Visibilidad y resurrección de 'Las Kellys'

Visibilidad y resurrección de 'Las Kellys'

El Festival de Cine y Derechos Humanos proyecta 'Hotel Explotación', sobre la precariedad laboral de las limpiadoras de hotel

Alberto Moyano
ALBERTO MOYANO

La llamada 'salida' económica de la crisis se propulsó en buena parte a lomos de la industria turística, una pirámide en cuya base se sitúan las trabajadoras encargadas de limpiar las habitaciones de hotel y sin cuya labor no existiría el sector. A este colectivo de trabajadoras, 'Las Kellys', está dedicado el documental 'Hotel Explotación', en el que la realizadora Georgina Cisquella recorre hoteles de Madrid, Barcelona, Benidorm y Lanzarote para adentrarse en las condiciones laborales de un grupo de empleadas que desempeña su labor en condiciones de precariedad extrema. Este documental, que se proyectará dentro del Festival de Cine y Derechos Humanos antes de la sueca 'The Feminist', reunió ayer en la presentación a Cisquella y a la abogada e histórica militante feminista Lidia Falcón.

Durante la presentación, Georgina Cisquella desgranó las circunstancias que rodearon el rodaje de 'Hotel Explotación:las Kellys', en el que por razones obvias –empezando por el título del filme– ni se planteó pedir a los dueños de los hoteles un permiso para tomar imágenes del interior de los establecimientos. Unas imágenes que finalmente se rodaron sin autorización y que se combinan con otras obtenidas con el móvil por las propias trabajadoras.

La periodista y realizadora de títulos como 'Oxígeno para Vivir' o 'Yo decido' hizo un recorrido por el progresivo proceso de degradación de las condiciones laborales de 'Las Kellys' a partir de 2012, cuando este colectivo de trabajadoras, históricamente 'invisibilizado', cayó en manos de las Empresas de Trabajo Temporal, ante el desinterés de partidos y sindicatos.

En 'Hotel Explotación', 'Las Kellys' exponen la interminables jornadas laborales sometidas a un considerable esfuerzo físico que se ven obligadas a afrontar, los salarios reducidos, los horarios expansivos y el desamparo legal en el que trabajan. El resultado es un sector ampliamente medicalizado por problemas tanto físicos –lesiones musculares y de espalda– como de ansiedad.

Cisquella entró en contacto con 'Las Kellys' en 2016 y a través de Facebook, que fue donde empezaron a organizarse las propias empleadas. «Al principio no sabes si de eso va a salir un largo, un corto o nada», explicó la directora, que confesó su sorpresa ante «la valentía y energía de esas mujeres que tras jornadas agotadoras y con problemas de conciliación familiar, se reúnen para empezar a pensar qué pueden conseguir». A juicio de Cisquella, 'Las Kellys' «simbolizan la precariedad laboral femenina», un ámbito en el que también encajan las limpiadoras de colegios y de hospitales o las cuidadoras. También puso en solfa la contradicción que entraña que «el país se vanaglorie de que el turismo es un motor de la economía y de los pocos que durante la crisis aguantó, y al mismo tiempo su mercado laboral se empiece a degradar desde 2012». A día de hoy, las reivindicaciones de las trabajadoras pasan por el reconocimiento de las enfermedades laborales o incluso por un trabajo que no implique contraer esas enfermedades y su integración en las plantillas de los establecimientos hoteleros al no ser el suyo un trabajo estacional, explicó. En su opinión, esto implicaría «la derogación de la reforma laboral».

Teatro Victoria Eugenia

16.30:
'Nuestro canto a la guerra', de Juanita Ozinaga + 'Hotel Explotación', de Georgina Cisquella.
19.00:
'Labor', de Cecilia Albertini + 'The Feminist', de Hampus Linder, sobre la pionera feminista sueca Gudrun Schyman. A continuación, coloquio entre Lidia Falcón y Arantza Campos.

En este punto, Lidia Falcón, que participará en un coloquio con la representante de Plazandreok Arantza Campos tras la proyección de 'The Feminist', lamentó el rechazo de 'Las Kellys' hacia los sindicatos tradicionales, así como «la falta de formación política de nuestro pueblo». Falcón aseguró que «una de las deficiencias graves del movimiento feminista es que no participa en política casi nunca» y citó como ejemplo las recientes elecciones andaluzas, en las que sin posicionarse antes de los comicios, sí salió a la calle para protestar contra los resultados.