Madejas de Astigarraga que unen a las mujeres del mundo

Presentación de la película que se proyectará este sábado en el Victoria Eugenia./UNANUE
Presentación de la película que se proyectará este sábado en el Victoria Eugenia. / UNANUE

El documental 'Hilos de sororidad' recorre la expansión del movimiento contra la violencia sexista

RICARDO ALDARONDO

Empezó como una actividad de relación y aprendizaje entre unas pocas mujeres de Astigarraga, y cinco años después se ha convertido en un movimiento de solidaridad, intercambio y fortalecimiento entre muchos puntos de Europa, de Córdoba a Suecia y Turquía, y de Gijón a Portugal. Y todo sin dejar de tejer. Lo muestra y lo cuenta el documental 'Hilos de sororidad' dirigido por Eneko Olasagasti, que este sábado será protagonista en las proyecciones del Festival de Cine y Derechos Humanos de San Sebastián, a las 19.00 horas en el teatro Victoria Eugenia.

Ya tienen 6.000 metros de tejido elaborado trozo a trozo por mujeres de pueblos no más grandes que Astigarraga o de ciudades de toda Europa. Mujeres que un día se enteraron por internet, por una casualidad o porque se lo contó alguien de su entorno, de que en Astigarraga había un grupo que, comandado por la concejala de Igualdad Isabel Otero, fundó hace cinco años el movimiento Madejas Contra la Violencia Sexista y la asociación Harituz y se pusieron a tejer.

En cuanto hicieron el primer llamamiento empezaron a llegar trozos de tejido de todos los colores y dibujos como símbolo de las «mujeres ausentes» y semilla de esa unión que pretende «crear una red entre mujeres y generar una memoria de las que no están ya entre nosotras para seguir en activo contra la violencia sexista», explica Isabel Otero.

«Queremos que nos escuchen en los ámbitos de decisión a través de la actividad más ancestral de la mujer, tejer», señala Vanina Vázquez, guionista del documental. «A veces las cosas suceden de forma fácil, sumando la voluntad y la colaboración de todas. Y mujeres que en su pueblo apenas salen de casa o no tienen una actividad propia, dicen: 'Pues me voy al punto', y forman parte de algo que ha ido creciendo mucho y nos une».

De los envíos de tejido a Astigarraga («cada martes cuando nos juntábamos llegaban más paquetes, era como el Olentzero, no sabíamos hasta dónde íbamos a llegar», cuentan) a las visitas de mujeres que se iban asociando con el mismo propósito en Gijón o Córdoba, el movimiento fue creciendo con la emoción que se producía en cada encuentro, hasta la masiva asistencia en Madrid.

Isabel Otero pensó que se podía hacer un cortometraje para documentar lo que estaba ocurriendo, y con la entrada de la productora Sincro, el productor David Berraondo y el director Eneko Olasagasti, 'Hilos de sororidad' fue tomando la forma de un largometraje de 77 minutos, «una película muy fresca, muy bonita y con mucha sensibilidad», expresa David Berraondo.

El estreno y el coloquio de esta tarde contará con la presencia de una delegación de mujeres de Suecia que han venido para la ocasión, con sus Stickers For Fred, palomas tejidas con el mismo propósito, y que han llegado a enviar a Donald Trump, por supuesto sin obtener respuesta.

Para Eneko Olasagasti, una de las cosas más importantes del documental es que «participan muchísimas mujeres», y de muchos lugares. Sus voces y su experiencia construyen toda la historia, que continúa adelante. «Nuestro propósito es llegar al Parlamento Europeo y a las Naciones Unidas», señala Vanina Vázquez. Aunque van paso a paso: «Cada día entre todas vamos aportando ideas y haciendo cosas, esto no para». Para este año esperan que se sumen grupos de mujeres de Argentina, mientras los metros de bufanda siguen creciendo.

En un primer momento cada mujer enviaba la lana tejida que podía, pero la asociación tuvo que pedir ayudas al Ayuntamiento de Astigarraga y otras instituciones para desarrollar todas las actividades. Con dos 'crowfunding' han logrado parte de la financiación del documental y eso ha ayudado a establecer también «una red de ayuntamientos que se han interesado y ahora van a difundir el documental, porque de lo que se trata es de que tenga la mayor difusión posible».

«Los de mi generación, la de 1960, vivimos de niños el mayo del 68 y como jóvenes la muerte del dictador Franco y creímos que íbamos a cambiar el mundo, pero luego nos volvimos descreídos», afirma Eneko Olasagasti. «Un proyecto como este, y la lucha de estas mujeres, nos devuelve la esperanza. Si la división del mundo entre poderosos y oprimidos llega a romperse como soñábamos, será gracias a las mujeres».