modo de vida»

Maider Oleaga: «La forma en la que hago las películas es un modo de vida»

La realizadora bilbaína, que estrena este mes 'Muga deitzen da pausoa' en el Festival de Gijón, inicia su labor en la Escuela Elías Querejeta

Alberto Moyano
ALBERTO MOYANO

En vísperas del estreno en el Festival de Gijón de su última película, 'Muga deitzen da pausoa' -un acercamiento a la figura de Elbira Zipitria, fundadora en Donostia de la primera ikastola en tiempos del franquismo-, la realizadora Maider Oleaga (Bilbao, 1976) se ha estrenado esta semana como tutora de algunos proyectos de los alumnos de Creación de la Escuela de Cine de Tabakalera. Oleaga, que trabaja ya en otro documental sobre la historia de un improbable 'western' en el valle alavés de Kuartango, apuesta por las historias abiertas que se gestan a sí mismas durante su propio proceso de creación. Pero también tiene claro que a los alumnos «debo acompañarles, pero no decirles: 'Por ahí no vayas' porque cada proyecto es personal».

- ¿Cómo enfocará las tutorías?

- Es un trabajo de acompañamiento. Cada película tiene un proceso de creación y lo que tengo que hacer yo es acompañar en esas búsquedas de las personas que tutorice, dependiendo del proyecto que tengan entre manos. A partir de ahí, puedo desde darles referencias interesante de literatura, música o incluso dar paseos hasta trabajar sobre papel. Será un acompañamiento entre creadores, de tú a tú.

- Se va a encontrar con una quincena de proyectos. ¿Qué perfil le atrae más?

- Creo que me decantaré por proyectos en los que decidir el proceso de creación sea determinante. Hay películas, las de ficción por ejemplo, cuyo guion es más fuerte y claro, y ahí no hay tanta búsqueda. En cambio, otros están más abiertos a lo que pueda ocurrir en el camino y ahí es donde creo que los podría acompañar bien.

«No creo que deba decir a los alumnos: 'Esto es bueno, esto es malo', no hay que poner barreras»

- Durante sus proyectos de creación, ¿ha echado de menos un acompañamiento como el que desde aquí se ofrece?

- Sí, sí. En la película que voy a estrenar en Gijón, 'Muga deitzen da pausoa', realizada en Donostia, fue un proceso muy solitario. Sí estuve en el programa Ikusmira Berriak, en donde tuve cierto acompañamiento durante algún tiempo y fue muy interesante porque me ayudó a verlo desde fuera. Muchas veces estás muy metido en tu proyecto y no tienes la distancia necesaria o un nuevo punto de vista para trabajar mejor. Siempre es necesario que haya alguien que pueda darte otras visiones que enriquezcan tu mirada y, en ocasiones, te saquen de una frustración.

- ¿Qué déficits esperar encontrar en los proyectos de los alumno?

- Aún no lo sé, pero sí creo que los tutores no estamos para decirles: «No, por aquí no vayas». Creo que debemos escuchar lo que quieren hacer y dar nuestro punto de vista, pero sin decir: «Esto es bueno, esto es malo» porque no creo que haya que poner barreras.

- ¿Qué ha aprendido usted en su trayectoria, aún breve, como realizadora?

- Muchas cosas. En las películas está implicada toda mi persona. Los aprendizajes me han implicado a todos los niveles: emocional, psicológico, intelectual... Hacer cine es una forma de vida. Cuando estuve en Berlín para rodar 'Verabredung' fui un 'Aguirre' más. Buscaba personas que hubieran llegado, al igual que el lehendakari, como emigrantes a la ciudad y en cierta forma, hice lo mismo. Durante semanas caminé en soledad. Con esto quiero decir que la forma en que yo hago las películas es un modo de vida.

- ¿Qué espera del paso de su película 'Muga deitzen da pausoa' por la sección Llendes del Festival de Berlín este mes?

- Me hace ilusión especialmente porque se trata de una película en euskera sobre una mujer vasca, poco conocida, incluso aquí. Entonces, en Gijón se va a ver como película, mientras que aquí habría muchos más elementos que se pondrían por delante del objeto fílmico. Tener ese feedback allí me parece muy interesante una vez que se vea la película como tal, sin el poso de ser vasca y las miradas que todos tenemos.

- No es un documental al uso, sino un acercamiento oblicuo a la figura de Elbira Zipitria.

- La historia me llegó a través de esa casa y allí digamos que me encontré el fantasma de Elbira, con su presencia. Y la manera de tenía de contar su historia era esa unión en mi espacio íntimo. A partir de ahí, hubo un proceso muy largo de investigación histórica, sin la cámara, aunque con el objetivo de hacer una película. Busqué documentación y hablé con quienes la conocieron y una vez que me empapé de su vida, el acercamiento fílmico fue desde lo personal. Traté de entender qué le pasó a Elbira porque sus últimos años estuvo encerrada y triste, tras una vida de lucha. Ese encierro fue el que tiró de mí y desde ahí me posicioné. Todo sucede dentro de la casa y desde mi relación personal con ella. No es un ejercicio de memoria histórica, sino de conexión íntima con la vida de una persona que ya está muerta.

- Y mientras tanto, trabaja ya en otro proyecto, nada menos que un 'western' en Álava.

- En el Valle de Kuartango se hizo en 2014 un 'western' amateur, con gente del pueblo y sin dinero. Es una película muy digna, muy bien hecha, con actores que en su mayor parte son habitantes del pueblo. Les costó mucho hacerla, siete años, pero tiene la pasión de la necesidad de hacer una película. Levantaron un poblado, que ya no existe, en medio del valle. En esta película, que se titula 'Algo más que morir', el valle de Kuartango se llama Kuart Valley. A partir de ahí, 'Kuart Valley' quiere ofrecer un retrato de la gente que hizo aquel 'western'. Es un valle de diecinueve pueblos muy pequeños, la población será de unos trescientos habitantes en total y el paisaje es muy determinante en su carácter.

- ¿Es muy conservador el público?

- No sé si es el público, porque esto es lo de la pescadilla que se muerde la cola, o es el imperativo comercial de películas que tienen más dinero para publicidad y que copan las salas de cine. Estamos acostumbrados a ver sólo películas comerciales, que cuentan una historia de principio, nudo y final. Yo creo que la gente tiene que interesarse más por otras cosas, pero también nosotros tenemos que empezar a abrir caminos y puertas de esa otra manera de hacer cine que te puede aportar más como persona. No es que la gente sea más conservadora, es que hay un sistema que nos ha hecho así.

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